¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones!
Manifiesto unitario de RESCOP para las movilizaciones de 29-30 noviembre de 2025
Este 29 de noviembre, Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, salimos una vez más a las calles para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y limpieza étnica de Israel en Palestina. Mientras Naciones Unidas conmemora la fecha en la que se aprobó el Plan de Partición de Palestina en 1947 —una imposición colonial que negó el derecho de autodeterminación del pueblo palestino—, nosotras afirmamos: Palestina será libre.
Lo que aquel plan inauguró son décadas de despojo, ocupación militar y genocidio. La adopción del plan fue la señal para que las milicias sionistas comenzaran una campaña de atentados terroristas y masacres, como Deir Yassin y Tantura, para intimidar a la población palestina y facilitar su expulsión. Como entonces, Israel continúa hoy ese proyecto colonial, con el apoyo de gobiernos y empresas cómplices que le garantizan impunidad. Lo hace destruyendo la Franja de Gaza hasta convertirla en un campo de exterminio, mientras Cisjordania sufre ataques diarios de colonos armados, las palestinas dentro de Israel viven bajo más de 60 leyes discriminatorias y más de 8 millones de palestinas refugiadas en todo el mundo no pueden volver a sus tierras y casas.
La historia de Palestina está marcada por la imposición colonial: el acuerdo Sykes-Picot (1916) dividió la región al servicio de los imperios europeos, sin voz ni voto para la población nativa; la Declaración Balfour (1917) entregó Palestina como promesa a un proyecto colonial —el sionismo— que derivó en la Nakba de 1948, el despojo masivo y el inicio de la ocupación que hasta hoy continúa. En 1947 las potencias internacionales impulsaron sobre Palestina el plan de partición de la ONU, trazando fronteras sobre su tierra sin el consentimiento de su pueblo. Hoy, ocho décadas después, la misma lógica colonial se repite: potencias extranjeras, en connivencia con el poder ocupante, pretenden diseñar unilateralmente el futuro de Palestina. Si entonces fue con un lápiz y un mapa, hoy es mediante la herramienta del genocidio. El llamado plan de Trump-Netanyahu no es más que la versión contemporánea de ese mismo esquema colonial: legitima la anexión, blinda la ocupación militar y reduce a Palestina a enclaves fragmentados sin soberanía ni viabilidad. Es la actualización del proyecto sionista, respaldado por el supremacismo de Estados Unidos. El plan Trump-Netanyahu para Gaza, respaldado por Pedro Sánchez y el resto de gobiernos europeos, representa una nueva fase del colonialismo: una “legalización” del genocidio y una negación total del derecho de autodeterminación palestino. No aceptaremos que se rediseñe el futuro de Palestina desde los despachos de las potencias coloniales. Corresponde a las personas palestinas dentro de Palestina y en la diáspora, decidir su futuro.
El supuesto alto al fuego anunciado no pone fin a la violencia. Israel ha violado sistemáticamente los acuerdos, asesinando ya a más de 300 palestinos durante este periodo y bloqueando la entrada de ayuda humanitaria esencial. El genocidio continúa.
Pero si la historia de Palestina está marcada por la imposición colonial, aún lo está más marcada por la legítima resistencia del pueblo palestino.
El objetivo común por el que luchamos es poner fin a toda violencia en toda Palestina, al genocidicio, a la ocupación militar, al apartheid y al colonialismo de Israel contra el pueblo palestino.
Nuestra presión popular está empezando a dar sus frutos. Los pueblos desde todos los lugares del estado hemos mandado un mensaje claro. No vamos a permitir que se normalicen las relaciones con el estado sionista. Son muchos los ejemplos de gente valiente poniendo su cuerpo para hacer lo que no hacen los estados e instituciones: poner fin a las relaciones con un estado genocida.
Estamos elevando el coste político y social de lo que significa hoy en día seguir teniendo relaciones con el sionismo. Cada vez le es más difícil a las instituciones tener lazos con Israel. Pero aún nos queda mucho trabajo por delante. Siguen habiendo muchas complicidades económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas a las que poner fin. A día de hoy el Gobierno español, gobiernos e instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas.
Por eso hoy seguimos. Cada acto cuenta. Cada boicot importa. Cada presión funciona. Desde nuestras calles, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, decimos alto y claro: no más complicidad, no más silencio, no más impunidad.
Exigimos:
- Fin al genocidio en Gaza: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y lesa humanidad, liberación de todas las presas palestinas en cárceles israelíes y derecho al retorno a las palestinas refugiadas.
2. Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad. Que se incluyan todas las enmiendas necesarias al Real Decreto Ley para que este pueda ser un embargo de armas a Israel.
3. Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
4. Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales en la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
5. Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.
Hoy más que nunca: ¡Viva Palestina libre! ¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones!

