JCE(m-l) Madrid
Habrá a quien le sorprenda esta afirmación, pero es un hecho que muchos de los jóvenes de hoy no nos planteamos tener una casa en propiedad. La proliferación de los fondos buitre en España junto con la complicidad de los partidos parlamentarios agrava una situación ya insostenible para la gran mayoría de los trabajadores de este país.
Lo cierto es que en estos últimos años hemos visto como el precio de la comida se ha disparado, como la luz y el agua es cada vez más complicado de pagar y como los precios de los alquileres han aumentado sin control. Sin embargo, para aquellos de nosotros “afortunados” trabajadores, nuestros salarios apenas han subido. En España el coste medio de un alquiler es de 14,6 euros por metro cuadrado al mes y teniendo en cuenta que el tamaño medio de una vivienda ronda los 97 metros cuadrados, el coste medio de un alquiler asciende a la hiriente cifra de 1416,2 euros mensuales, a la que habría que sumarle por supuesto el resto de gastos. Esto es bastante superior al salario mínimo, de 1184 euros al mes, lo que hace que a los jóvenes trabajadores nos sea prácticamente imposible emanciparnos, a no ser que compartamos piso con varias personas más, muchas veces desconocidas, o abandonando nuestros barrios y ciudades por zonas mucho más lejanas para conseguir algo mínimamente “asequible”.
¿Y qué está pasando en los barrios donde los jóvenes nos vamos? Pues que los grandes fondos de inversión se apoderan de cada vez más viviendas. Mejor dicho, echan a las familias y jóvenes que viven allí mediante una subida abusiva a los precios del alquiler justo cuando se les finaliza el contrato, o mediante cláusulas abusivas en los contratos de hipoteca o compra, para adueñarse de nuestras casas. ¿Y si te niegas a pagar? Se encargan de enviar matones como la policía o alguna empresa de desocupación, sean más legales o menos, porque para este Estado sólo es criminal el pobre, el okupa o el inquilino que no puede pagar unos precios abusivos. Una vez la gente está fuera de sus casas, estos fondos se dedican a crear apartamentos turísticos y a modificar los barrios a su antojo. Ya que de nada vale que un barrio lleno de turistas esté enfocado a vivir: convierten lo que antes eran espacios para la socialización y la vida como parques o centros sociales en kilómetros de asfalto abarrotados de bares con terraza a precios inasequibles, inmobiliarias, casas de apuestas, aparcamientos de pago…
Solo en la ciudad de Madrid o ciudad de la “libertad” (de especulación), cerca del 25% de viviendas en alquiler son propiedad de un puñado de sociedades, todas ellas con mínimo 50 viviendas en posesión. Es decir, aproximadamente 120.000 casas perteneces a poco más de 300 empresas, recordemos, sólo en Madrid y sólo en alquiler. De entre estos fondos buitres destaca el yanki Blackstone, el cual se ha visto envuelto en la mayor operación desahucio en la historia de España llegando a estar afectadas 70.000 viviendas suyas. Si lo pensamos, tenemos a auténticos malnacidos intentando vendernos que los inmigrantes pobres, que vienen en patera, nos van a dejar sin trabajo y en la calle; mientras que los que realmente nos dejan sin dinero y sin techo son los ricos que vienen en yate, como nuestros “amigos” de Blackstone.
Es en esta situación tan difícil cuando muchos optan por resignarse, otros gritan el “sálvese quien pueda”, y en cambio nosotros nos preguntamos, ¿De verdad vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras la situación empeora a marchas forzadas? La realidad es que vivimos en un sistema dividido en clase trabajadora y clase explotadora, y sólo uniéndonos lograremos resolver los problemas a los que nos enfrentamos la juventud. Colectivos como el Sindicato de Inquilinas, las Asambleas de Vivienda o la Confederació Sindical d’Habitatge de Catalunya ya han conseguido grandes victorias frente a estos buitres, siendo capaces de utilizar cualquier herramienta a su disposición para lograrlo. Sin ir más lejos, este mes de julio los vecinos de un bloque de viviendas en Madrid han ganado una demanda contra el fondo de inversión Nestor, consiguiendo que 6 de las 7 cláusulas demandadas hayan sido declaradas abusivas y obligando a la entidad a devolver más de 18.000 euros a las vecinas demandantes. No les basta a estos rentistas las laxas leyes existentes en este régimen, así que se las saltan como quieren para exprimirnos cada céntimo. Si a ellos no les basta con lo que tienen, a nosotros no nos debería bastar con que nos “aprieten” menos; nuestras demandas y reclamas no deberían parar aquí, ya que esto son solo parches para un problema sistemático. Mientras los diputados se llenan la boca de España, la venden al mejor postor y legislan en contra de los intereses de los trabajadores.
En las siguientes partes profundizaremos más sobre las causas y soluciones de esta cuestión, pero queremos dejar aquí ya algunos pincelazos:
- Sólo existe una forma de recuperar lo que pertenece al pueblo, porque hay más de 3,8 millones de casas vacías en España: sin expropiación no hay solución.
- La cosa va más allá. Como dijimos al principio, la comida, la luz, el agua; forman parte del derecho a la vida, pero nos obligan a pagar unos precios cada vez mayores sólo para que unos pocos hagan negocio a nuestra costa. Cada vez es más difícil encontrar un trabajo que no te trate directamente de esclavo por unas migajas, e incluso en los “buenos” trabajos, los sueldos pierden poder adquisitivo a un ritmo alarmante. Todo en este sistema capitalista se convierte en negocio. Todo derecho se convierte en privilegio. Por eso no llegamos a fin de mes y por eso no basta con que consigamos una pequeña victoria contra los especuladores, necesitamos un verdadero cambio en todos los terrenos: trabajo, vivienda, educación, transporte, comida, energía…
Si eres de los que no van a quedarse mirando, pásate por la asamblea popular o asociación vecinal de tu barrio, por el sindicato de vivienda o por el de tu trabajo, o escríbenos para unirte a la JCE(m-l). Es hora de transformar el viejo dicho “divide y vencerás” en algo nuevo: ¡Únete y seremos invencibles!