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Dicen que mi país está en la Luna

OPINIÓN de Varsha Gandikota-Nellutla
Co-coordinadora General de la Internacional Progresista

El mes pasado, los relojes de millones de pantallas contaban los segundos que faltaban para el lanzamiento de la misión de India a la Luna, convirtiéndose así en el cuarto país de la historia en conseguir un alunizaje. En una retransmisión que se alejó de la estación espacial en el último minuto antes del lanzamiento, el primer ministro Narendra Modi, arquitecto del fascismo hindutva, declaró: "el cielo no es el límite".



Mientras el mundo lo celebraba, la "hazaña histórica" tenía un sabor agridulce. 200 millones de nuestrxs pobres se acuestan con el estómago vacío cada noche. El 92 por ciento de nuestra mano de obra femenina, casi todas las trabajadoras, ganan menos del salario mínimo. Los empleos impuestos a lxs dalits, en condiciones inhumanas en fábricas y cloacas, garantizan que el cielo no sólo está fuera de su alcance, sino fuera de su vista.

La declaración de Modi suena vacía, en la India y en todo el mundo, para las clases trabajadoras del mundo —mal pagadas, agotadas y con exceso de trabajo. Por otra parte, es el grito de guerra de las corporaciones, las máquinas militares y lxs criminales políticos del mundo.

El capital no conoce límites: busca litio en Zimbabue, cobalto en Ghana, mano de obra barata en Bangladesh. El imperio no conoce límites: exporta sus bases militares y sus grandes contaminadores, robando y manchando tierras con sus sangrientas ambiciones. Tras siglos de extracción, desposesión y opresión incesantes, un planeta que se calienta rápidamente amenaza ahora con la extinción de toda forma de vida en todas las naciones de todos los continentes.

Frente a este ataque coordinado, las fuerzas progresistas —movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos— siguen fragmentadas, a pesar de la creciente coordinación de sus oponentes reaccionarios.

Aquí, hace tres años la Internacional Progresista encontró una misión sencilla: hacer de la solidaridad algo más que un eslogan.

Cuando se creó la Internacional Progresista en mayo de 2020, el Secretariado estaba formado por un puñado de personas, ansiosamente pegadas a nuestras pantallas en hogares separados por confinamientos, deseosas de conectar a los movimientos de todo el mundo. Tres años después, me siento increíblemente orgullosa de lo que ya hemos conseguido juntxs, y de las grandes vías que estamos abriendo para el futuro.

Los próximos años son fundamentales. Nuestro momento histórico está envuelto en la oscura sombra de las amenazas, pero aún está lleno de oportunidades.

En mi trabajo durante estos tres últimos años, de La Habana a Harare, de Ciudad de México a Delhi, lxs compañerxs han expresado un sentimiento común: "nos alegra saber que no estamos solxs".

Con ese espíritu acojo con satisfacción este nuevo papel, dirigiendo nuestra política con una mayor pasión y ambición, haciendo coincidir la escala de nuestras crisis con la escala de las acciones que montamos contra ellas.

Adelante, con furia y amor.

Varsha Gandikota-Nellutla
Co-coordinadora General de la Internacional Progresista




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