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Un campeón antirracista

Guiño sociológico a otro fútbol posible

Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza

Aunque no deslumbró estéticamente, Young Boys (YB) fue el más regular durante toda la temporada y se coronó campeón de fútbol helvético. Fue la sexta victoria en los últimos siete años del equipo capitalino que ratificó nuevamente, sus valores solidarios, antirracistas y contra la homofobia.


Young Boys, campeón suizo de fútbol. La victoria el sábado 25 de mayo contra Winterthur. Foto Sergio Ferrari


Pitazo final en el Estadio bernés de Wankdorf pasadas las diez de la noche del sábado 25 de mayo y un festejo que arrancó en la misma cancha, se prolongó durante horas y culminó con la fiesta ciudadana del día siguiente. La marcha multitudinaria de la tarde del domingo desde el estadio hasta la Bundesplatz (Plaza Federal), frente a la sede del Gobierno nacional –lugar emblemático de las grandes manifestaciones sociales, sindicales y culturales del país--, se transformó en un desbordante festejo popular, sin excesos y con un programa minutado al mejor estilo helvético.




Había motivos para la fiesta: quedaban atrás casi 40 partidos jugados en 9 meses, sin contar los otros, de nivel continental, que le permitieron disputar a Young Boys la ronda clasificatoria y luego la fase de grupos de la prestigiosa Champions League, recibiendo en su casa bernesa al campeón en título Manchester City, al Leipzig alemán y al Estrella Roja de Belgrado. Momentos deportivos fuertes para el fútbol suizo que se ubica actualmente en la 13ra plaza (avanzando hacia el puesto 12) de la clasificación quinquenal por clubes de la UEFA (Asociación Europea de Fútbol) entre las 55 naciones del continente que la integran (
https://www.sfl-org.ch/fr/news/news/article/la-situation-des-clubs-suisses-pour-les-competitions-europeennes/).

Marcha multitudinaria por la victoria de Young Boys el domingo 26 de mayo del Estadio Wankdorf hacia la Bundesplatz en Berna. Foto Sergio Ferrari


Por un deporte realmente humano

Solo siete de los 25 jugadores que conforman el primer equipo de Young Boys son exclusivamente suizos. Nueve tienen una doble nacionalidad, incluyendo la helvética. Y los otros nueve, casi el 40% del plantel, son extranjeros. En los camarines conviven cotidianamente 19 nacionalidades, con una fuerte presencia del idioma francés a pesar de que Young Boys es un club suizo alemán.

Así mismo, en el cuerpo técnico la presencia del francés también es destacada. Joel Magnin, director técnico interino hasta el fin del campeonato y su asistente, el experimentado Gérard Castella, son ambos suizos franceses. Young Boys, juega así, a nivel futbolístico, el rol de bisagra que Berna en tanto cantón bilingüe intenta protagonizar a nivel nacional. Elemento distintivo que ha ampliado el ingrediente multicultural de un club y un equipo que reclutan sistemáticamente jugadores de gran calidad no solo de la Suiza francesa, sino también del África francófona. YB es el equipo más francés hablante de todos los clubes suizos alemanes que constituyen la élite futbolística del país.

Los jugadores de campo de YB (tanto los once titulares como los cambios reglamentarios) en el último partido del año del 25 de mayo --con la victoria de local por 3 a 0 contra Winterthur --representaban 14 nacionalidades diferentes, siete de las cuales son africanas. Realidad que imprime una clara apertura del club bernés hacia la multiculturalidad que, si bien nace del seno mismo del plantel, se prolonga casi automáticamente entre sus socios e hinchas. Coherente con las permanentes campañas y jornadas anuales contra el racismo que promueve Young Boys como parte de un esfuerzo pedagógico sistemático que tiene ya una larga tradición de años. El club participa anualmente desde 2004 en las semanas de acción FARE (Fútbol contra el Racismo en Europa). Según el sitio Web oficial del club, “YB se considera una familia abierta a todos, independientemente de su origen, apariencia, género u orientación sexual”.

Los mensajes antirracistas de los carteles luminosos que rodean el perímetro de la cancha de juego constituyen una especie de semáforo civilizatorio permanentemente encendido, que adquiere un valor particular en un mundo deportivo conde la xenofobia ocupa, en otros estadios de diversos países, un preocupante y cada vez mayor protagonismo.

La Plaza Federal o Bundesplatz de Berna escenario de la celebración de Young Boys el domingo 26 de mayo. Foto Sergio Ferrari


Estadio entero contra el racismo y por la diversidad

El pasado 4 de abril, bajo el lema “Juntos contra el racismo”, Young Boys realizó en colaboración con Amnistía Internacional su “jornada de acción contra el racismo, el antisemitismo, la homofobia, el sexismo y la discriminación de todo tipo y por una sociedad diversa y abierta” (https://www.bscyb.ch/news?nID=14054).

Gran banderola que dice Young Boys contra la homofobia. Foto YB


Fue durante el partido contra el Grasshopper Club de Zúrich, con el estadio lleno, (más de 31 mil espectadores) en el cual los jugadores locales vistieron camisetas especialmente diseñadas para esta jornada y que luego fueron subastadas a beneficio de Amnistía Internacional. Como explicó Young Boys, esta iniciativa tuvo como marco la ya habitual semana contra el racismo que promueve la Ciudad de Berna.

Es un momento del año importante dado que a través de varios eventos se aborda el tema del “racismo en diferentes ámbitos de la vida”. Como parte de esa acción anual, YB y Amnistía Internacional organizaron conjuntamente Sport4Refugees, actividad en la cual clubes, centros de asesoramiento, aficionados y refugiados debatieron proyectos y estrategias para que el deporte favorezca a la integración.  

La misma iniciativa promovió también en abril un “torneo de fútbol para la integración”, que permitió servirse del efecto unificador del fútbol para unir a personas de diferentes orígenes, culturas y clases sociales. “El torneo tiene que ver con la solidaridad y el entendimiento mutuo”, señalaba el comunicado emitido por la entidad bernesa. Quien subrayaba, también, que: “Frente a los conflictos globales, las divisiones sociales y la creciente desconfianza, junto con Amnistía Internacional estamos dando ejemplo de diversidad, cohesión y solidaridad”. Se busca fortalecer a las personas y sus derechos y defender, conjuntamente, la paz, la justicia y la libertad para todos en Suiza y en zonas de crisis en todo el mundo.


Jornada en abril pasado contra el racismo en el partido que Young Boys jugó como local contra Grasshopper de Zúrich. Foto YB for ever


Inversión social y deportiva de futuro 

El club y su capitalino Estadio Wankdorf inaugurado en 2005, con salas de conferencias y un amplio centro comercial, constituyen una empresa comercial, en la cual, la familia del multimillonario suizo Hans-Ueli Rihs es la accionista principal. Desde años, la lógica de gestión del club-empresa está regida por gastos controlados e inversiones ordenadas (sin contrataciones espectaculares) bajo la consigna, “nadie puede estar por sobre el club”.  


A punto de comenzar el partido el sábado 25 de mayo los letreros electrónicos del Estadio Wankdorf de Young Boys indicaban JUNTOS CONTRA EL RACISMO. Foto Sergio Ferrari


La concepción de base es de ser un equipo competitivo en el plano nacional y un puente para jóvenes talentos que se formaron o que llegaron de otros equipos nacionales para pulirse en Young Boys. Muchos de los cuales luego son transferidos a clubes de mayor prestigio europeo, en particular de Alemania, Francia e Italia. En los últimos meses, estas ventas le reportaron a Young Boys beneficios de más de 31 millones de francos (unos 33 millones de dólares). En paralelo, otros 30 millones le ingresaron por su participación en la siempre rentable Champions League.


Gran baderola en el Estadio Wankdorf de Berna contra la homofobia


En abril pasado, directivos de Young Boys junto con autoridades del Cantón (Provincia, Estado) de Berna y de los municipios de Bolligen y Ostermundigen, cercanos al Estadio de Wankdorf, hicieron público un proyecto que podría implementarse en los próximos tres a cinco años. El mismo contempla la construcción de un nuevo campus regional de formación, con ocho terrenos de juego destinados al entrenamiento, un estadio con capacidad para 2 mil espectadores y un polideportivo triple.
  El cantón aportaría el terreno y YB financiará el proyecto con un monto cercano a 40 millones de francos -- todo el beneficio obtenido por su participación en la Champions League-- y gestionará el estadio y los campos de entrenamiento. Sin embargo, esta nueva área no será de uso exclusivo de YB, sino que en buena parte estará a disposición del deporte público y entidades municipales.


Jornada 2024 de Young Boys contra el racismo Los jugadores usaron una camiseta especial que luego fue subastada on line a favor de Amnistia Internacional

La extensión de la hoy reducida infraestructura de entrenamiento tanto para el primer equipo de Young Boys, como para sus divisiones menores y femeninas, constituye una preocupación central para el club capitalino. Aunque hoy está en el top 100 de las entidades futbolísticas europeas es la única de ese nivel cuyo estadio no cuenta con césped natural, lo que conspira contra la proyección de la oferta deportiva del club. Para que el próximo año el Wankdorf pueda ser una de las sedes del Campeonato Europeo de Fútbol Femenino, Young Boys decidió instalar grama natural para ese evento. La dirigencia del club viene haciendo esfuerzos significativos para fortalecer la práctica del fútbol femenino lo que representa un giro de 180 grados de la política de diez años atrás, cuando la entidad estuvo a punto de cerrar esa área de la actividad deportiva que en la actualidad es fuertemente promovida.

Se cierra una nueva temporada intensa y exitosa para Young Boys que obtuvo el 17mo campeonato de su historia en un continente que es testigo del crecimiento acelerado de corrientes de pensamiento anti extranjeras, conservadoras y racistas. Por eso, esta victoria deportiva del campeón suizo tiene hoy el valor adicional del compromiso de sociedad a favor de la diversidad, la apertura y la tolerancia hacia “el otro”. Con partidos semanales sin violencia ni durante ni después de los partidos y con masiva presencia de espectadores que asisten en familia. Con el último grito de gol del Wankdorf bernés el último sábado de mayo pareció también reforzarse la realidad casi utópica de otro fútbol posible.

 

 

 

 





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