Líbano: Dos años después, 4,1 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, de las cuales 1,4 millones son niños y niñas
Más de 1,4 millones de niños y niñas se enfrentan a la interrupción de su educación, al deterioro de su salud mental y a mayores riesgos de protección.
82.632 personas siguen desplazadas; muchas de ellas no pueden regresar debido a los daños sufridos en sus hogares y en las infraestructuras, y a las restricciones de acceso en las zonas fronterizas.
En algunas zonas, más del 50 % de los niños y niñas menores de dos años sufren pobreza alimentaria, mientras que en todo el país el 30 % de los menores de 18 años comieron una sola vez o menos el día anterior.
Casi la mitad de las escuelas públicas se convirtieron en refugios, lo que retrasó el año académico de 1,5 millones de estudiantes. Más de 300 escuelas sufrieron daños parciales o totales.
![]() |
| World Vision. Ayuda a la infancia del Líbano a seguir aprendiendo a pesar del cierre de las escuelas |
Madrid, a 15 de octubre de 2025: Dos años después de la escalada de las hostilidades en el sur del Líbano, World Vision insta a la comunidad internacional a que siga prestando atención al país, ya que más de 1,4 millones de niños y niñas siguen corriendo un grave riesgo en medio de múltiples crisis mundiales. Con una población de solo 5,8 millones de habitantes, se estima que 4,1 millones de personas en el país necesitan ahora asistencia humanitaria. La magnitud de las necesidades supera con creces los recursos actuales, ya que el llamamiento urgente de Líbano sigue teniendo un grave déficit de financiación de 208,9 millones de dólares, lo que paraliza la recuperación esencial y prolonga el sufrimiento humano.
«Debemos actuar ahora para garantizar un futuro seguro y pacífico, lleno de esperanza y oportunidades para todos los niños y niñas del Líbano», afirma Heidi Diedrich, directora nacional de World Vision en Líbano. «Eso significa que ningún niño ni niña debe acostarse con hambre ni faltar un día más a la escuela. Eso significa que debemos abordar adecuadamente el trauma al que sigue enfrentándose la infancia, apoyando su salud mental y su recuperación», añade Diedrich.
La escalada de octubre de 2023 agravó las necesidades humanitarias tras las múltiples crisis que ha sufrido el Líbano desde su colapso económico de 2019 y la explosión de Beirut en 2020. A pesar del cese de las hostilidades en noviembre de 2024, los ataques casi diarios siguen devastando el sur del Líbano y el valle central de Beqaa, exponiendo a miles de niños, niñas y sus familias a más traumas y desplazamientos.
Como uno de los primeros equipos de respuesta humanitaria en primera línea, el impacto de World Vision en Líbano en los últimos dos años incluye:
589.468 personas atendidas directamente, entre ellas 217.898 niños y niñas, en sectores como el agua, el saneamiento y la higiene, la protección, la seguridad alimentaria, la educación y la asistencia en efectivo.
10.222.802 comidas distribuidas a familias afectadas por el desplazamiento y la inseguridad alimentaria.
Distribución de artículos esenciales, como 13.958 mantas y 10.774 mantas térmicas, kits de higiene familiar para 61.224 personas y 12.886 colchones para garantizar la seguridad y la dignidad.
Rehabilitación de escuelas, hogares, centros de atención primaria de salud e infraestructuras dañadas para restablecer los servicios esenciales y los entornos seguros.
Se prestó apoyo psicosocial a 11.662 niños y niñas para tratar el trauma y promover la recuperación.
World Vision insta a la comunidad internacional a que cubra el déficit crítico de financiación, al tiempo que se da prioridad a las necesidades de la infancia, en particular en materia de educación, protección, nutrición y salud mental, para salvaguardar su bienestar y su futuro. La reconstrucción debe ser transparente e inclusiva, y centrarse en la restauración de viviendas, escuelas, sistemas de abastecimiento de agua e infraestructuras sanitarias. Por último, las inversiones a largo plazo en cohesión social y resiliencia comunitaria son fundamentales para reconstruir lo que se ha perdido y romper el ciclo de crisis recurrentes.
«A medida que las necesidades humanitarias mundiales siguen ejerciendo presión sobre un sistema que está atravesando una enorme transformación, es fundamental que nuestros niños y niñas, los más afectados por cualquier crisis de este tipo, sigan recibiendo el cuidado y el apoyo crítico que necesitan para prosperar y disfrutar de un futuro pacífico y próspero», concluye Diedrich.

