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Los execrables crímenes contra migrantes

OPINIÓN de Teodoro Rentería Arróyave


 

Cuando escucho o leo los más deshumanizados e inmorales comentarios adjetivados contra los migrantes, el dolor de mi alma se exacerba, sobre todo cuando proceden de amigos o conocidos que consideraba nobles por humanísticos.

 

Además, contemplo también adolorido aquellas posturas, que no enseñanzas, de algunos maestros en las aulas o en el trajín del trabajo que nos indicaba que “a más distancia de las tragedias menos nos afectaban” por lo que dejaban de ser de interés. A mayor distancia geográfica de los acontecimientos menos interés noticioso tienen los hechos, pontificaban.

 

Hoy, a pesar de que las redes sociales han conjuntado en un puño los aconteceres que se suceden en cualquier lugar de nuestro planeta tierra y más allá de él, como nos lo decían antaño: de acuerdo con la cercanía de los hechos es el interés noticioso.

 

Dos sacerdotes jesuitas en forma cobarde fueron asesinados por defender a un hombre de sus captores, el drama ha sido aprovechado, por desgracia, para exacerbar posiciones políticas, no para exigir justicia ante el doble homicidio tan atroz.

 

El continente africano sigue siendo, desde hace milenios, una fábrica inacabable de víctimas propiciatorias de la explotación y del racismo inicuo por parte de los poderosos blancos.

 

Ante la tragedia que bajo la valla de Melilla nadie pudo tapar en Marruecos, sube a 23 el balance oficial de migrantes muertos. El Presidente de España, Pedro Sánchez justifica la actuación de la gendarmería y responsabiliza a las mafias de la tragedia, mientras que varias ONG reclaman una investigación judicial a ambos lados de la frontera

 

Nuestro respetado corresponsal en Catalunya, Joan Vila, nos hace llegar el artículo de Monseñor Santiago Agrelo, Arzobispo emérito de Tánger, que por sí mismo es una denuncia mundial ante los crímenes contra los africanos. Lo transcribimos íntegro, por ser también un llamado al humanismo:

 

“No preguntes cuántos son los que murieron, tampoco cuántos han sido los heridos. “Centenares”, dicen. Cien arriba, cien abajo, ¿a quién importa? No preguntes cómo murieron. No preguntes si esas muertes fueron evitables. No preguntes por responsabilidades en ese crimen contra unos jóvenes africanos sin derechos y sin pan. 

 

No preguntes. La culpa es de los muertos. Los violentos son los muertos. Los responsables son los muertos. Las autoridades de los pueblos sólo pueden felicitarse de haber conseguido que los violentos estén muertos, que los sin derechos estén muertos, que los sin pan estén muertos. 

 

Y se felicitan, y se aplauden, y se animan a continuar matando a jóvenes africanos sin derechos y sin pan. Y el periodismo calla: no denuncia; ni siquiera informa. Y la conciencia calla: como si “Al bendijese”- bendijeras-, a quienes matan pobres; como si a Dios no importasen los pobres que asesinamos; como si los dueños del poder que nos oprime fuesen también los dueños de nuestros derechos, de nuestro pan, de nuestras vidas.

 

Yo no puedo decir que los responsables de esas muertes son los Gobiernos de España y Marruecos; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos tienen las manos manchadas de sangre; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos llenan de víctimas un frío, cruel, prolongado e inicuo corredor de la muerte.

 

No lo puedo decir, pero lo puedo pensar, y es lo que pienso. 

 

Adoradores del dinero a un lado y otro de la frontera. Adoradores del poder a un lado y otro de la frontera. Adoradores de la mentira a un lado y otro de la frontera. Violadores de pobres a un lado y otro de la frontera. Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a Jesús. A un lado y otro de la frontera Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a ese “Dios para Dios”, que son los pobres”.

 

Cumplimos con el llamado implícito del arzobispo emérito de Tánger Monseñor Santiago Agrelo a sus 80 años, quién en su retiro secular, vive en Rianxo, Coruña. Nosotros, también con 80 años, cumplimos cuando menos con nuestro periodismo de compromiso que no calla, difunde con toda responsabilidad, ahora con LOS EXECRABLES CRÍMENES CONTRA LOS MIGRANTES.

 

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