Como millones de personas alrededor del mundo, he mantenido admiraci贸n y respeto por Noam Chomsky desde mis a帽os de la secundaria y, m谩s tarde, agradecimiento por un constante intercambio y colaboraci贸n en los quince a帽os previos a su colapso de salud. Lo mismo puedo decir de su hija, la brillante historiadora y amiga Aviva Chomsky.
Si, por un lado, considero su amistad o relaci贸n con Jeffrey Epstein una dolorosa falta de juicio, por el otro, me parece brutalmente injusta la liviandad de muchas acusaciones y ataques de amnesia que ha sido objeto por los emails y las fotos con Epstein y con Ehud Barak en un sal贸n de clase, que los medios han reproducido durante el a帽o 2025. Esos mismos que, por pudor y obediencia, nunca han usado la palabra genocidio para referirse a Gaza o imperialismo para el acoso descarado a Venezuela.
A帽os atr谩s, Noam respondi贸 a mi reclamo de explicaciones: “siempre estuvimos a favor de una segunda oportunidad para los exconvictos…” me escribi贸 en una extensa carta. Luego: cualquier contacto entre ambos “fue totalmente p煤blico, algo por lo que los medios nunca se interesaron, excepto ahora; nunca se interesaron porque, por entonces, no hab铆a nada que ocultar […] Hasta las serias revelaciones de 2019, 茅l ten铆a una vida p煤blica con muchos cient铆ficos de Cambridge”. En otro momento: “Imposible saber lo que luego se revel贸 […] Tanto el WSJ como otros medios siempre han tenido en su agenda una campa帽a de difamaci贸n contra m铆”. En otro intercambio, Noam me refiri贸 al titulado “movimiento bancario” que hizo a trav茅s de un tercero con una cuenta de su esposa fallecida para cancelar la deuda que ten铆a por su prolongada enfermedad. Por respeto, no ser茅 yo quien revele detalles personales de un amigo.
Aunque me encerr茅 en la incredulidad, nunca pude aceptar ese 煤ltimo cap铆tulo (ep铆logo) de Noam, m谩s all谩 de sus casi 90 a帽os. Aquellos escritores y profesores que, por no ser tan importantes, nunca ca铆mos en ese tipo de relaciones inoculadas, la tuvimos m谩s f谩cil (m谩s all谩 de que, caminando por el campus de la universidad o en la oficina, estudiantes o visitantes nos piden con frecuencia alguna fotograf铆a que no rechazamos para no pasar por arrogantes), por lo que quisiera volver a los ataques de amnesia a los que me refer铆a al comienzo.
Ahora, no pocos desde la izquierda practican el cl谩sico sacrificio en el altar del 铆dolo, el deseado apu帽alamiento del padre, en t茅rminos psicoanal铆ticos. De paso, se materializa el objetivo de la CIA y del Mossad de desacreditar todo su trabajo y su lucha anterior y, sobre todo, de (intentar) desmoralizar a muchos de quienes quedan en la misma trinchera de luchas contra el imperialismo, las sectas y las agencias secretas que siguen gobernando el mundo.
La excelente periodista Irene Zugasti, escribi贸 sobre Chomsky: “Tiendo, quiz谩 de forma reactiva no s茅, a alejarme cada vez m谩s de cualquier intelectualidad progresista que salga de EEUU”. S贸lo la cito como un caso entre muchos. Una lectora de Am茅rica Latina me envi贸 la siguiente respuesta: “Casualidad, yo tiendo, quiz谩 de forma reactiva no s茅, a alejarme cada vez m谩s de cualquier intelectualidad progresista que salga de la Corona Espa帽ola”. Ambas expresiones son sectarias, nacionalistas, autoindulgentes, llenas de prejuicios y de poca memoria, pero la segunda es una observaci贸n cr铆tica y sarc谩stica.
Respeto el trabajo que hacen desde su programa de televisi贸n en Espa帽a, La Base, pero convengamos que tampoco tiene nada de heroico. Su conductor, el fundador de Podemos y exministro Pablo Iglesias, aunque un analista y comunicador de gran valor, no es el ejemplo y modelo de la izquierda mundial, no solo porque es imperfecto como cualquier hombre (m谩s quienes hacen algo), sino porque no hay dos personas en el mundo que piensen exactamente lo mismo.
Es amnesia s煤bita juzgar a un individuo y a toda una historia heroica de estadounidenses, olvidando los Martin Luther King, los Malcolm X y los Fred Hampton. Incluso, olvidando aquellos desde posiciones donde no estaban en juego sus vidas, pero s铆 sus trabajos, su vida civil, y la estabilidad de sus familias, como Harriet Beecher Stowe, Victoria Woodhull, Mark Twain, Orson Welles, Noam Chomsky, Arthur Miller, Edward Said, Nina Simone, Mohammed Ali, Edward Snowden o Norman Finkelstein.
Cuando muchos de nosotros no hab铆amos nacido, Chomsky era arrestado frente al Pent谩gono por sus clases abiertas contra la guerra de Vietnam y se enfrentaba en los medios y en los atriles contra imperialistas y sionistas supremacistas en los tiempos m谩s dif铆ciles, como ninguno de sus ahora enterradores de izquierda lo hizo nunca.
De hecho, el mismo a帽o que Irene Zugasti naci贸 (1988), Chomsky publicaba una de sus obras maestras, la que influy贸 en millones de lectores y activistas alrededor del mundo, Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media; se enfrentaba en la Universidad de Ohio al asesor de defensa de Ronald Reagan, Richard Perle; visitaba los Territorios ocupados de Palestina (Israel le prohibir谩 volver) como lo hizo su amigo, el c茅lebre profesor palestino de la Universidad de Columbia, Edward Said; y en el L铆bano daba una conferencia cr铆tica contra el imperialismo y el apartheid israel铆. El a帽o en que yo nac铆 (1969), Chomsky dio la conferencia “Paz en el Medio Oriente” sobre la necesidad de crear en Palestina un Estado 煤nico y secular con igualdad legal, m谩s all谩 de religiones y etnias, en lugar de un Estado gobernado por una de las partes o de dos Estados separados…
Ese era y es el objetivo de agentes del Mossad como Jeffry Epstein: la muerte civil de s铆mbolos antimperialistas y la extorsi贸n de pol铆ticos imperiales, con los cuales se pueda controlar la narrativa, la trasferencia de capitales y tecnolog铆a, y se puedan decidir guerras y aceptar masacres de pueblos inc贸modos como algo normal, necesario y justo.
En el pasado se practic贸 ese mismo recurso de la extorsi贸n por razones de alcoba a pol铆ticos tan diversos como John Kennedy y Juan Domingo Per贸n. Lo mismo hizo el FBI con el doctor Martin Luther King (otro hombre con debilidades por las mujeres), a quien se lo quiso extorsionar con sus relaciones extramaritales con la esperanza de que volviese a caer en su depresi贸n de adolescente e intentase, una vez m谩s, quitarse la vida para ahorrarse lo que luego result贸 la 煤nica soluci贸n. Lo mismo hizo el FBI con John Lennon, a quien quiso extorsionar con un archivo sobre una homosexualidad que no solo no le encontraron, sino que, para mal de extorsionadores, luego dej贸 de significar muerte civil debido al activismo por los derechos a la diversidad sexual que convirtieron un pecado mortal en un orgullo. As铆 que s贸lo les qued贸 lo que nadie pod铆a defender, ni por izquierda ni por derecha: el abuso de menores, el crimen m谩s repugnante de los cuales los poderosos suelen ser autores impunes, siempre y cuando permanezcan en estado de obediencia.
Hoy le dir铆a a Chomsky, “te equivocaste feo”, “a la basura hay que mantenerla lejos”, y alg煤n otro lugar com煤n. No voy a defenderlo en esto, pero tampoco me sumar茅 a la cobard铆a de quienes hoy se creen moralmente superiores cuando se ha establecido una nueva resistencia masiva y se olvidan de qui茅n abri贸 caminos en la vanguardia de una guerra brutal a lo largo de tres generaciones, cuando nosotros no hab铆amos nacido a煤n o, todav铆a en la secundaria, acept谩bamos m谩s de un clich茅 parasitario del poder que, gracias a unos pocos como Chomsky, terminamos por extirpar de nuestras j贸venes consciencias.
En mayo de 2023, poco antes de su ictus, Noam cerraba un correo que me envi贸 con un comentario sarc谩stico sobre un periodista: “Cuando no pueden responder a alguien que odian, la calumnia es siempre una opci贸n”.
Jorge Majfud, diciembre 2025
https://www.pagina12.com.ar/2025/12/22/tiren-contra-chomsky/
