SON ARGENTINAS
OPINI脫N de Sergio Ortiz
UNIDAD Y POL脡MICAS
En el campo popular hay una ampl铆sima unidad en torno a los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Desde la escuela primaria sabemos que eran parte del virreinato del R铆o de la Plata y que los primeros gobiernos patrios tomaron decisiones para que formaran parte efectiva de la “nueva y gloriosa naci贸n”. Por caso la gobernaci贸n de Buenos Aires designando autoridades en las Malvinas en 1826, situaci贸n que alteraron los piratas ingleses el 4 de enero de 1833 con la agresi贸n naval y la ocupaci贸n militar.
Ya en ese momento se evidenciaron dos posiciones. El gobernador interino Jos茅 Mar铆a Pinedo, de cuyo 谩rbol ideo-geneol贸gico desciende el macrista del mismo apellido, se tom贸 el buque hacia Buenos Aires, a buen resguardo. En cambio los trabajadores rurales como el gaucho Antonio Rivero, organizaron huelgas y ajustaron cuentas con sus patrones y ocupantes very british. Pinedo hizo plata en alrededores de Plaza de Mayo. El m铆tico gaucho muri贸 peleando contra ingleses y franceses en la Vuelta de Obligado, noviembre de 1845.
La abrumadora mayor铆a de los argentinos tiene una posici贸n malvinera. Hay una minor铆a proimperialista que le da lo mismo: Patricia Bullrich Luro Pueyrred贸n dijo que podr铆amos hab茅rselas dado a los laboratorios norteamericanos como Pfizer si la ped铆an como reaseguro de las vacunas. Son cuestiones de fondo y tambi茅n de forma, como cuando algunas instituciones en nuestro pa铆s organizan debates sobre Malvinas-Falklands, adoptando la terminolog铆a del invasor.
Existen diferencias muy profundas en torno a la guerra de 1982, de la que hoy se cumplen cuatro d茅cadas. Esa recuperaci贸n la llev贸 adelante una dictadura militar-c铆vica, con el dictador Leopoldo F. Galtieri como presidente y comandante en jefe del Ej茅rcito. Ese r茅gimen hab铆a masacrado a 30.000 desaparecidos. Por eso tuvieron y tienen mucho respaldo las teor铆as de que esa guerra fue incluso parte del genocidio en la Argentina continental. La descalifican de “loca aventura de un general borracho” y enfatizan que se llev贸 a la muerte a centenares de j贸venes de origen humilde. Esa versi贸n la reiter贸 hoy el presidente Alberto Fern谩ndez en el acto en el Museo Malvinas de la ex ESMA, dejando a salvo el honor de los soldados y veteranos de guerra.
Aquella versi贸n de la contienda encaja perfectamente con la que desde 1982 manej贸 Margaret Thatcher y su aliado Ronald Reagan: hab铆an reaccionado tras una invasi贸n argentina. Eran dos angelitos agredidos por un lobo feroz. Falso.
La postura antiimperialista est谩 en las ant铆podas. Desde que empez贸 la ocupaci贸n brit谩nica hasta el 2 de abril de 1982 hab铆an trascurrido 149 a帽os. Un siglo y medio. Y Londres no daba ninguna se帽al concreta de sentarse a discutir la cuesti贸n de la soberan铆a, como hab铆a votado la ONU en resoluci贸n 2065 de 1965. Ni administraciones conservadoras ni laboristas dieron muestras de cumplir con aquella demanda argentina, avalada internacionalmente.
El falaz argumento colonialista-imperialista era atender a la “voluntad de los isle帽os” o kelpers, que la resoluci贸n de la ONU dejaba de lado puesto que ped铆a negociar a las dos partes, Argentina y Reino Unido. La verdadera raz贸n de la negativa inglesa era y es el alto valor de las Malvinas desde el punto de vista geopol铆tico, en el Atl谩ntico Sur, cerca de la comunicaci贸n con el Pac铆fico y de cara a la Ant谩rtida. A eso hay que sumar sus riquezas petroleras confirmadas a inicios de febrero de 1976 por la misi贸n del buque brit谩nico de investigaci贸n oceanogr谩fica RRS “Shackleton”. Y las enormes riquezas derivadas de la pesca en Malvinas y sus alrededores.
¿RECUPERACI脫N O INVASI脫N?
El desembarco del 2 de abril fue una recuperaci贸n de la “hermanita perdida” a la que le cant贸 don Atahualpa Yupanqui, secuestrada durante 149 a帽os por la pirater铆a devenida en potencia imperialista n煤mero uno hasta la Segunda Guerra, cuando dej贸 lo m谩s alto del podio para Washington.
La justa recuperaci贸n no quita la condici贸n fascista de la Junta Militar que decidi贸 el Operativo Rosario ni niega que el mismo fue adelantado para consolidar una dictadura que se estaba resquebrajando por factores nacionales e internacionales.
En un conflicto pol铆tico y militar entre un pa铆s del Tercer Mundo y una potencia imperial no se puede dudar de qu茅 lado estar, a煤n cuando el gobernante del primero sea de lo peor, como Galtieri, Anaya y Lami Dozo.
Thatcher, Reagan, la OTAN, el Pent谩gono y la flota inglesa que hundi贸 al ARA General Belgrano y ahog贸 a 323 marinos argentinos fuera de la zona de exclusi贸n, eran much铆simo peores.
Por eso la gran mayor铆a de los pa铆ses latinoamericanos, salvo la dictadura pinochetista, se aline贸 del lado argentino y le brind贸 apoyo. En ese frente malvinero estuvo Cuba socialista y su l铆der Fidel Castro que en 1982, plena guerra, recibi贸 al canciller Costa M茅ndez y le dio aval cubano y del Movimiento de Pa铆ses No Alineados.
Ya va siendo hora de tener una justa valoraci贸n de la recuperaci贸n argentina, sin salvar en lo m谩s m铆nimo el rol de la dictadura y sus altos mandos, muchos de los cuales se rindieron sin tirar un tiro ni pasar un d铆a de hambre y fr铆o, como el designado gobernador en las islas, general Mario B. Men茅ndez.
¡C贸mo habr谩n sido de cobardes muchos de esos altos oficiales y jefes, que el informe Ratenbach, luego de analizar todo el conflicto y sus conductas, por ejemplo acusa a Galtieri en base a los art铆culos 747 y 831 del C贸digo de Justicia Militar. El 747 dice: “Si a consecuencia de la falta de auxilio, en tiempo de guerra, se hubiere perdido o hubiere sido derrotada la fuerza que lo solicit贸, se aplicar谩 pena de muerte o reclusi贸n por tiempo indeterminado”.
Pero no todos fueron cagones como Men茅ndez o Alfredo Astiz, que se rindi贸 en las Georgias. Hubo tropas que lucharon valientemente, aviadores que se jugaron la vida por hundir barcos ingleses, oficiales del Regimiento de Infanter铆a de Marina que no arrugaron y soldados como Oscar Poltronieri que se ganaron la “Cruz al heroico valor en combate”, por su desempe帽o en el Monte Dos Hermanas.
Una cosa es cierta: la dictadura no tuvo planes y previsiones adecuados. Otra cosa es falsa: “mand贸 al matadero a casi ni帽os”. Los testimonios brit谩nicos dieron cuenta que no les fue f谩cil ganar esa guerra. Tuvieron en frente una fuerza que luch贸 mucho. Adem谩s de eso est谩n los n煤meros de las bajas inglesas y las de su mano de obra barata (chinos de Hong Kong y los gurkas).
Seg煤n la estad铆stica oficial brit谩nica, ellos tuvieron s贸lo 255 muertos y 777 heridos. Pero son cifras mentirosas y sus autoridades decretaron que toda esa informaci贸n ser谩 secreta durante 90 a帽os, hasta el a帽o 2072. El anexo del libro “Informe Ratenbach”, de H. Garetto Editor, asegura que las bajas brit谩nicas fueron 1029 (estimado), con un total de buques da帽ados o perdidos de 31 y un total de aeronaves perdidas de 45. El almirante Woodward, comandante de la flota real, en su diario personal anotaba el 13 de junio de 1982, pen煤ltimo d铆a de la contienda: “estamos ya en el l铆mite de nuestras posibilidades, con s贸lo tres naves sin mayores defectos operativos: “Hermes”, “Yarmouth” y “Exeter”; todo esto se est谩 cayendo a pedazos” (pag. 304).
Argentina tuvo 649 bajas, la mitad de las cuales se produjeron en el hundimiento del ARA General Belgrano tras los misiles del submarino nuclear Conqueror.
Fue una guerra que los propios jefes ingleses admiten que pudieron haber perdido. No fue una batalla entre un ej茅rcito profesional y unos pobres chicos indefensos, sin instrucci贸n ni armas ni cualidades de combate.
¿C脫MO EVITAR OTROS 40 A脩OS DE COLONIAJE?
En los 40 a帽os transcurridos desde la rendici贸n incondicional ante el general Jeremy Moore, los ingleses han consolidado su ocupaci贸n no ya sobre los 12.173 kil贸metros cuadrados de las dos grandes islas (Soledad y Gran Malvina) sino sobre zonas mar铆timas adyacentes que alcanzan 1.639.900 km2 seg煤n el Dr. C茅sar Augusto Lerena. Han comenzado la exploraci贸n y explotaci贸n petrolera, y aumentado las ganancias de la pesca. Por eso su Producto Bruto per C谩pita es de m谩s de 70.800 d贸lares anuales (s贸lo de 44.300 en el Reino Unido) para los 3.198 ex kelpers, convertidos luego de la contienda en ciudadanos brit谩nicos, al solo efecto de perjudicar a la Argentina con su rol de “tercera fuerza” en la disputa.
Y tambi茅n han fortalecido su base en Mount Pleasant, de 1.250 efectivos militares, una base de la OTAN y no s贸lo inglesa; en estos tiempos de agresi贸n de esta alianza en Ucrania eso adquiere mayor significaci贸n militar. En abril est谩n haciendo, como todos los a帽os, ejercicios militares, reforzando sus posiciones y probando misiles.
Desde aquella rendici贸n de Men茅ndez en adelante, los sucesivos gobiernos democr谩ticos fueron en l铆nea de la desmalvinizaci贸n. Carlos Menem, con su entonces canciller Domingo Cavallo, firmaron en 1989 y 1990 sendos Acuerdos de Madrid, normalizando las relaciones con el RU sin discutir la soberan铆a, que qued贸 “bajo un paraguas”. En realidad sepultada bajo leyes como las aprobadas en 1992, que garantizaron las inversiones inglesas y el giro de utilidades, en medio de privatizaciones donde British Petroleum y British Gas hac铆an de las suyas. El canciller Guido Di Tella y las “relaciones carnales” y los ositos Winnie Pug fueron una caricatura de la desmalvinizaci贸n.
Esa l铆nea de negocios sin importar la soberan铆a tuvo otro alto exponente en el gobierno de Mauricio Macri, Susana Malcorra y Jorge Faurie. Firmaron los acuerdos Foradori-Duncan y que prometieron otra tanda de grandes negocios bilaterales sin mencionar la pirater铆a.
El gobierno del Frente de Todos rinde homenajes como el de hoy en la ex ESMA y de palabra se mantiene en la l铆nea de reclamos de la soberan铆a. Sus pol铆ticas no van en esa direcci贸n desde el punto de vista pr谩ctico y si no cambia pueden pasar otros 40 a帽os sin que la bandera celeste y blanca ondee en Puerto Argentino.
Por ejemplo, se deber铆a presionar a Londres con fuertes impuestos a sus empresas localizadas en Argentina e incluso con la nacionalizaci贸n. Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca. El banco HSBC, la petrolera anglo-holandesa Shell, la tabacalera British American Tobacco, Unilever, Cadbury y otras multinacionales de ese origen siguen muy tranquilas en esta plaza m谩s amigable que la londinense. El gobierno de Fern谩ndez decidi贸 abrir la prospecci贸n petrolera en alta mar: asoci贸 a YPF con Shell y en otras 谩reas con la noruega Equinor, cuya titular es asesora de los usurpadores en Malvinas.
Los gobiernos argentinos desde 1982, incluido el actual, no se atrevieron a llevar la cuesti贸n Malvinas a la Asamblea General de la ONU como s铆 lo hace Cuba con el bloqueo de Estados Unidos. Ser铆a una forma de debatir el asunto de cara a los 193 pa铆ses representados en vez de limitarlo al Subcomit茅 Especial de Descolonizaci贸n que trata los casos de 17 territorios coloniales.
El Congreso argentino est谩 en deuda. Desde las leyes de 1992 derivadas de los acuerdos de Madrid han pasado 30 a帽os y no ha sido capaz de votar su derogaci贸n y anulaci贸n. Las “relaciones carnales” siguen intactas por m谩s que Menem y Di Tella hayan muerto.
Hablando de deudas, la llamada “Justicia” tambi茅n tiene que rendir cuentas porque las denuncias penales de conscriptos que sufrieron torturas y delitos de lesa humanidad por parte de algunos oficiales que deshonraron sus uniformes, todav铆a hoy ven que esos genocidas est谩n impunes. Reci茅n en 2015 la justicia pudo acceder a informes secretos que conten铆an datos precisos sobre esos delitos. Y a煤n hoy las c谩maras de casaci贸n penal mantienen fallos como el de 2009 considerando que esos delitos no eran de lesa humanidad y est谩n prescriptos. Y la Corte Suprema no se ocup贸 por el famoso art铆culo 280, sin dar una explicaci贸n fundada del rechazo.
Por razones obvias en un conflicto como el de Malvinas, nuestro pa铆s no solamente necesita una pol铆tica econ贸mica y una diplomacia antiimperialista, sino tambi茅n de Fuerzas Armadas sanmartinianas. No se trata de estar armado hasta los dientes con misiles de 煤ltima generaci贸n sino, sobre todo, de tener una doctrina y que la recuperaci贸n de Malvinas sea una hip贸tesis de conflicto.
La prueba de que carecemos de esa fuerza es que el jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA sigue siendo el general Juan Mart铆n Paleo. El mismo que entre abril y julio de 2019 comand贸 siete ejercicios del Operativo Puma, perge帽ado por el Comando Sur de EE UU para invadir Venezuela bolivariana. Desde el 21 de febrero de 2020 fue ascendido a ese m谩ximo cargo militar por el presidente Fern谩ndez, a sabiendas desde el 10 de diciembre del 2019 del Operativo proyanqui luego de acceder a la documentaci贸n el entonces ministro de Defensa Agust铆n Rossi.
Con generales como Galtieri y Men茅ndez no se iba a vencer en Malvinas. Con Paleo y otros por el estilo del Comando Sur, tampoco.
https://plsergio.wixsite.com/lasemanapolitica/post/malvinas-lamentablemente-no-hay-una-estrategia-de-recuperaci%C3%B3n-de-las-islas
OPINI脫N de Sergio Ortiz
UNIDAD Y POL脡MICAS
En el campo popular hay una ampl铆sima unidad en torno a los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Desde la escuela primaria sabemos que eran parte del virreinato del R铆o de la Plata y que los primeros gobiernos patrios tomaron decisiones para que formaran parte efectiva de la “nueva y gloriosa naci贸n”. Por caso la gobernaci贸n de Buenos Aires designando autoridades en las Malvinas en 1826, situaci贸n que alteraron los piratas ingleses el 4 de enero de 1833 con la agresi贸n naval y la ocupaci贸n militar.
Ya en ese momento se evidenciaron dos posiciones. El gobernador interino Jos茅 Mar铆a Pinedo, de cuyo 谩rbol ideo-geneol贸gico desciende el macrista del mismo apellido, se tom贸 el buque hacia Buenos Aires, a buen resguardo. En cambio los trabajadores rurales como el gaucho Antonio Rivero, organizaron huelgas y ajustaron cuentas con sus patrones y ocupantes very british. Pinedo hizo plata en alrededores de Plaza de Mayo. El m铆tico gaucho muri贸 peleando contra ingleses y franceses en la Vuelta de Obligado, noviembre de 1845.
La abrumadora mayor铆a de los argentinos tiene una posici贸n malvinera. Hay una minor铆a proimperialista que le da lo mismo: Patricia Bullrich Luro Pueyrred贸n dijo que podr铆amos hab茅rselas dado a los laboratorios norteamericanos como Pfizer si la ped铆an como reaseguro de las vacunas. Son cuestiones de fondo y tambi茅n de forma, como cuando algunas instituciones en nuestro pa铆s organizan debates sobre Malvinas-Falklands, adoptando la terminolog铆a del invasor.
Existen diferencias muy profundas en torno a la guerra de 1982, de la que hoy se cumplen cuatro d茅cadas. Esa recuperaci贸n la llev贸 adelante una dictadura militar-c铆vica, con el dictador Leopoldo F. Galtieri como presidente y comandante en jefe del Ej茅rcito. Ese r茅gimen hab铆a masacrado a 30.000 desaparecidos. Por eso tuvieron y tienen mucho respaldo las teor铆as de que esa guerra fue incluso parte del genocidio en la Argentina continental. La descalifican de “loca aventura de un general borracho” y enfatizan que se llev贸 a la muerte a centenares de j贸venes de origen humilde. Esa versi贸n la reiter贸 hoy el presidente Alberto Fern谩ndez en el acto en el Museo Malvinas de la ex ESMA, dejando a salvo el honor de los soldados y veteranos de guerra.
Aquella versi贸n de la contienda encaja perfectamente con la que desde 1982 manej贸 Margaret Thatcher y su aliado Ronald Reagan: hab铆an reaccionado tras una invasi贸n argentina. Eran dos angelitos agredidos por un lobo feroz. Falso.
La postura antiimperialista est谩 en las ant铆podas. Desde que empez贸 la ocupaci贸n brit谩nica hasta el 2 de abril de 1982 hab铆an trascurrido 149 a帽os. Un siglo y medio. Y Londres no daba ninguna se帽al concreta de sentarse a discutir la cuesti贸n de la soberan铆a, como hab铆a votado la ONU en resoluci贸n 2065 de 1965. Ni administraciones conservadoras ni laboristas dieron muestras de cumplir con aquella demanda argentina, avalada internacionalmente.
El falaz argumento colonialista-imperialista era atender a la “voluntad de los isle帽os” o kelpers, que la resoluci贸n de la ONU dejaba de lado puesto que ped铆a negociar a las dos partes, Argentina y Reino Unido. La verdadera raz贸n de la negativa inglesa era y es el alto valor de las Malvinas desde el punto de vista geopol铆tico, en el Atl谩ntico Sur, cerca de la comunicaci贸n con el Pac铆fico y de cara a la Ant谩rtida. A eso hay que sumar sus riquezas petroleras confirmadas a inicios de febrero de 1976 por la misi贸n del buque brit谩nico de investigaci贸n oceanogr谩fica RRS “Shackleton”. Y las enormes riquezas derivadas de la pesca en Malvinas y sus alrededores.
¿RECUPERACI脫N O INVASI脫N?
El desembarco del 2 de abril fue una recuperaci贸n de la “hermanita perdida” a la que le cant贸 don Atahualpa Yupanqui, secuestrada durante 149 a帽os por la pirater铆a devenida en potencia imperialista n煤mero uno hasta la Segunda Guerra, cuando dej贸 lo m谩s alto del podio para Washington.
La justa recuperaci贸n no quita la condici贸n fascista de la Junta Militar que decidi贸 el Operativo Rosario ni niega que el mismo fue adelantado para consolidar una dictadura que se estaba resquebrajando por factores nacionales e internacionales.
En un conflicto pol铆tico y militar entre un pa铆s del Tercer Mundo y una potencia imperial no se puede dudar de qu茅 lado estar, a煤n cuando el gobernante del primero sea de lo peor, como Galtieri, Anaya y Lami Dozo.
Thatcher, Reagan, la OTAN, el Pent谩gono y la flota inglesa que hundi贸 al ARA General Belgrano y ahog贸 a 323 marinos argentinos fuera de la zona de exclusi贸n, eran much铆simo peores.
Por eso la gran mayor铆a de los pa铆ses latinoamericanos, salvo la dictadura pinochetista, se aline贸 del lado argentino y le brind贸 apoyo. En ese frente malvinero estuvo Cuba socialista y su l铆der Fidel Castro que en 1982, plena guerra, recibi贸 al canciller Costa M茅ndez y le dio aval cubano y del Movimiento de Pa铆ses No Alineados.
Ya va siendo hora de tener una justa valoraci贸n de la recuperaci贸n argentina, sin salvar en lo m谩s m铆nimo el rol de la dictadura y sus altos mandos, muchos de los cuales se rindieron sin tirar un tiro ni pasar un d铆a de hambre y fr铆o, como el designado gobernador en las islas, general Mario B. Men茅ndez.
¡C贸mo habr谩n sido de cobardes muchos de esos altos oficiales y jefes, que el informe Ratenbach, luego de analizar todo el conflicto y sus conductas, por ejemplo acusa a Galtieri en base a los art铆culos 747 y 831 del C贸digo de Justicia Militar. El 747 dice: “Si a consecuencia de la falta de auxilio, en tiempo de guerra, se hubiere perdido o hubiere sido derrotada la fuerza que lo solicit贸, se aplicar谩 pena de muerte o reclusi贸n por tiempo indeterminado”.
Pero no todos fueron cagones como Men茅ndez o Alfredo Astiz, que se rindi贸 en las Georgias. Hubo tropas que lucharon valientemente, aviadores que se jugaron la vida por hundir barcos ingleses, oficiales del Regimiento de Infanter铆a de Marina que no arrugaron y soldados como Oscar Poltronieri que se ganaron la “Cruz al heroico valor en combate”, por su desempe帽o en el Monte Dos Hermanas.
Una cosa es cierta: la dictadura no tuvo planes y previsiones adecuados. Otra cosa es falsa: “mand贸 al matadero a casi ni帽os”. Los testimonios brit谩nicos dieron cuenta que no les fue f谩cil ganar esa guerra. Tuvieron en frente una fuerza que luch贸 mucho. Adem谩s de eso est谩n los n煤meros de las bajas inglesas y las de su mano de obra barata (chinos de Hong Kong y los gurkas).
Seg煤n la estad铆stica oficial brit谩nica, ellos tuvieron s贸lo 255 muertos y 777 heridos. Pero son cifras mentirosas y sus autoridades decretaron que toda esa informaci贸n ser谩 secreta durante 90 a帽os, hasta el a帽o 2072. El anexo del libro “Informe Ratenbach”, de H. Garetto Editor, asegura que las bajas brit谩nicas fueron 1029 (estimado), con un total de buques da帽ados o perdidos de 31 y un total de aeronaves perdidas de 45. El almirante Woodward, comandante de la flota real, en su diario personal anotaba el 13 de junio de 1982, pen煤ltimo d铆a de la contienda: “estamos ya en el l铆mite de nuestras posibilidades, con s贸lo tres naves sin mayores defectos operativos: “Hermes”, “Yarmouth” y “Exeter”; todo esto se est谩 cayendo a pedazos” (pag. 304).
Argentina tuvo 649 bajas, la mitad de las cuales se produjeron en el hundimiento del ARA General Belgrano tras los misiles del submarino nuclear Conqueror.
Fue una guerra que los propios jefes ingleses admiten que pudieron haber perdido. No fue una batalla entre un ej茅rcito profesional y unos pobres chicos indefensos, sin instrucci贸n ni armas ni cualidades de combate.
¿C脫MO EVITAR OTROS 40 A脩OS DE COLONIAJE?
En los 40 a帽os transcurridos desde la rendici贸n incondicional ante el general Jeremy Moore, los ingleses han consolidado su ocupaci贸n no ya sobre los 12.173 kil贸metros cuadrados de las dos grandes islas (Soledad y Gran Malvina) sino sobre zonas mar铆timas adyacentes que alcanzan 1.639.900 km2 seg煤n el Dr. C茅sar Augusto Lerena. Han comenzado la exploraci贸n y explotaci贸n petrolera, y aumentado las ganancias de la pesca. Por eso su Producto Bruto per C谩pita es de m谩s de 70.800 d贸lares anuales (s贸lo de 44.300 en el Reino Unido) para los 3.198 ex kelpers, convertidos luego de la contienda en ciudadanos brit谩nicos, al solo efecto de perjudicar a la Argentina con su rol de “tercera fuerza” en la disputa.
Y tambi茅n han fortalecido su base en Mount Pleasant, de 1.250 efectivos militares, una base de la OTAN y no s贸lo inglesa; en estos tiempos de agresi贸n de esta alianza en Ucrania eso adquiere mayor significaci贸n militar. En abril est谩n haciendo, como todos los a帽os, ejercicios militares, reforzando sus posiciones y probando misiles.
Desde aquella rendici贸n de Men茅ndez en adelante, los sucesivos gobiernos democr谩ticos fueron en l铆nea de la desmalvinizaci贸n. Carlos Menem, con su entonces canciller Domingo Cavallo, firmaron en 1989 y 1990 sendos Acuerdos de Madrid, normalizando las relaciones con el RU sin discutir la soberan铆a, que qued贸 “bajo un paraguas”. En realidad sepultada bajo leyes como las aprobadas en 1992, que garantizaron las inversiones inglesas y el giro de utilidades, en medio de privatizaciones donde British Petroleum y British Gas hac铆an de las suyas. El canciller Guido Di Tella y las “relaciones carnales” y los ositos Winnie Pug fueron una caricatura de la desmalvinizaci贸n.
Esa l铆nea de negocios sin importar la soberan铆a tuvo otro alto exponente en el gobierno de Mauricio Macri, Susana Malcorra y Jorge Faurie. Firmaron los acuerdos Foradori-Duncan y que prometieron otra tanda de grandes negocios bilaterales sin mencionar la pirater铆a.
El gobierno del Frente de Todos rinde homenajes como el de hoy en la ex ESMA y de palabra se mantiene en la l铆nea de reclamos de la soberan铆a. Sus pol铆ticas no van en esa direcci贸n desde el punto de vista pr谩ctico y si no cambia pueden pasar otros 40 a帽os sin que la bandera celeste y blanca ondee en Puerto Argentino.
Por ejemplo, se deber铆a presionar a Londres con fuertes impuestos a sus empresas localizadas en Argentina e incluso con la nacionalizaci贸n. Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca. El banco HSBC, la petrolera anglo-holandesa Shell, la tabacalera British American Tobacco, Unilever, Cadbury y otras multinacionales de ese origen siguen muy tranquilas en esta plaza m谩s amigable que la londinense. El gobierno de Fern谩ndez decidi贸 abrir la prospecci贸n petrolera en alta mar: asoci贸 a YPF con Shell y en otras 谩reas con la noruega Equinor, cuya titular es asesora de los usurpadores en Malvinas.
Los gobiernos argentinos desde 1982, incluido el actual, no se atrevieron a llevar la cuesti贸n Malvinas a la Asamblea General de la ONU como s铆 lo hace Cuba con el bloqueo de Estados Unidos. Ser铆a una forma de debatir el asunto de cara a los 193 pa铆ses representados en vez de limitarlo al Subcomit茅 Especial de Descolonizaci贸n que trata los casos de 17 territorios coloniales.
El Congreso argentino est谩 en deuda. Desde las leyes de 1992 derivadas de los acuerdos de Madrid han pasado 30 a帽os y no ha sido capaz de votar su derogaci贸n y anulaci贸n. Las “relaciones carnales” siguen intactas por m谩s que Menem y Di Tella hayan muerto.
Hablando de deudas, la llamada “Justicia” tambi茅n tiene que rendir cuentas porque las denuncias penales de conscriptos que sufrieron torturas y delitos de lesa humanidad por parte de algunos oficiales que deshonraron sus uniformes, todav铆a hoy ven que esos genocidas est谩n impunes. Reci茅n en 2015 la justicia pudo acceder a informes secretos que conten铆an datos precisos sobre esos delitos. Y a煤n hoy las c谩maras de casaci贸n penal mantienen fallos como el de 2009 considerando que esos delitos no eran de lesa humanidad y est谩n prescriptos. Y la Corte Suprema no se ocup贸 por el famoso art铆culo 280, sin dar una explicaci贸n fundada del rechazo.
Por razones obvias en un conflicto como el de Malvinas, nuestro pa铆s no solamente necesita una pol铆tica econ贸mica y una diplomacia antiimperialista, sino tambi茅n de Fuerzas Armadas sanmartinianas. No se trata de estar armado hasta los dientes con misiles de 煤ltima generaci贸n sino, sobre todo, de tener una doctrina y que la recuperaci贸n de Malvinas sea una hip贸tesis de conflicto.
La prueba de que carecemos de esa fuerza es que el jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA sigue siendo el general Juan Mart铆n Paleo. El mismo que entre abril y julio de 2019 comand贸 siete ejercicios del Operativo Puma, perge帽ado por el Comando Sur de EE UU para invadir Venezuela bolivariana. Desde el 21 de febrero de 2020 fue ascendido a ese m谩ximo cargo militar por el presidente Fern谩ndez, a sabiendas desde el 10 de diciembre del 2019 del Operativo proyanqui luego de acceder a la documentaci贸n el entonces ministro de Defensa Agust铆n Rossi.
Con generales como Galtieri y Men茅ndez no se iba a vencer en Malvinas. Con Paleo y otros por el estilo del Comando Sur, tampoco.
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