Su centro educativo cuenta con doce sedes rurales, varias de ellas con dif铆cil acceso y rodeadas por escenarios de riesgo. En al menos cuatro de estas sedes, el conflicto se ha intensificado en los 煤ltimos a帽os, obligando a implementar educaci贸n en emergencia. Dos sedes realizan clases virtuales por razones de seguridad, situaci贸n que ha generado profundas brechas educativas. La asistencia ha ca铆do dr谩sticamente para el a帽o 2025: de 400 estudiantes inscritos, hoy solo asisten 239.
Mariana se帽ala que el miedo ha desplazado a muchas familias, y otras, aunque permanecen, no cuentan con los medios ni el conocimiento para acompa帽ar los procesos escolares de sus hijos. “Muchos padres deben salir a trabajar y dejan a sus hijos solos. No hay conexi贸n, no entregan tareas. Incluso hemos visto situaciones de maltrato porque no saben c贸mo acompa帽ar su aprendizaje”, explica.

Adem谩s del impacto educativo, la crisis ha agudizado las situaciones de inseguridad alimentaria, especialmente en las familias donde las mujeres son cabeza de hogar. Muchas de ellas viven del trabajo informal en cultivos de uso il铆cito, sin ingresos estables. En este contexto, el proyecto humanitario liderado por Alianza -ActionAid, centrado en la seguridad alimentaria y protecci贸n integral de ni帽as, ni帽os y mujeres, ha marcado una diferencia significativa.
Mariana recuerda un caso que la marc贸: “En la sede principal, un padre fue herido por unas esquirlas. Su esposa estaba embarazada, y ella ten铆a que trabajar para poder comer. Me dec铆a: ‘Si yo no trabajo, no como y mi hija tampoco come’.”
Mariana destaca la importancia de los kits alimentarios entregados a estudiantes y familias: “Cualquier ayuda que se le d茅 a un ni帽o es alegr铆a. En estas zonas rurales, donde hay tanto abandono, los ni帽os y sus familias reciben esta ayuda con mucho amor y agradecimiento”. La entrega de alimentos no solo ayuda a cubrir una necesidad b谩sica, sino que tambi茅n refuerza el v铆nculo con la escuela y ha contribuido a prevenir el abandono escolar.
El proyecto tambi茅n contiene acciones de protecci贸n, un aspecto que para Mariana es fundamental, ya que, desde su rol como orientadora, ha liderado actividades de contenci贸n y acompa帽amiento psicosocial, especialmente con ni帽os y ni帽as expuestos a situaciones traum谩ticas. “Hemos llegado a algunas sedes a hablar con los ni帽os, a preguntarles c贸mo se sienten, qu茅 deben hacer en situaciones de riesgo. A ellos les gusta que los escuchen. Ese desahogo emocional es vital”.

En medio de la adversidad, las mujeres de la comunidad han asumido un papel clave. Muchas lideran juntas de padres de familia, organizan movilizaciones y alzan la voz para exigir garant铆as “En nuestra zona las mujeres son grandes lideresas. En la instituci贸n tenemos juntas de padres de familia, en su mayor铆a mujeres, que han venido liderando procesos muy importantes”, destaca.
Desde su experiencia diaria, Mariana sue帽a con un futuro en el que la educaci贸n rural sea digna, equitativa y transformadora, que no s贸lo forme acad茅micamente, sino que brinde herramientas para la vida:
“Yo digo, ¿por qu茅 tenemos una excelente calidad educativa en una zona urbana y por qu茅 en una zona rural no?,¿Por qu茅 no tenemos esa calidad en la educaci贸n de nuestros campesinos y nuestros ni帽os? Ellos tambi茅n lo merecen. Ellos tambi茅n merecen una educaci贸n de calidad, una educaci贸n digna”.
La historia de Mariana refleja la resiliencia de una comunidad golpeada, pero que sigue luchando. Y tambi茅n evidencia c贸mo la intervenci贸n humanitaria, con enfoque en seguridad alimentaria y protecci贸n, puede contribuir significativamente a dignificar la vida, proteger la infancia y empoderar a las mujeres, aun en los contextos m谩s adversos.
