
EMEP (Partido del Trabajo, Turquía)
La lucha popular en Irán lleva más de dos semanas. El régimen de los mulás, que está en el poder desde hace 47 años, respondió al levantamiento popular con una violencia intensa, causando la muerte de más de 2.500 personas, innumerables detenciones y la interrupción de las señales de internet y GPS.
El movimiento popular estalló como respuesta a décadas de opresión ejercida por la oligarquía rentista-teocrática del Estado y a sus políticas económicas que profundizan la pobreza. Frente a protestas y huelgas que comenzaron en Teherán con la consigna “Muerte al dictador” y que rápidamente se extendieron a 31 provincias, el régimen iraní atribuye las demandas del pueblo a provocaciones de “potencias extranjeras” y acusa a todos de “terrorismo”. Imágenes difundidas desde una morgue de Teherán revelan la magnitud de la violencia y la brutalidad.
La ira del pueblo iraní contra el régimen no es nueva. La clase trabajadora iraní y los trabajadores y trabajadoras, que en repetidas ocasiones han salido a las calles, realizado huelgas y protagonizado protestas, ya han sido objeto de una dura represión. Las acciones iniciadas por las mujeres iraníes contra la imposición del velo obligatorio por parte del régimen de los mulás, simbolizadas por Mahsa Amini, también fueron reprimidas violentamente.
La lucha del pueblo iraní se enfrenta ahora a una seria amenaza de manipulación. El imperialismo estadounidense e Israel, su fuerza gendarme en Oriente Medio, intentan utilizar el cerco, el bloqueo y el embargo que han impuesto a Irán como una palanca para saldar cuentas con el régimen, promoviendo a Reza Pahlavi, heredero de la monarquía derrocada en 1979, como la fuerza que estaría detrás de las protestas y supuestamente como una de sus demandas. Con este fin, difunden noticias falsas y organizan trolls en las redes sociales para dirigir la lucha del pueblo iraní por la democracia, tratando de impedir cualquier desarrollo revolucionario al presentar a una monarquía corrupta como la única alternativa.
Esto se debe a que Irán es una extensión de las rutas petroleras y comerciales de Oriente Medio. Además, Estados Unidos quiere cercar a China, quebrar la resistencia del régimen de los mulás frente a Israel y a Estados Unidos en la región, y asegurar sus rutas comerciales y su posicionamiento estratégico en el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico.
La amenaza de Trump de intervenir militarmente en Irán si el régimen continúa matando manifestantes es una táctica de negociación para convertir al régimen de los mulás en un satélite obediente, utilizando al pueblo iraní que se ha levantado como escudo de Estados Unidos, así como una política destinada a mantener bajo control el movimiento popular.
Estados Unidos no actúa en interés de los pueblos de Venezuela, Gaza o Alepo, sino en función de sus propios intereses imperialistas. La situación en Groenlandia no es diferente. En todos los lugares que ha sometido hasta ahora, ha provocado la muerte y el desplazamiento de innumerables personas, mientras que los intereses de los pueblos y su derecho a la autodeterminación nunca han sido una preocupación.
Un ataque estadounidense contra Irán, supuestamente para apoyar al pueblo iraní pero en realidad para alcanzar sus propios objetivos estratégicos, significaría una intervención que volvería a sumir a los pueblos de Oriente Medio en un anillo de fuego, con consecuencias desastrosas. Trump afirma que para él las instituciones y organizaciones internacionales, las leyes y las normas no tienen ningún significado, y su lema “Make America Great Again” es en realidad una guerra total contra las conquistas de los trabajadores del mundo.
La liberación del pueblo iraní llegará a través de la fuerza de la propia clase trabajadora y de los trabajadores y trabajadoras de Irán. Los obreros que ocuparon las tres grandes fábricas metalúrgicas de Arak y llamaron al pueblo de la región a luchar para proteger las fábricas están mostrando el camino hacia la liberación.
Ni el régimen de los mulás, ni la nueva hegemonía colonial del imperialismo estadounidense, ni la intervención de Rusia y China, ni el renovado entusiasmo de la monarquía decadente pueden ser la respuesta a la demanda de libertad del pueblo iraní. El pueblo iraní determinará el destino de su propio país.
Nosotros, el Partido del Trabajo (EMEP, Turquía), apoyamos la lucha del pueblo iraní por la libertad y la democracia y expresamos nuestra solidaridad con él. Uno de los requisitos para romper las cadenas que rodean a la clase trabajadora mundial, impuestas por el imperialismo estadounidense y el capital financiero —que movilizan misiles, armas pesadas, mercenarios y colaboradores para explotar la riqueza de todo el mundo, del Atlántico al Pacífico, de Oriente Medio al Lejano Oriente— es estar junto al pueblo iraní que se ha levantado. Llamamos a los trabajadores y trabajadoras de todas las naciones a sumarse a la lucha y a la resistencia contra las intervenciones imperialistas.
¡Viva la hermandad de los pueblos, viva la solidaridad internacional!
PARTIDO DEL TRABAJO (EMEP, Turquía)
Enero de 2026
