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¿Hay lectores para tanto libro?

OPINIÓN de Pablo H. Velasco Quintana*

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La Feria del Libro de Madrid, organizada por la Asociación de Empresarios y Empresarias del Comercio del Libro de Madrid, es una feria de editores, libreros y distribuidores. A la edición número 81 llegan deseosos de repetir la experiencia de años pasados –en 2019 recibió a más de dos millones de visitantes–. Aunque la anterior edición se celebró el otoño pasado, lo hizo con medidas restrictivas de aforo debido a la situación de pandemia, lo que provocó una menor asistencia.

Caseta con libros a la venta durante la Feria del Libro de Madrid de de 2018. Sergio E. Bonillo López / Feria del Libro de Madrid

Lo que se publica en España

El sector editorial español tiene marcado en el calendario este evento porque es un buen momento para las ventas. Según datos de la Federación de Gremios de Editores, el editorial es un sector que sostiene 50 000 puestos de trabajo. Además, las actividades asociadas a la cadena de distribución sitúan a España en el 18 º puesto en el mundo a este respecto.

El sector supone un 30 % del PIB cultural y sus aproximadamente 3 000 editoriales publican cada año 90 000 títulos, lo que quiere decir que las mesas de novedades disponen de 246 libros nuevos cada día. España es el quinto país de Europa que más títulos edita y el noveno del mundo.

Todo editor sabe que una editorial debe mantenerse viva. Para ello hay que publicar varias novedades al año. Las editoriales españolas tiran una media de 3 500 ejemplares por título y, la mayoría de ellas, unos diez títulos al año.

Lo primero que pregunta un distribuidor a un editor es cuántos títulos nuevos piensa sacar en un año. Esto puede llevar al editor a buscar un título locomotora, es decir, un libro que tenga una viabilidad económica segura y que pueda impulsar al resto de los títulos que o bien la editorial saca porque suponen una apuesta o bien porque existe esa necesidad de mantenerse activa.

Preparación y montaje de las casetas para la Feria del Libro de Madrid de 2022. Isabel Infantes / Feria del Libro de Madrid

No podemos olvidar tampoco que se calcula que, de esas 3 000 editoriales, unas 800 están inactivas. El distribuidor solo acepta editoriales activas, es decir, que aseguren varios títulos durante el año, porque en las mesas de novedades sí tiene incidencia para el comprador que esa editorial dé muestras de estar en forma.

Además, en la edición universitaria y científica, los docentes están obligados a publicar para avanzar en su carrera investigadora. Esto provoca que algunas editoriales hayan visto el negocio de cobrar al autor por sacar su obra. Estamos ante una gran paradoja: las agencias que valoran la calidad investigadora de los docentes asumen que el ISBN, como número comercial que es, ofrece garantías de la calidad editorial, aunque la misma agencia del ISBN avisa de que no es obligatorio y de que no es marchamo de calidad de la obra.

También es importante destacar que, de esas 3 000, solo hay trece editoriales que hayan publicado más de 700 títulos. Además, de los 200 millones que se imprimen, unos 40 millones de ejemplares se quedan en los almacenes de las propias editoriales. Estos números son un signo de la concentración empresarial que también afecta a este sector.

Otro aspecto interesantísimo del sector es que aguanta bien el desafío digital y la piratería. Lo digital fue hace unos años una moda, y todos los agoreros vislumbraban un futuro sin libros de papel. Pero desde hace tiempo la producción digital se sitúa en el 20 % del total aproximadamente. Habrá que ver qué sucede en los próximos meses con la subida de precios y la contracción de la producción de papel.

Es cierto que, en la edición académica, poder consultar obras digitalmente, obras que de otro modo tendrían muy difícil acceso, ayuda mucho al investigador. Al lector de novedades y best sellers también parece que le gusta el formato.

El Gremio de Editores le preguntó a los lectores cómo accedían a los contenidos digitales dando oportunidad de indicar diferentes respuestas. Un 43 % declaró pagar por ellos, pero también el 60 % del total admitió acceder a libros mediante descargas gratuitas o un 40 % a través de préstamos de amigos. Un 30 % de esos lectores admitió no saber diferenciar una página de descarga ilegal de una legal.

Lo que se lee en España

A todo esto, ¿hay suficientes lectores en España? ¿Es un país lector o nos encanta regalar libros? El 20 % de los libros que se compran son para regalar.

Adelantemos una posible respuesta, y es afirmativa ante las dos preguntas. Según la relación entre porcentaje de lectores, compradores y ejemplares vendidos (y exportados a otros países), podemos concluir que España tiene un buen nivel lector y una industria aceptablemente potente.

En el mundo hay cerca de 600 millones de hispanohablantes (el 7,8 % de la población) y en 2050 serán 754 millones. México, Argentina y Estados Unidos son los principales países importadores de libros españoles.

En cuanto a la lectura, los datos más recientes que se tienen son de 2021, gracias al informe de hábitos de lectura de la Federación de Editores. El confinamiento de 2020 provocó un aumento en ventas y lectores, y esta subida se consolidó en 2021.

Ambiente de la feria del libro de Madrid en 2019. Feria del Libro de Madrid

Las librerías siguen siendo el lugar preferido por los españoles para comprar libros, con un importantísimo crecimiento de la venta por internet. Un 68 % de los españoles lee libros: un 52,7 % se consideran lectores semanales (con una media de 7 horas y 25 minutos de lectura a la semana), y 11,7 %, lectores mensuales. El 35,6 % de españoles afirma no leer nunca o casi nunca.

El retrato robot del lector español corresponde a una mujer de 40 a 50 años con estudios superiores, un buen dato para que las editoriales lo tengan en cuenta.

La industria editorial parece que goza de buena salud, que responde bien a los desafíos de la era digital y aporta su granito de arena a la economía del país y al buen clima cultural.

Pero no debe olvidar sus retos: hay un porcentaje muy alto de españoles que no leen. Aún existe mucho margen de mejora.

*Pablo H. Velasco Quintana. Editor de CEU Ediciones, sello editorial de la Fundación Universitaria San Pablo CEU





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