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La otra cara del hambre es el desperdicio de comida

Mil millones de personas podr铆an alimentarse con lo que hoy se desecha

Alternativas al derroche alimentario 

Sergio Ferrari, de Berna, Suiza

En la ciudad suiza de Ginebra, una asociaci贸n solidaria instal贸 cuatro frigor铆ficos con alimentos que se renuevan diariamente, a disposici贸n del consumo p煤blico y gratuito.  

Una segunda oportunidad a los alimentos desechados. Foto Jean Patrick Di Silvestro. Le Courrier

Iniciativa de Eco-ciudadano (Eco-citoyen, en su nombre en franc茅s), organizaci贸n que se propone limitar los desperdicios de alimentos, entre otros, frutas, verduras, l谩cteos, carnes, pastas o conservas (https://eco-citoyen.ch/).

Entusiasmo desmedido ante ciertas ofertas o compras hogare帽as no bien planificadas. As铆 mismo, art铆culos que caducan o productos sobrantes, pero en buen estado, a la venta en negocios mayoristas y minoristas, y que est谩n condenados a terminar en la basura. Realidades repetidas tanto en Ginebra, como en tantos otros lugares del mundo donde casi un 20 % de los desperdicios alimentarios provienen de los hogares.

Free go. una propuesta local para evitar el despilfarro de alimentos. Foto Jean Patrick Di Silvestro. Le Courrier


Evitar los basureros

Los frigor铆ficos denominados Free-go (gratis), cuentan normalmente con un armario externo para los art铆culos que no necesitan enfriamiento. En Ginebra fueron instalados en el barrio Les Charmilles y en la Casa de las Asociaciones, en el popular Plainpalais, as铆 como, a partir de este a帽o, en el Centro Roseraie de Carouge y en el P芒quis. Cada uno de ellos ofrece alimentos que no pudieron ser vendidos y que son recogidos diariamente por voluntarios de la asociaci贸n en muchos comercios o de casas de particulares que desean donar. Esta experiencia tiene precedentes en el Cant贸n de Neuch芒tel, donde se promovieron ya a partir de 2019 con resultados muy positivos (https://lecourrier.ch/2019/12/05/943487/).

El objetivo principal es “reducir el desperdicio de productos mediante la sensibilizaci贸n de los hogares”, explicaba Marine Del茅vaux, directora del proyecto ginebrino, en un reciente reportaje publicado por el cotidiano suizo Le Courrier

Para la directora, darles una segunda oportunidad a los alimentos condenados a la basura es, ante todo, “un acto c铆vico”.  Y reconoce que si bien los free-go juegan un papel social importante al poner a disposici贸n productos de forma gratuita, la propuesta no solo est谩 dirigida a familias con ingresos precarios. Cualquier persona puede servirse, por ejemplo, una manzana o una pera, explica la responsable.

La fruta, as铆 como las verduras, constituyen la mayor parte de los comestibles, a los que se a帽aden ocasionalmente quesos o yogures. Alguna-os voluntaria-os, incluidos beneficiarios del Hospicio General (instituci贸n de Ayuda Social de la ciudad), est谩n a cargo de los recorridos en bicicletas por las tiendas asociadas para buscar los sobrantes.

La propuesta busca tambi茅n involucrar en el aprovisionamiento a los vecinos del propio barrio donde se ubican las heladeras populares. Todo el mundo puede colocar all铆 productos de huerta, pero tambi茅n art铆culos secos como arroz o pastas cuya fecha de validez no haya caducado. No se permite alcohol, productos abiertos, ni comidas ya preparadas.

El primero de estos frigor铆ficos populares cumpli贸 un a帽o y el resultado es excelente, explica Marine Del茅vaux. La mayor铆a de los free-go, que ya cuentan con clientes habituales, se vac铆an r谩pidamente, una hora despu茅s de ser aprovisionados.  Eco-ciudadano calcula que en un a帽o se recuperaron tres toneladas de alimentos. La asociaci贸n tambi茅n organiza colectas “al pie de los edificios”, para dar a conocer su pr谩ctica de recuperaci贸n entre los vecinos.

Otras formas novedosas

A nivel nacional, la Fundaci贸n Table Suisse (Mesa Suiza) evit贸 en 2022 que 17.5 millones de porciones de comida terminaran en la basura. Dicha organizaci贸n con sede en el Cant贸n de Friburgo y seis antenas regionales se moviliza contra el derroche y la pobreza, recuperando alimentos y productos de buena calidad que ya no pueden venderse. Provienen de grandes distribuidores, productores y minoristas y los redistribuye gratuitamente a instituciones sociales que atienden a personas de muy escasos recursos (https://tablesuisse.ch/a-propos-de-table-suisse/).

En 2022, recuper贸 6.100 toneladas de productos alimentarios y no alimentarios de calidad irreprochable que, de otro modo, habr铆an acabado en los basureros y que representan casi una cuarta parte m谩s que el a帽o precedente.

Seg煤n la fundaci贸n, todos los actores de la cadena alimentaria generan a nivel nacional 2.8 millones de toneladas de residuos anuales. Dos tercios de los cuales est谩n en buen estado para el consumo humano cuando llega la fecha de caducidad. Cifra que representa, en Suiza, un desperdicio anual de 330 kilos por persona.

Otra alternativa interesante contra el derroche la constituye Fruits en Cavale (Frutas a Domicilio), que promueve desde 2016 en el Cant贸n de Neuch芒tel el aprovechamiento de frutas que por no ser cosechadas terminan desech谩ndose. (https://fruits-en-cavale.ch/). Compuesta 铆ntegramente por voluntarios, la asociaci贸n organiza la recolecci贸n urbana de fruta en la regi贸n de Neuch芒tel (costera al lago, Val-de-Ruz y Val-de-Travers). Los propietarios de 谩rboles recurren a la asociaci贸n cuando no pueden asegurar la recogida o en los casos en que se confrontan a una producci贸n demasiado abundante. Esta actividad no autoriza ning煤n tipo de intercambio monetario ni venta. El producto se reparte equitativamente entre los propietarios, los voluntarios recolectores y diversas organizaciones de asistencia social (como el Centro Social Protestante o Ema煤s) que lo destinan para el consumo de sus beneficiarios.

Una organizaci贸n de este tipo, SOS Fruits (SOS Frutas) naci贸 en 2020 en el Cant贸n de Vaud, con Lausana como capital. Este modelo se inspira en una experiencia semejante denominada Les fruits d茅fendus (Frutas Prohibidas) que existe en Quebec, Canad谩, desde hace ya dos d茅cadas.

A nivel macro europeo – y tambi茅n presente en otros continentes-- la iniciativa Too Good To Go (Demasiado buena para desperdiciarla) es una aplicaci贸n que permite a los usuarios comprar 
comida restante de calidad en muy diversos restaurantes por un precio muy bajo que puede llegar al tercio del valor real.

La aplicaci贸n facilita acceder, por ejemplo, a comidas elaboradas no vendidas al final del d铆a, as铆 como a paquetes “sorpresa”, con men煤s variados y de bajo costo. La misma facilita navegar en los sitios Web de los locales cercanos al domicilio del usuario para encontrar el lugar m谩s apropiado al gusto del mismo. La aplicaci贸n informar谩 adem谩s sobre la franja horaria en que se puede recoger la bolsa de comida, para lo que exige extrema puntualidad.

Como lo se帽ala el sitio suizo de Too Good To Go, esta iniciativa “le da a la comida una segunda oportunidad” (
https://www.toogoodtogo.com/de-ch). El hecho de que grandes cadenas de supermercados con beneficios millonarios (y no siempre principales defensores del medio ambiente) as铆 como Nestl茅, la cuestionada transnacional de la alimentaci贸n, participen entre los asociados, aunque no le resta utilidad a la aplicaci贸n disminuye la credibilidad sobre el sentido pol铆tico de la misma.

Con los productos  desperdiciados  que van a la basura se podr铆a alimentar a m谩s de mil millones de personas que sufren hambre en el mundo


Pan de ayer

Todo comenz贸 una d茅cada atr谩s con una idea muy sencilla. Cotidianamente, miles de barras de pan, medialunas, s谩ndwiches, tortas y biscochos de muy diversos tipos van a parar a la basura, aunque est茅n en perfecto estado para el consumo humano.

Fue entonces cuando se lanz贸 el proyecto 脛ss-Bar (que en dialecto suizo alem谩n significa “Se puede comer”) que reintroduce el pan y la reposter铆a del d铆a anterior en el circuito de consumo. Los productos se recogen por la ma帽ana en las distintas panader铆as asociadas situadas en las proximidades de los siete puntos de venta – todas coquetas, estilo boutique-- con que cuenta 脛ss-Bar en las principales ciudades ( https://www.aess-bar.ch/shop/stores.php).

En esos elegantes negocios especiales, ubicados en Lausana, Bienne, Berna, Lucerna, Z煤rich, Basilea y Winterthur, esos productos del d铆a anterior cuya manipulaci贸n debe respetar estrictamente la cadena de fr铆o se pagan a mitad de precio o incluso m谩s barato. Seg煤n el sitio Web de esta iniciativa “ya se han ahorrado varios cientos de toneladas de productos”, con un impacto positivo no s贸lo para el medio ambiente sino tambi茅n para el bolsillo de los consumidores. En la actualidad, 脛ss-Bar cuenta con unos 90 empleados en toda Suiza y el hecho de consumir alimentos del sector de la panificaci贸n del d铆a precedente es ya algo normal en la concepci贸n del suizo medio. Si hace algunos a帽os en los puntos de venta se ve铆an en particular j贸venes, estudiantes y personas con menos recursos, hoy, los compradores, son indiferenciados y pertenecen a todo el espectro social.


Comida a la basura Hambre en el mundo


Desperdicios al por mayor

Seg煤n cifras oficiales de la Confederaci贸n Helv茅tica, cada a帽o, el consumo alimentario suizo genera unos 2.8 millones de toneladas de residuos alimentarios, lo que corresponde a casi 330 kg de residuos anuales por habitante (https://www.bafu.admin.ch/bafu/fr/home/themes/dechets/guide-des-dechets-a-z/biodechets/types-de-dechets/dechets-alimentaires.html). Seg煤n un estudio de Foodwaste.ch de 2021, el 28% del desperdicio alimentario en este pa铆s europeo se genera en los hogares; el 7%, proviene de los restaurantes; 10% del comercio mayorista y minorista; 35% de la transformaci贸n y 20% de la agricultura.

En cuanto al impacto en el medio ambiente, el sistema alimentario representa alrededor del 28% de la huella ecol贸gica total de Suiza (impacto en el efecto invernadero), una cuarta parte de la cual procede de residuos alimentarios que podr铆an ser evitados.





Desechos planetarios

En septiembre de 2022, la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Alimentaci贸n y la Agricultura (FAO) inform贸 que el n煤mero de personas afectadas por el hambre hab铆a aumentado en 2021 hasta llegar a 828 millones, lo que significa un incremento de unos 46 millones en relaci贸n a 2020 y de 150 millones desde 2019 (https://www.fao.org/newsroom/detail/FAO-UNEP-agriculture-environment-food-loss-waste-day-2022/es). En total, en 2022 se estimaba que 3.100 millones de personas no contaban con una dieta saludable.

La misma organizaci贸n onusiana, en su informe “El estado mundial de la agricultura y la alimentaci贸n” de 2019 estimaba que el 14 % de la producci贸n alimentaria mundial se pierde despu茅s de recolectarse y antes de llegar a los puntos de venta. Las Naciones Unidas estima que el 17 % de los alimentos es desperdiciado tanto en la venta al por menor como por los consumidores directos, especialmente en el marco hogare帽o. Seg煤n la FAO, con los alimentos que se pierden y derrochan se podr铆an alimentar anualmente a 1.260 millones de personas v铆ctimas del flagelo del hambre y la desnutrici贸n cr贸nica (https://www.unep.org/es/resources/informe/indice-de-desperdicio-de-alimentos-2021).

Desde la perspectiva ambiental, la p茅rdida y el desperdicio de comida representan entre el 8 % y el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que contribuye a un clima inestable y a fen贸menos meteorol贸gicos extremos como sequ铆as e inundaciones. Estos cambios, a su vez, repercuten negativamente en el rendimiento de las cosechas, reducen potencialmente la calidad nutricional de los cultivos y provocan perturbaciones en la cadena de suministros.

Por tanto, seg煤n el organismo de la ONU, es fundamental priorizar la reducci贸n de los alimentos que terminan en la basura para asegurar la transici贸n hacia sistemas agroalimentarios sostenibles. Sistemas que hagan m谩s eficiente el uso de los recursos naturales, disminuyan su repercusi贸n negativa en el planeta y garanticen la seguridad alimentaria y la correcta nutrici贸n para todos los seres humanos.

Vientres llenos en lugar de basureros repletos y alimentos desperdiciados. Un desaf铆o tan esencial, simple y humano, que pareciera imposible que todav铆a hoy no se pueda concretizar.

 




Sergio Ferrari

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