El jilguero europeo, una de las aves más conocidas y queridas de la avifauna peninsular, se impone este año después de que la sociedad y los aficionados a la naturaleza participaran en la elección entre las tres candidatas propuestas: jilguero europeo, alondra común y cormorán moñudo.
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| Jilguero europeo. / Martin Pateman. Shutterstock |
Hasta la fecha, 36 especies han obtenido esta distinción con el objetivo de concienciar sobre su declive poblacional o porque sus hábitats presentan amenazas relevantes para su conservación. Y este año el jilguero europeo se proclama Ave del Año como una respuesta de la ciudadanía para dar voz a las aves comunes y defender unos campos y unas ciudades con más biodiversidad.
Tras un proceso de votación abierta y participativa en el que se han recibido un total de 11.515 votos, una de las ediciones con mayor participación, el jilguero europeo ha sido elegido por 6.519 votos (56.61%) como Ave del Año 2026. El cormorán moñudo ha quedado en segundo lugar, con 2.524 votos (21,92%), seguido de la alondra común con 2.472 votos (21,47 %).
Se convierte así el jilguero europeo en la especie bandera del 2026 representando el apoyo de la sociedad a las aves comunes que va a permitir defender unos campos vivos y unas ciudades verdes y saludables.
El ave de la careta roja, nexo entre el campo y la ciudad
Con su llamativo plumaje —con careta roja en la cabeza, alas negras con bandas amarillas y dorso pardo— y su variado canto, el jilguero es fácilmente reconocible y muy apreciado por el público general. Se trata de una especie abundante y de amplia distribución en España, presente en prácticamente todo el territorio —incluidas las islas Canarias y Baleares— y con una población nacional estimada en torno a 14-15 millones de ejemplares.
A pesar de su buena situación poblacional —catalogada como de Preocupación Menor en la Lista Roja Europea de Aves—, el jilguero europeo enfrenta amenazas significativas derivadas de las actividades humanas: la captura ilegal con fines de comercio y tenencia en cautividad, y los efectos del uso excesivo de plaguicidas y herbicidas en los sistemas agrícolas, conllevan pérdidas cuantiosas de individuos cada temporada.

La campaña Ave del Año 2026 pretende visibilizar estas amenazas y poner el foco sobre la importancia de conservar la biodiversidad en los paisajes agrarios, espacios donde el jilguero desarrolla gran parte de su ciclo vital. Como especie representativa de los entornos abiertos y multifuncionales —incluidos olivares, dehesas, pastizales con arbolado y márgenes agrícolas—, su elección aporta una valiosa oportunidad para impulsar un diálogo sobre modelos de agricultura más respetuosos con la naturaleza.
Pero además, el jilguero europeo es muy común en pueblos y ciudades; por lo que también va a permitir llamar la atención sobre la necesidad de reverdecer las ciudades y aplicar esquemas de jardinería menos intensiva.
Acciones propuestas
Durante todo 2026, desarrollaremos actividades de comunicación, educación, incidencia y conservación centradas en el jilguero europeo, con el objetivo de sensibilizar a instituciones, administraciones y ciudadanía sobre la necesidad de proteger a esta emblemática ave (sólo está protegida en Aragón y La Rioja) y mantener los hábitats que la sostienen, así como para contribuir a mejorar las prácticas agrícolas, los modelos urbanos y las políticas de conservación.
En esta línea de trabajo, llevamos a cabo proyectos como Agroestepas Ibéricas y el modelo Campos Vivos que defiende la recuperación de biodiversidad en agrosistemas como el olivar, el cereal y el viñedo, así como en avellanares y castañares, traduciéndose en valor añadido y diferenciación en el mercado, beneficiando a las especies como el jilguero europeo. La agricultura y la biodiversidad pueden caminar juntas, confirmando que la transición ecológica no es un freno, sino una oportunidad para el campo, para la salud y para la economía rural, y que producir con biodiversidad significa producir mejor, para la gente y para el territorio.
Además, continuaremos fomentando la biodiversidad urbana centrado en un modelo de ciudad basado en soluciones naturales, capaz de mejorar la salud, la habitabilidad y la resiliencia urbana. Continuaremos con acciones encaminadas a mejorar la reducción en la frecuencia de siegas, lo que favorece la disponibilidad de alimento en forma de semillas de plantas herbáceas. O la siembra de prados floridos con mezclas de semillas autóctonas, también muy utilizados por los jilgueros al final del verano. Con una gestión adecuada, solares urbanos y espacios marginales podrían ser también un hábitat de interés para este y otros fringílidos.
Asimismo, insistiremos para que el proceso de desregulación propuesto por la Comisión Europea no amenace los avances logrados desde hace años gracias a la estrategia “De la granja a la mesa” del Pacto Verde Europeo, que promovía la reducción de pesticidas peligrosos, la prohibición de su uso en zonas sensibles, y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles como la agricultura ecológica, la rotación de cultivos, el control biológico y la agricultura regenerativa y de precisión.

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