OPINIÓN de Ángeles Sanmiguel
¿Qué autocracia imperial piensa sobrevivir sin comerciar ventajosamente para todas las partes (Win-win)?
“Cueva de ladrones” y otros apelativos rondan por las plataformas digitales definiendo la escalada violenta y explotadora de potencias y gobiernos mortífagos (“los que comen muerte”), mientras el mundo observa atónito como cierto gabinete sangriento se ha instalado en uno de los bastiones del poder mundial y la turba de pedófilos, genocidas, drogadictos y criminales se multiplica como Gremlins remojados (mogwai malvados) infestando la convivencia y destruyéndolo todo.
“Ante la agresión imperialista de EE.UU. contra Venezuela” el partido político Recortes Cero publicó un comunicado oponiéndose a la “dictadura mundial” trumpiana “que pone en cuestión la soberanía nacional de los países, para apropiarse de sus recursos, desligitimando la legalidad internacional, sus cortes penales e instituciones” añadiendo que “defender hoy la libertad y soberanía nacional de Venezuela es defender la de los pueblos y países del mundo”.
“Veneçuela no està sola. No mes sang per petroli! No al colp d´Estat! Fora yanquis d´Amèrica Llatina!”.
¿Latinoamérica en la mira de abusones? Venezuela es pieza clave en la ruta del litio, metal indispensable para la automoción eléctrica y electrónica.
Durante siglos los imperios han caído, desde el babilonio hasta el británico, pasando por el asirio, hicso, persa, egipcio, árabe, otomano, romano, español, mongol, ruso, francés, bizantino, griego. Todos caen bajo su propia purulencia. El antropólogo estadounidense Marvin Harris especificaría que “nuestra especie ha creado y montado una bestia salvaje que devora continentes”.
“Hay que movilizarse y unirse para defender la legalidad internacional, la soberanía de los países y la Paz”. “No actuar es darle gasolina” a cualquier pirata, cuatrero y facineroso asesino. “Hay que buscar la máxima unidad, la de todos los demócratas”, manifiesta Nuria Suárez portavoz de Recortes Cero.
“A partir de ahora, todas estas tierras y todo lo que hay en ellas es mío. Os dejaré usarlo, pero sólo con mi permiso y a condición que yo reciba lo más selecto de lo que capturéis, recolectéis o cultivéis”, relata el citado científico autodenominado “marxista sin dialéctica” sobre el supuesto en el que un miembro del pueblo bosquimano !Kung (San), cierto día, dijera al resto de su grupo étnico que quería convertirse en el rey dominador del grupo. ¿Qué harían entonces? Pues, pensarían que “seguramente se había vuelto loco” dejando “al hombre que quería ser rey ejercer su inútil soberanía a solas”. ¿Dominación sin vasallaje? ¿Paradoja? Para este pueblo habitante del desierto africano de Kalahari, lo valioso es la riqueza colectiva no la riqueza individual.
En una de sus necias intervenciones de cómico de tercera clase, el presidente naranja espetó: “Venezuela. ¿Dónde encuentran a estas personas? Son las personas más feas que he visto”. ¿En qué espejo de madrastra de Blancanieves se mira este individuo? ¿Cómo ha podido conformar un staff de serviles tan de diván?
“El cerebro de este tipo es como un televisor”. “No reconoce las reglas fundamentales de la geopolítica, no entiende lo que significa estar sobreextendido, lo que significa tener suficientes recursos para llevar a cabo las guerras, solo ve la parte visual”, afirma el profesor Xueqin Jiang quien en sus análisis geopolíticos utiliza patrones históricos y teoría de juegos. “Piensa que lo que ocurrió en Venezuela fue un gran éxito” y en base a esa chifladura cuestiona: “¿Por qué no podemos hacer lo mismo en Méjico? ¿Por qué no podemos hacer lo mismo en Cuba? ¿Por qué no podemos hacer lo mismo en Irán?”.
A la postre, serán los principios de la supervivencia individual y colectiva los que acabarán con toda esta deshumanización.
“Los israelíes ayudaron a elegir a Trump”, declara el chino-canadiense Jiang, y, actualmente, “Elon Musk (Tesla) ha prometido a Trump doscientos millones para las elecciones de mitad de mandato en noviembre” de dos mil veintiséis.
“Tenemos que ganar las elecciones de mitad de mandato, porque si no las ganamos, encontrarán una razón para someterme a juicio político”, declara Trump. ¡Juicio político, civil y penal! y que cumpla la condena criminal por treinta y cuatro delitos de falsificación de registros comerciales al “comprar el silencio de la actriz porno Stormy Daniels”. “Me sometieron a juicio político dos veces sin motivo alguno” pretexta el inversionista inmobiliario convertido en Calígula, quien, suplicante, declara que es imperioso “mantener el control del Congreso tras las elecciones de mitad de mandato de 2026”.
¿Cociéndose nuevas sociedades ocultas, calaveras y huesos y silenciamientos Epstein para evitar la debacle? ¿Romper la Constitución estadounidense para que un octogenario –con o sin incontinencia- se presente a un tercer mandato?
Geoeconomía, geopolítica, geoestrategia, desdolarización, guerras comerciales, biopolítica, intersección económica estratégica, monedas digitales, criptoactivos, etcétera, etcétera juegan una crucial partida en el circuito de abusones.
“Ahora somos un país del tercer mundo. Pasamos de no ser nadie a ser un tipo con una ametralladora en cada esquina, eso es lo que pasa en las dictaduras, entran los militares. Esto es lo que está pasando aquí (Estados Unidos) y más vale que la gente se dé cuenta de ello”, declara el ex luchador profesional de la WWF (empresa estadounidense de medios de comunicación y entretenimiento) y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura.
¿Por qué nadie chista si un dictador anula sesenta y seis organismos internacionales en su país? ¿Miedo? “I´m gonna say one thing: Fuck Trump!”, gritó el actor estadounidense Robert De Niro y el público rompió en aplausos durante la ceremonia de los premios Globo de Oro. “El mundo ha perdido completamente la cabeza. Es una locura. Tenemos soldados por las calles. ¡Tenemos que estar juntos, tenemos que ser valientes, que ser fuertes y ahora es el momento!”, declaró en el mismo evento el actor y productor cinematográfico estadounidense Marc Ruffalo.
“¿No hay líderes políticos que nos cuiden que nos protejan?”, cuestionaba una comunicadora estadounidense.
Demasiado escándalo para lo planeado. Demasiada intervención terrorista. Demasiado dinero gastado en bravuconerías sin estrategia que en nada mejoran a un imperio endeudado hasta las cejas. ¿Sobrevivirá la economía cuando “se está gastando mucho dinero en sobornar redes criminales, minorías disidentes para causar el mayor caos posible en Irán”? “Va (Trump) a invadir Irán en algún momento”, declara Jiang.
Ciertamente todo ilimitado e impune poder aburre y así, en plena mesa de negociación con las petroleras, el jefazo se pone a hablar del salón de baile que ha mandado construir. ¿Tal vez porque añora aberrantes sorpresas de otrora? Tinto Brass dirigió la película de culto “Calígula”, producida por el multimillonario editor y fotógrafo estadounidense Bob Guccione, fundador de la revista pornográfica Penthouse, ¿paralelismos de guion entre un film de mil novecientos setenta y nueve y la actualidad? Internet, sobre el argumento, indica: “A pesar de la popularidad de Calígula entre las masas, el Senado expresa su desaprobación por lo que inicialmente parecen ser ligeras excentricidades. El nuevo reinado que dirige se convierte en una serie de humillaciones contra las instituciones fundacionales”.
La sombra de Epstein es alargada.
“Es un jefe de la mafia y eso es lo que la gente no entiende”. “No es el presidente de los Estados Unidos, es el jefe de la mafia, y una vez que comprendes eso es fácil tratar con él, simplemente no confíes en él”. “Va a hacer lo que le convenga personalmente, no necesariamente lo que sea mejor para los Estados Unidos”, afirma Jiang.
¿Por qué a la Unión Europea le está pasando como a los habitantes de la aldea Bwoytalu citada por el antropólogo polaco Bronislaw Malinowski que se desplomaban como “derribados por un rayo” al saber de la “llegada de un jefe importante”? ¿Líderes al frente de la Unión Europea que no aceptan haberse equivocado? ¿La civilización atrapada en una pesadilla suicida? ¿Lacayos, hombres y mujeres, para quienes, como dice el profesor universitario de publicidad y escritor James B Twitchell: “Lo más aterrador es lo que quiere el pueblo”?
La Unión Europea tiene una lista negra de opinantes a los que se les sanciona, Jacques Baud es uno de ellos. Exasesor suizo de la OTAN y Naciones Unidas, con “ausencia de cargos penales, acusaciones formales o fallo judicial” no puede viajar, no puede recibir servicios, no puede conseguir comida, tal parece, por tener “un análisis equivocado de la guerra de Ucrania”.
“Hemos vuelto a la Edad Media, hemos hecho algo que en el mundo anglosajón se llamaría declarar a alguien fuera de la ley, un proscrito, que ya no tiene derechos legales reales, de hecho (Baud) tiene que pedir dinero a la Comisión para pagar el alquiler y comprar comida. ¡Es increíble!”, refiera Michael von der Schulenburg, miembro del Parlamento europeo “¡Tenemos en Europa una clase política completamente incapaz!”.
Constata el arqueólogo y defensor de los derechos de los pueblos indígenas americanos, Oliver La Farge, Premio Pulitzer de Ficción por su novela ambientada en la vida del pueblo Navajo, que “durante miles de años varios grupos cruzaban hacia el Nuevo Mundo. Físicamente eran diferentes, tenían diferentes costumbres, idiomas distintos”. ¿A qué viene tanto supremacismo blanco?
Si China se deshace de “todos sus bonos del tesoro”, habría una crisis de deuda soberana en Estados Unidos. Invadiendo Venezuela se quiere obligar a China a comprar petróleo en dólares estadounidenses.
Todas estas guerras y estrategias son “para estrangular la economía china”. ¿No importan las vidas?
Estados Unidos, según apunta Suárez de Recortes Cero, es una superpotencia por “concentración de poder económico, político y militar y por su actuación”. Activa su poderío “de acuerdo a un plan que tiene como objetivo establecer una dictadura mundial en la que pueda imponer sus intereses a los demás países por la fuerza”. Para ello, ¿qué mejor táctica que atacar “la legalidad internacional, los tribunales penales” y demás instrumentos reguladores?
“¡Oh, he capturado a Maduro, por lo tanto ahora Venezuela me pertenece!” es lo que piensa Trump, comenta Jiang. “Vive en su propia realidad, pasó demasiado tiempo haciendo televisión de realidad, no reconoce que existen leyes fundamentales de la geopolítica, va a conseguir grandes índices de audiencia pero va a destruir Estados Unidos en el proceso, el no vive en nuestro mundo, vive en su propio mundo, el mundo de Trump, todo es una fantasía se está demostrando a sí mismo que es el dios emperador Trump, se cree literalmente que cree que ahora controla Venezuela porque tiene a Maduro en sus manos”. “Trump va a continuar con sus ataques en todas partes”. “Lo que Trump quiere es dominar todo el mundo”.
Xueqin Jiang augura que el acontecimiento supremo será cuando Trump visite China (Beijing) en el mes de abril del año en curso. “La forma en como China responda determinará los próximos cinco años”. ¿50% del petróleo con Rusia y 50% con Estados Unidos, como solución? “Si fuera un apostador diría que China y Estados Unidos llegarán a un gran acuerdo pero, el imperio seguirá desmoronándose”.
Arthur Schopenhauer en “La sabiduría de la vida” explicitaba que “cuando en un sueño temible y espeluznante alcanzamos el momento de mayor horror, nos despertamos, con lo cual se difuminan todas las siluetas espantosas que nacieron de la noche. La vida es como un sueño; cuando el momento más horripilante nos empuja a destruirla, nos pasa lo mismo”.
