脕ngeles Sanmiguel
“Yo me dediqu茅 a cambiar el mundo y no cambi茅 un carajo, pero estuve entretenido y le di sentido a mi vida. Morir茅 feliz”. Jos茅 (Pepe) Alberto Mujica Cordano, expresidente de Uruguay, alimentaba ratones “para no volverse loco” en su min煤scula celda. “Aislado en aljibes y cajas de hormig贸n” padeci贸 catorce a帽os de encarcelamiento, soledad y torturas. El expresidente Mujica confesar铆a en vida que “quiere mucho a los animales”.
Tambi茅n se hizo amigo de las ranas, en aquellos interminables d铆as y noches de fr铆o, humedad, oscuridad, hambre y tenebroso aislamiento, resolviendo que lo mejor ser铆a dialogar consigo mismo. Al igual que otros encerrados en las mazmorras: “Aprendimos tambi茅n sin libros, un modo de mirar (…) un tanto pante铆sta. Nos gustaban las ara帽as, nos gustaban las hormigas, porque eran la 煤nica cosa viva que ten铆amos en la soledad de nuestros calabozos. Somos de la naturaleza y con ella estamos”, declarar铆a d铆as despu茅s de su liberaci贸n tras caer la dictadura c铆vico-militar uruguaya, -una de las etapas proyectadas y activadas en varios pa铆ses por el Plan C贸ndor estadounidense-.
“Las ara帽as son perseguidas por las mujeres con odio y repugnancia. Los hombres se muestran indiferentes por regla general. Pero no se merecen ni nuestra hostilidad ni nuestra indiferencia. Ning煤n da帽o nos hacen. Por el contrario, nos liberan de muchos insectos molestos y perjudiciales (…) Dej茅moslas, pues, estar tranquilas, en la medida que nuestro sentido del orden hogare帽o nos lo permita, y observ茅moslas un poco”, esgrim铆a sobre la ara帽a dom茅stica el Premio Nobel Karl von Frisch. Respecto a las hormigas que acompa帽aron las penurias insondables de un Mujica aprisionado, rese帽ar que la mirmec贸loga ec贸loga del comportamiento Deborah M. Gordon sobre el libro Viaje a las hormigas de Edward Osborne Wilson y Bert H枚ldobler, escribir铆a: “Las hormigas siempre saben lo que est谩n haciendo. Nunca pasan el rato: sus deberes y destinos est谩n claros. Inagotables y “fan谩ticas”, son “sacrificadas… subordinadas programadas para actuar de consuno”, “pandillas de obreras industriales” cuya “lealtad es casi total”… Son conducidas a la servidumbre de la mano inexorable de la selecci贸n natural”.
Actualmente la lucha por el respeto a los otros animales, a la naturaleza se intensifica auspiciada por un gran porcentaje de juventud que ejerciendo su libre albedr铆o y con criterio abandonan esa brutalidad cruel y soez con las que se les trata de anquilosar y manipular desatando instintos indescriptibles, o drogarse con la desidia, el consumo r谩pido, el usar y tirar, los mercados f铆sicos y virtuales que recompensan, y la fascinaci贸n por charlatanes del multimillonarismo narcisista despertadores de oscuras personalidades yacentes.
“Lo imposible cuesta un poco m谩s, y derrotados son solo aquellos que bajan los brazos y se entregan” declarar铆a el tambi茅n exdiputado y exsenador quien la vida le puso en disposici贸n de hablar claro. Puntualizar铆a el atormentado pol铆tico Mariano Jos茅 de Larra (F铆garo) cuyo padre fue m茅dico en el ej茅rcito de Jos茅 Bonaparte, que para dirimir dilemas hay que evitar sujeciones y “ponernos siempre de parte de lo que nos parezca verdad y raz贸n”. ¡Dif铆cil tarea dada la infoxicaci贸n actual!
Compasi贸n, Comunidad y Cambio son las tres C primordiales en We The Free, colectivo fundado en Reino Unido centrado en el rescate y realojo de animales explotados. Recientemente se presentaron en Val猫ncia realizando en plena v铆a p煤blica la actividad denominada Diamante donde mostraban realidades de la industria alimentaria, la explotaci贸n, martirio y muerte de miles de millones de otros seres sintientes. “Todos los animales deber铆an ser libres”. “Somos orgullosamente no violentos”. “Alentamos los comentarios a partir de una comunidad abierta”. “Abrazamos el crecimiento para ayudar mejor a los animales no humanos”. “Construimos comunidades inclusivas con personas de cualquier raza, g茅nero, especie, cultura, edad, orientaci贸n sexual, religi贸n y afiliaci贸n pol铆tica”. Estos son cinco valores program谩ticos en WTF enarbolados por m谩s de ciento treinta equipos y un cuantioso voluntariado repartido por veintid贸s pa铆ses, con m谩s de seis millones de impactos en redes sociales. Mery, coordinadora a nivel Espa帽a declara que en WTF “hay un global supporting, -un equipo de soporte- y en general son personas entre veinticinco y treinta y tantos a帽os”. Colaboran en diferentes acciones con Animal Save y Anonymous for the Voiceless (organizaci贸n australiana por los derechos animales). Para conmemorar el D铆a de la Madre llevaron a cabo “el Mes de la Madre” mostrando “v铆deos relacionados con la industria l谩ctea y como se roba la leche a las vacas, como se las insemina para luego robarles a las hijas, a las cr铆as”, dice Mery.
Por su parte Rebeldes Indignadas afirma que: “La falsa Europa verde, todav铆a permite la pesca de arrastre en la casi totalidad de Zonas Marinas Protegidas”.
“Todas las cosas vivas est谩n hechas como para pelear por vivir: desde un yuyo (hierba) a una rana, a nosotros”, filosofar铆a Mujica.
“Prometemos una vida de derroche y despilfarro, y en el fondo constituye una cuenta regresiva contra la naturaleza (…) Civilizaci贸n contra la sencillez, contra la sobriedad, contra todos los ciclos naturales” discurse贸 el insigne montevideano. ¿Sencillez? ¿Naturaleza? Priorizar lo b谩sico para sobrevivir ¿es posible en el capitalismo? ¿Cu谩ndo la Tierra dejar谩 de ser reh茅n de la codicia e insensatez humanas? ¿C贸mo calificar el regalo de mega fuentes de contaminaci贸n como yates y aviones a presidentes o reyes sin fiscalizaci贸n y censura alguna?
Mujica despenaliz贸 el aborto, reconoci贸 el matrimonio entre personas del mismo sexo y convirti贸 en empresa p煤blica la producci贸n, distribuci贸n y venta de marihuana, adem谩s de impulsar las fuentes energ茅ticas renovables. Para comunicarse utiliz贸 un vetusto tel茅fono m贸vil y se desplazaba en el impert茅rrito Volkswagen Beetle color celeste (el escarabajo). En la chacra Rinc贸n del Cerro, cerca de Montevideo, cultivar铆a su amada tierra.
¿Qu茅 subliminal mensaje esconde el hecho de que el actual presidente de los Estados Unidos no comparta la Casa Blanca con ning煤n animal no humano? Han transcurrido ciento cincuenta a帽os desde que este hecho sucedi贸 por 煤ltima vez, gobernaba por aquel entonces Andrew Jhonson -por cierto salt贸 del puesto por un impeachment (proceso pol铆tico de destituci贸n)-. ¿Habr谩 sincronicidad con el hoy? Tanto felinos como canes pasearon, treparon, ara帽aron, husmearon, ladraron y maullaron por la residencia presidencial yanqui, elitista espacio que tambi茅n albergar铆a cabras, vacas, hipop贸tamos y osos cuantificando un total de trescientos otros animales. ¿Qu茅 se puede esperar de la “mataperros” republicana estadounidense, actual secretaria de Seguridad Nacional, en cuesti贸n de respeto a los derechos, a cualquier derecho?
Tiernamente unido por un v铆nculo indescriptible a su perrita Manuela de tres patas, -amputada accidentalmente bajo el tractor que conduc铆a-, el pol铆tico fil贸sofo en su ocaso pidi贸 reposar junto a ella, muerta cuando ten铆a veintid贸s a帽os. Quiso que sepultasen sus cenizas bajo el 谩rbol –secoya- donde ella yac铆a, su amada perrita Manuela, quien tomar铆a el nombre de la tortuga Manuelita, protagonista del cuento infantil de la argentina Mar铆a Elena Walhs donde se valora la naturaleza, perseverancia y sencillez. Mujica tambi茅n compartir铆a hogar con una perra ovejera. “Cuanto m谩s conozco a los humanos, m谩s adoro a los perros” declar贸 el que fue mandatario de Uruguay desde el a帽o dos mil diez al dos mil quince.
“Vivir en un mundo hecho por los humanos tambi茅n requiere ciertas dosis de creatividad, inteligencia y generosidad por parte del perro”, sentencia la profesora de filolog铆a inglesa y ensayista Susan McHugh.
“Es mucho mejor tratar de convencer que ofender”. “No es negocio cultivar odios”. “El odio no construye” discursear铆a en mil novecientos ochenta y cinco Mujica. Pero el odio es aditivo y en eso est谩n ciertos entornos medi谩ticos y pol铆ticos agrestes buscando la reacci贸n precisada por la periodista Margarita Rivi猫re: “Existen noticias capaces de despertar comportamientos mim茅ticos imparables”. “El odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad frente a las cosas” esgrimir铆a Mujica. ¿Ha aprendido algo el pueblo de las experiencias vitales propias y ajenas o prefiere integrarse en “ese mundo de borregos” descrito premonitoriamente por Aldous Huxley?
“Soy un presidente republicano” que cultiva crisantemos, verduras y cr铆a gallinas. Exguerrillero, descendiente italo-c谩ntabro, integrante del movimiento de Liberaci贸n Nacional-Tupamaros su vida transcurri贸 junto a la tambi茅n pol铆tica y ex vicepresidenta de la Rep煤blica Oriental de Uruguay Luc铆a Topolansky.
Autocalificado como “casi pante铆sta” reconoc铆a su admiraci贸n por la naturaleza. Como pante铆stas notables podr铆an calificarse a c茅lebres como Baruch Spinoza, fil贸sofo perseguido e intemporalmente admirado, Carl Sagan, astrof铆sico y divulgador cient铆fico, y Albert Einstein, cient铆fico admirador de la religi贸n c贸smica.
“Es necesario seguir reglas claras, que no son de izquierda o de derecha. Y esto se lo digo yo, un guerrillero vegetariano –le贸n herb铆voro-” sentenci贸 Mujica al ser entrevistado, aunque tal parece fue omn铆voro.
En literatura los animales tambi茅n son medulares. Relata el escritor donostiarra 脫scar Hern谩ndez-Campano en el discurrir de El bot贸n verde, compilado en En tierra de sue帽os, variasnarraciones de tem谩tica LGTBIAQ+ que: “La nueva vida de aquella camada de gatitos que salvamos de morir ahogados en el r铆o (Duero) cuando nos llam贸 la atenci贸n un bulto que se mov铆a en la ribera”, referenciando una de las crueldades que perduran.
Asegurar铆a Mujica sobreponi茅ndose a cualquier amargura: “¡Para so帽ar todav铆a me sobran patas!”.
脕ngeles Sanmiguel

