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El garrote contra Groenlandia y una crisis no resuelta

Davos 2026, poco de econom铆a y mucho de pulseada geopol铆tica
 

Sergio Ferrari 

Regi贸n casi desconocida hace apenas algunos meses, Groenlandia irrumpi贸 abruptamente como centro del mapamundi geopol铆tico mundial y puso a prueba su fr谩gil equilibrio. La tercera semana de enero, el hielo polar 谩rtico de esa isla gigantesca se desplaz贸 hasta la alpina Davos y calent贸 el debate en el Foro Econ贸mico Mundial, relegando los temas del temario a un plano virtualmente secundario. Adem谩s, mostr贸 un punto de fuerte tensi贸n entre Washington y sus aliados occidentales y debilit贸 las simpat铆as de la extrema derecha europea hacia su referente en la Casa Blanca.


Davos 2026 y la sede del Foro Econ贸mico Mundial_ Foto WEF


Groenlandia la isla m谩s grande del planeta , hace parte del Reino de Dinamarca y es ambicionada por los Estados Undos


Desde 1979, Groenlandia, con m谩s de 2 millones de kil贸metros cuadrados de superficie --el 81% bajo el hielo-- ha funcionado como un pa铆s aut贸nomo dentro del Reino de Dinamarca. Colonizada por n贸rdicos procedentes de Islandia a fines del siglo X, tras un per铆odo de control noruego pas贸 a manos danesas en el siglo XVIII, relaci贸n que ha perdurado hasta hoy. En 2009 logr贸 su autonom铆a, con derecho a la gesti贸n judicial, policial y de recursos naturales, quedando en manos de Dinamarca la de relaciones exteriores y seguridad.

Centro del debate en el Foro

Ya en Davos, el martes 20 de enero el presidente franc茅s Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisi贸n Europea, Ursula von der Leyen, asumieron la iniciativa en la tematizaci贸n de la crisis groenlandesa al poner en el mismo centro de sus declaraciones el concepto de una Europa “independiente”.

La soberan铆a y la integridad de este territorio dan茅s aut贸nomo no son negociables, subray贸 von der Leyen, aunque dejando la puerta abierta a una posible colaboraci贸n con Estados Unidos para decidir sobre su futuro. Por otra parte, advirti贸, los recargos arancelarios que propone Trump como retorsi贸n a los pa铆ses europeos que defienden la soberan铆a territorial de Groenlandia constituyen un “error”. Y prometi贸 una respuesta europea “firme, unida y proporcionada” al tiempo que destac贸 la amistad que une a la Uni贸n Europea con Estados Unidos. D铆as antes, el presidente estadounidense hab铆a amenazado a ocho pa铆ses del Viejo Mundo -que movilizaron una peque帽a tropa hacia la isla- con mayores aranceles si no le ced铆an Groenlandia.  

Von der Leyen adem谩s anticip贸 la intenci贸n de reforzar la seguridad en el 脕rtico en colaboraci贸n con Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos. Por su parte, Macron, durante esa misma jornada del Foro, abog贸 ante las grandes potencias por una respuesta europea de ninguna manera “t铆mida” en un mundo en el que “parece reinar la ley del m谩s fuerte”.

Un d铆a despu茅s, el mi茅rcoles 21, en un discurso tan tedioso como repetitivo y definitivamente “electoralista”, Trump  tematiz贸 en primera persona y con actitudes y un tono de capataz del mundo, sus propias aspiraciones con respecto al territorio groenland茅s, “eso que es solo un gran pedazo de hielo”. Si bien asegur贸 que no emplear铆a la violencia para apropiarse del mismo, reiter贸 en varios momentos de su improvisada perorata que Estados Unidos deber铆a recibir la isla como reconocimiento de Dinamarca, Europa y la OTAN. Algo as铆 como una muestra de agradecimiento de parte de sus aliados por todo lo que la potencia americana ha estado haciendo desde hace d茅cadas a favor de ellos y sin pedirles nada a cambio. En otras palabras, en la concepci贸n trumpiana la mayor isla del mundo ser铆a una parte del precio justo a pagarle a Washington como contraprestaci贸n por la asistencia pol铆tico-militar norteamericana desde la 2da guerra mundial hasta el presente.

Sin poder esconder un cierto tono de impotencia en su argumentaci贸n, Trump culmin贸 con un tono entre decepcionado y amenazante afirmando que si recibe  Groenlandia, “Estados Unidos se los agradecer谩”, pero que si no lo hacen, “nos vamos a acordar”, es decir, lo van a lamentar.  Posiblemente, de este modo trataba de insinuar t谩citamente la eventualidad de nuevas retorsiones, con aranceles aduaneros m谩s onerosos sobre los productos europeos exportados a Estados Unidos. Incluso, el quiebre de ciertas alianzas pol铆ticas y militares entre Washington y Bruselas.

Horas despu茅s de su discurso en Davos, el mandatario mantuvo una reuni贸n con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificada por ambos como de “muy 煤til”. En ese encuentro hubo humo blanco y se habr铆a evaluado un marco para un eventual futuro acuerdo con respecto a Groenlandia. A cambio, Trump comunic贸 que retrocede con su decisi贸n de sanciones arancelarias a los ocho pa铆ses europeos que d铆as antes hab铆a “sancionado”. La reuni贸n especial de los dirigentes de la Uni贸n Europea del jueves 22 de enero sirvi贸 para bajar la tensi贸n de varias semanas de una espiral ret贸rica confrontativa con Washington en aumento. Fue el 谩mbito para reiterar la soberan铆a territorial de Dinamarca sobre Groenlandia y un escenario donde las desconfianzas de fondo no terminaron de desaparecer.

Las pr贸ximas semanas permitir谩n entender mejor los cursos probables. En particular comprender si el capricho anexionista del jefe de la Casa Blanca fue satisfecho -total o parcialmente- por sus aliados europeos. O si el anuncio de ese preacuerdo fue una salida elegante para que Trum no vuelva a Washington con las manos vac铆as. Lo cierto es que en el “caso Groenlandia” se transit贸 un primer quiebre importante en la relaci贸n entre Trump y sus aliados europeos. Y ni siquiera, en este caso, las amenazas de los nuevos aranceles -con el consiguiente impacto econ贸mico en productos europeos de exportaci贸n- tuvo un efecto directo en la posici贸n europea con respecto a la soberan铆a territorial de Groenlandia. 

Algunas de las personalidades presentes en Davos en 2026_ Foto del sitio oficial del Foro Econ贸mico Mundial


Antecedentes de una escalada

Apenas dos semanas antes de la apertura del Foro, varios pa铆ses europeos hab铆an decidido cerrar filas contra las aspiraciones expansionistas de Trump. Francia, Alemania, Italia, Polonia, Espa帽a y el Reino Unido anunciaron conjuntamente su apoyo a Dinamarca frente a la escalada estadounidense. “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde decidir a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellas”, enfatizaron sus respectivos dirigentes. La mayor isla del mundo, argumentaron en茅rgicamente, “forma parte” de la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte al igual que Estados Unidos. Por otra parte, le recordaron a Trump que Estados Unidos sigue estrechamente vinculado a Copenhague por un acuerdo de defensa.

“La seguridad en el 脕rtico”, agregaron, “sigue siendo una prioridad fundamental para Europa y es crucial para la seguridad internacional y transatl谩ntica” y que, debido a que “el Reino de Dinamarca, incluida Groenlandia, forma parte de la OTAN, dicha seguridad se debe garantizar colectivamente, en cooperaci贸n con los aliados de la OTAN, incluidos los Estados Unidos”. Por otra parte, y fundamentalmente, insisten los signatarios de la declaraci贸n, se debe respetar “los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la soberan铆a, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras” por constituir “principios universales”, que no dejar谩n de defender.

El presidente Trump en el Foro Econ贸mico de Davos_Foto ©2026WEF_Benedikt von Loebell



Se resienten las alianzas “naturales”

Las fuerzas de centro y de derecha representadas por los partidos populares y liberales – hist贸ricamente dispuestos a alcanzar compromisos pol铆ticos con Washington-- controlan, junto con la socialdemocracia, el partido Verde y la izquierda, la mayor铆a de los 720 esca帽os del Parlamento Europeo.

A ra铆z de las tensiones generadas por las aspiraciones estadounidenses sobre Groenlandia, esos partidos han comenzado a distanciarse de Washington por considerar esencial y no negociable el respeto a la soberan铆a territorial de cada Estado europeo y de 
la propia Uni贸n Europea.

Adicionalmente, para esos sectores, en la medida en que los Estados Unidos amenacen con apropiarse de Groenlandia con el argumento de su propia seguridad y de la “seguridad mundial”, est谩n validando y reforzando la tendencia a similares intervenciones o conflictos, actuales o potenciales, tanto en Europa del Este como en Medio Oriente y en Asia. En otros t茅rminos: la ley del m谩s fuerte en Occidente legitima una similar ley de la selva en otras regiones del mundo a riesgo de hacer estallar en pedazos el ya fragilizado orden multilateral y su mayor referencia, las Naciones Unidas y sus instituciones.

La extrema derecha contra las cuerdas

En el caso espec铆fico de los partidos y las fuerzas de la extrema derecha europea, el tema Groenlandia los confronta con un problema a煤n mayor. Aunque han venido expresando profundas simpat铆as con Washington desde la vuelta de Trump a la presidencia -coincidiendo con  sus arrebatos nacionalistas, el control de fronteras, la pol铆tica anti inmigraci贸n y las definiciones contra las diversidades- , una eventual agresi贸n a la soberan铆a territorial europea les pone contra la espada y la pared.

Seg煤n la edici贸n digital del 21 de enero de Corriere della Sera, la primera ministra italiana de extrema derecha Giorgia Meloni est谩 adoptando el enfoque m谩s diplom谩tico posible, convencida de que debe haber margen para un acuerdo integral entre Dinamarca, la Uni贸n Europea y Estados Unidos sobre la explotaci贸n de Groenlandia
. Sin embargo, sostiene, la desescalada no puede lograrse sin pasar primero de las amenazas mutuas a una mesa de di谩logo. Por otra parte, se帽ala este cotidiano, Meloni ha recibido elogios directos e indirectos, por ejemplo, del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, por hacer algo que requiri贸 mucha valent铆a: “llamar a Trump y decirle a la Casa Blanca que se equivoca”. Italia es uno de los seis firmantes de la declaraci贸n conjunta exigi茅ndole a Washington el respeto de la soberan铆a territorial de Dinamarca y Groenlandia.

En cuanto a la extrema derecha francesa, el mi茅rcoles 21 la cadena televisiva TF1 coment贸 que Jordan Bardella, l铆der de la Agrupaci贸n Nacional de ese pa铆s, durante una sesi贸n del Parlamento Europeo en Estrasburgo hab铆a instado a Francia y a la Uni贸n Europea a “mostrar fuerza” contra Trump y su “chantaje arancelario”. La crisis diplom谩tica con Estados Unidos ha empujado a esa fuerza a reconsiderar su posici贸n con respecto a Trump. Seg煤n TF1, estamos en presencia de un modelo inc贸modo ya que la “Agrupaci贸n Nacional nunca ha ocultado su admiraci贸n y afinidad con las ideas de Donald Trump; sin embargo, en los 煤ltimos meses, el presidente estadounidense se ha vuelto m谩s dif铆cil de apoyar debido a sus crecientes amenazas y ataques contra Francia y la Uni贸n Europea”. Contra todo pron贸stico, concluye TF1, “la actual crisis transatl谩ntica est谩 cambiando el panorama pol铆tico de la extrema derecha, obligando al partido de Jordan Bardella y Marine Le Pen a reconsiderar sus doctrinas”. Bardella, quien tambi茅n es eurodiputado, declar贸 enf谩ticamente que “El chantaje arancelario que utiliza la soberan铆a de un Estado europeo es inaceptable. O reaccionamos con la firmeza que implica este chantaje o desaparecemos”. 

En Alemania, hace apenas un a帽o el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) celebraba la victoria de Trump. Era el momento en que la AfD coqueteaba con Elon Musk, entonces el hombre fuerte de la gesti贸n del nuevo presidente estadounidense. Hoy, la AfD critica la intervenci贸n estadounidense en Venezuela y sus amenazas contra Groenlandia, acaba de comentar el peri贸dico suizo Le Temps. El art铆culo sostiene que “La verg眉enza es palpable en Alternativa para Alemania”. La c煤pula del partido hab铆a tardado diez d铆as en comentar oficialmente la captura del presidente venezolano por tropas estadounidenses el 3 de enero, as铆 como las amenazas de Trump contra Groenlandia. Pero, para sorpresa de todos, de pronto comenzaron a cuestionarlo.

Por su parte, Alice Weidel, la principal dirigente del partido, afirm贸 en Berl铆n la segunda semana de enero: “[Trump] ha roto una promesa fundamental de campa帽a: no interferir en los asuntos de otros Estados. Debe explic谩rselo a sus votantes”. Su colega Tino Chrupalla fue m谩s lejos al equiparar la posici贸n de Trump con respecto a Groenlandia con “m茅todos dignos del Oeste Salvaje”. Y Markus Frohnmaier, responsable de relaciones internacionales de la Alianza, ratific贸 el apoyo a la soberan铆a nacional de Dinamarca y Groenlandia. Seg煤n Le Temps, 茅ste declar贸: “Son los propios daneses y groenlandeses los que decidir谩n su futuro”.


Groenlandia la isla m谩s grande del planeta , hace parte del Reino de Dinamarca y es ambicionada por los Estados Undos


Aunque el futuro de Groenlandia contin煤a siendo incierto se ha instalado como punto importante en la agenda de los disensos entre los hist贸ricos aliados occidentales. Hizo estallar alianzas, amistades, simpat铆as. Mostr贸 un sistema internacional resquebrajado. Cre贸 un cimbronazo en el centro y la derecha continental. Signific贸 un verdadero tsunami para una parte importante de la ascendente extrema derecha europea. Todos costos colaterales de una crisis que deja heridas y, sobre todo, profundiza desconfianzas a los dos lados del Atl谩ntico.



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