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Alana S. Portero, Antonio Lucas y Elena Medel, en 'Poetas en La Abadía'

Alana S. Portero [(c)Flor Downes], Antonio Lucas [(c) José Ayma] y Elena Medel [(c) Malba]

Alana S. Portero [(c)Flor Downes], Antonio Lucas [(c) José Ayma] y Elena Medel [(c) Malba] - TEATRO DE LA ABADÍA

Alana S. PorteroElena Medel y Antonio Lucas son los protagonistas de las próximas citas del ciclo 'Poetas en La Abadía' que programa el teatro madrileño.

En esta tercera edición, el Teatro de La Abadía contará con Portero, la autora de 'La mala costumbre' o del poemario 'La habitación de las ahogadas', que estará el próximo 30 de enero en una cita con todas las entradas agotadas.

Ya en marzo, será el turno de Lucas, periodista y ganador del Premio Loewe. Por último, en abril, la poeta Medel cerrará esta temporada poética ofreciendo material inédito sobre el escenario de La Abadía.

'Poetas en La Abadía' nace ligado al compromiso que el Teatro tiene con la palabra, explica La Abadía. Además, paralelamente a este ciclo también se ofrece 'El Faro de La Abadía', un espacio que convoca a pensadores para que conversen con creadores teatrales y ayuden a pensar en el teatro. Este año han participado Fernando Castro Flórez y Victoria Szpunberg; Cristina Oñoro y Juan Ceacero; y próximamente nos visitarán Valerio Rocco y María Goiricelaya; Remedios Zafra y José María Esbec; y Carlos Thiebaut y Juan Mayorga.


Alana S. Portero nació en Madrid en 1978. Es medievalista, escritora, guionista y directora escénica. Escribe sobre cultura, feminismo y realidad LGTBIQ+ para medios como eldiario.es, SModa, Vogue, Público y Abril. Su primera novela, La mala costumbre (Seix Barral, 2023), se ha convertido en un fenómeno editorial dentro y fuera de nuestras fronteras, merecedora de los premios Todostuslibros de las librerías independientes (CEGAL), Cálamo, Vanity Fair, Time Out Cultura a la mejor obra, Dulce Chacón, Almudena Grandes y, en Francia, el Prix Litteraire Méditerranée. De igual forma, fue uno de los mejores libros del año para Babelia, Abril, El Cultural, El Periódico, El Español, ARA, RTVE y Forbes, entre otros medios, y está siendo traducida a dieciocho lenguas. También poeta, ha publicado La habitación de las ahogadas (Harpo Libros, 2017; La Bella Varsovia, 2025), revisada por la autora.


Poema

Mi madre fue a parirme entre zarzas para que las dos sangráramos, ni los depredadores quisieron verlo, ella y yo, desnudas, recorriendojuntas el pasaje de la punzada, sincronizandoel llanto de todas las mujeres en una tonalidad roja, desdeñando la piedad y reclamando nuestro legítimo lugar en la tormenta.

¡Qué temblor le debemos al mundo, qué ceremonia apaciguará la brutalidad de sus mandíbulas, cuántos mechones hemos de arrancarnos en los funerales para satisfacer al gran lobo! Que todo el dolor de mis antepasados sirva para reordenar mi carne,

que toda la furia apagada de las muertas guíe la hoja que debe seccionarme y transformarme en acto.

Que no terminen nunca las Lupercales.

Todo lo que acometo emparenta de algún modo con el despedazamiento, todo lo que me espera pasa por la renuncia y la teatralidad. Ven, consorte, acude a la llamada de esta mordedora de manzanas o que la ceguera cumpla su promesa.

Ven, diabólica, palpa cuidadosamente mis pliegues y traza una cartografía exacta de mi decadencia.

Ven, amor mío, a rugir como los escorpiones que caminan por la superficie del sol cuando tienen hambre.


Mi madre fue a parirme entre zarzas para labrarme en la piel la palabra fiera y alimentar con la mezcla de nuestras sangres piras de dignidad y memoria. Cada equinoccio pronuncio los misterios tal y como debe hacerse, nunca me abandonan las serpientes, cada solsticio aspiro el humo de las raíces y escucho el crujido de la piel seca de la sibila. Ya no temo ceder mis despojos al coro de lombrices, comprendido el mecanismo del renacimiento, dejo que engorden y horaden la tierra en la que vine al mundo, porque en la región fantasma de mi voluntad conservo las voces de todas ellas, mis matronas, puedo desandar el camino de la víctima cuando quiera, las desheredadas me guían, nada me falta.

Poema XI, LA HABITACIÓN DE LAS HORAS MUERTAS. Ed. Seix Barral


Elena Medel (Córdoba, 1985) ha publicado los poemarios Mi primer bikini (DVD, 2002; traducido al inglés y al sueco), Tara (DVD, 2006) y Chatterton (Visor, 2014), reunidos en Un día negro en una casa de mentira (Visor, 2015); los ensayos El mundo mago (Ariel, 2015), Todo lo que hay que saber sobre poesía (Ariel, 2018) y Erudición sobre hormigas y rositas (CSIC, 2023); y la novela Las maravillas (Anagrama, 2020), traducida a quince idiomas, ganadora del Premio Francisco Umbral al Libro del Año e incluida en la longlist del Dublin Literary Award 2023. Ha obtenido reconocimientos como el XXVI Premio Loewe a la Creación Joven, fue finalista del The Eccles Institute & Hay Festival Award 2025 y ha sido escritora residente en MALBA, Arvo Pärt Centre o Praga Ciudad Unesco. Vive en Madrid.


“En abril de 2019 viajé desde Ereván a Madrid: casi un día entre vuelos, retrasos y esperas. Olvidé cargar el ordenador, agoté la batería del teléfono en la primera escala, ya en la ida había terminado el libro que escogí… En la mochila guardaba una libreta y un bolígrafo. Para entonces llevaba unos cinco años sin escribir poemas. Y probé: algo de escritura automática, una imagen que me condujo a una música, y una música a una idea, y una idea a otra idea. Primero por distraerme, luego con la sensación de conectar otra vez con una forma de mirar que creía perdida. Lo que escribí quedó en aquel cuaderno. Transcribirlo y corregirlo habría respondido a un artificio, porque su escritura la había guiado otra intención. Su lugar correspondía al impulso. Al recibir la invitación del Teatro de la Abadía me planteé si tenía sentido compartir textos escritos quince o veinte o veinticinco años atrás, y recordé aquellas páginas, y se me ocurrió no publicar nunca esos versos, pero sí recitarlos: un poema —en cierto modo— que sucede”.

Elena Medel

Poema

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Madurar

era esto:

no caer al suelo, chocar contra el suelo, contemplar el pudrirse de la piel

igual que un fruto antiguo.

Colchón justo para los dos; años que chocan la lengua contra los dientes una y otra vez que se tambalean en la boca


años

          del sentido incorrecto.

Con tres hilos de cabeza he tejido mi tiempo:

piensa en vosotros a mi edad, piensa en tres hilos de cabeza, qué te falta, qué te queda; piensa en tres hilos. Quizá

eso, madurar:

quizá Ulises boca abajo, quizá la orilla boca arriba,

eso que queréis me esperará diez años. Pensad en diez caídas; pensad en

diez hilos de cabeza. ¿Aquello? ¿La madurez? ¿Márchate, olor a lavavajillas, déjame con mi sueño?

¿O quizá en la boca uvas para el postre del color

de la rodilla que cae al suelo,

de la rodilla que choca contra el suelo? Me tambaleo. Y era yo el zumo en la garganta, y era yo el frío, era yo

las uñas y el estómago, quién era yo en mis años

con tres, en mi tiempo con diez hilos de cabeza. Hasta mi habitación

por la escalera de incendios un hombre

y su sentido contrario. Diez hilos de cabeza, veinte hilos de su pecho atados a mi pecho,

juro que amé

los golpes de sus piernas. Digo que

madurar era esto: que no pude negarme, digo que mis tres hilos de nada entre los dedos, y juré chocar y el suelo

lo juré. Pensé al suelo la caída

y el choque contra el suelo. Pensé el aliento pensé dije

tres hilos de cabeza: tambaleo.

Pensé en mi edad y pensé en vosotros y pensé

que nadie me avisó de madurar así, junto a la vida y el frío en el cajón

de la fruta que se pudre.

Fragmento de en Chatterton (2014)


Antonio Lucas (Madrid, 1975) escribe desde 1996 en diario El Mundo y es colaborador de la Cadena Ser. Como poeta tiene publicados varios títulos: Antes del mundo (1996), accésit del Premio Adonais; Lucernario (1999), por el que recibió el premio Ojo Crítico de Poesía 2000; Las máscaras (2004); Los mundos contrarios (2009), Premio Internacional Ciudad de Melilla; Los desengaños (Visor), Premio Loewe; y Los desnudos, Premio Internacional de Poesía Generación del 27. También tiene publicado un volumen de su poesía reunida, Fuera de sitio. 1995-2015.

Es autor de varios libros sobre arte: Soledad Lorenzo, una vida en el arte (2014), Manolo Valdés: esculturas (2012). Publicó la primera versión de Vidas de santos en 2015. En 2021 publicó la novela Buena mar (Alfaguara). Y en 2023 un ensayo experiencial sobre la poesía como forma de vida en el volumen colectivo Perder la gracia (Alfaguara, 2023).


Poema

MADRE

Lo único que suena igual es la palabra madre.

Quien dice madre dice mundo de principio a fin:

del agua al bosque,

del amor al amor,

de la música a la fiebre.

Lo demás es idioma ciego, corcho quemado.

Tener entre las manos la mano de una madre

y escalar despacio hasta tu origen, delta puro de la nada,

y aceptar que no hay más ciencia ni teoría

ni más cobijo, ni otra cima.

Y temblar porque ahí está todo: en la mano que sirve de nivel.

En la mano donde soy (sin miedo) la multitud que soy,

la soledad de mis tumultos,

y cada vez más yo por fuera de mí.

Donde el tiempo junto se configura.

Donde el tiempo entero no hace daño.

El balance de mi edad, por ahora, está lleno de frío.

Y todo lo que se hace viejo en mí lo es más en ti,

precipitadamente, como vienen las olas,

y así hasta la muerte. Y así hasta el origen.

Y quieto de alegría sé que el olvido no existe.

Porque olvidarte es no nacer: no haber vivido.


Poetas en el Teatro de la Abadía

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