
Jesús Lacasa Vidal*.- «Insólitos. Poesía gráfica», un compendio de historietas basadas en poemas de autores vivos de distintas procedencias, estilos y generaciones.
La aniquilación de la II República española tras la victoria de las tropas franquistas supuso un grave retroceso para los avances en materia de igualdad en todos los dominios: político, social y también cultural. En el ámbito de las artes plásticas y la literatura, aquellas mujeres conocidas como Las Sinsombrero (Maruja Mallo, Concha Méndez, María Teresa León, Ernestina de Champourcín o María Zambrano, entre otras), que habían pugnado a lo largo de los años treinta por hacer escuchar su voz junto a la de sus compañeros de generación, tuvieron que partir en su mayoría al exilio.
En el terreno de la historieta, creadoras como Lola Anglada, Pitti Bartolozzi o Josefina Tanganelli, firmes defensoras de la República, vieron cercenada su búsqueda continua de un lugar propio y fueron borradas de la escena pública. Después, durante las tres primeras décadas del franquismo, la historieta femenina fue una realidad segregada del mundo masculino, basada en los formatos de los cuentos de hadas y los relatos románticos, como manera de transmitir los valores conservadores que debían conducir a la niña y a la adolescente a su destino natural: el matrimonio y la fundación de un hogar cristiano.
Tan solo a finales de los años sesenta, la voz singular de Nuria Pompeia, ilustradora y humorista gráfica, fue pionera en la ruptura de los límites del espacio femenino en las revistas de crítica y reflexión social del periodo del franquismo agonizante. A su figura, ya en tiempos de la Transición, se sumaron historietistas como Montse Clavé, Mariel Soria o Marika Vila, dentro de la conocida como Generación del Compromiso.
Inmediatamente después de estas pioneras, a comienzos de los años ochenta, otro grupo de autoras hicieron avanzar el medio con sus historietas underground o experimentales. Entre ellas, el nombre quizá más destacado es el de Laura Pérez Vernetti (Barcelona, 1958), una de las pocas mujeres que lograron publicar con continuidad en la revista El Víbora. Como ha señalado Marika Vila, en su imprescindible ensayo Desokupar el cuerpo. Las voces de las autoras en el cómic español, Laura se plantea cada proyecto «como un nuevo reto gráfico, eludiendo la esclavitud a ningún estilo y transformando el propio experimento en referente estilístico propio».
Una de las líneas de trabajo principales de Laura ha sido la reapropiación del cuerpo de la mujer para sí misma, escapando de los estereotipos androcéntricos. De esta manera, en sus cómics hay una representación de la sensualidad femenina alejada de los tópicos: la mujer busca activamente su placer, no oculta los hechos biológicos que la caracterizan, como la menstruación, y sus cuerpos huyen de toda normatividad impuesta. Entre sus obras más características de corte erótico, podemos citar El toro blanco o Las mil y una noches, ambas en colaboración con el guionista Joseph-Marie Lo Duca, o Amores locos y El brillo del gato negro, junto a Antonio Altarriba.
El otro gran centro creativo en la obra de Laura Pérez Vernetti es la exploración de las relaciones entre la poesía y el cómic. Como señala la filóloga Carmen García Navarro, el manejo poético de los recursos comicográficos por parte de Laura es «innovador en tanto que desplaza lo narrativo en aras de lo lírico, la secuencialidad y la disposición de las viñetas no se piensa aquí desde los parámetros de la acción narrativa sino de la expresión lírica».
De esta manera, Laura ha publicado libros de historieta dedicados a prestigiosos poetas del pasado como Baudelaire, Rilke, Pessoa o Maiakovski, en volúmenes que conjugan una introducción biográfica con la puesta en viñetas de algunos de sus poemas más representativos. Su mirada también se ha dirigido a los creadores contemporáneos, logrando excelentes aproximaciones a la obra de poetas como Ferrán Fernández (Poémic) o Luis Alberto de Cuenca (Viñetas de plata o Vive la vida).
En la actualidad, Laura presenta Insólitos. Poesía gráfica, un compendio de historietas basadas en poemas de autores vivos de distintas procedencias, estilos y generaciones. Entre ellos encontramos a los premios nacionales Luis Alberto de Cuenca, Aurora Luque o Miriam Reyes, junto con otras reconocidas figuras del panorama literario español como Julia Otxoa, Menchu Gutiérrez, José Ángel Cilleruelo, Jesús Aguado, José Luis Piquero, Isabel Bono, Agustín Calvo, Esther Ramón o Javier Fernández.
Siguiendo de nuevo en este punto las palabras de García Navarro, el trabajo de Laura «no se trata de una mera superposición de artes, sino que se retroalimentan en el encuentro y el diálogo que establecen, repleto de reverberaciones artísticas y culturales. Pérez Vernetti aprovecha todos estos recursos visuales y gráficos más poéticos que brinda el medio del cómic, desde el trazo y los encuadres hasta las elipsis visuales, para resignificar los textos a los que se enfrenta: desvela la experiencia vital, personal y poética de cada autor y dota, de nuevo, al lector de un papel conscientemente activo y creativo».
