“Soy un poeta sin adorno,
porque el adorno es disfraz.”
— Leoncio Bueno
A sus 104 a帽os, Leoncio Bueno sigue hablando con la lucidez del obrero, la rabia del insurgente y la belleza abrupta del lenguaje sin maquillaje.
Una voz que viene desde los arenales de Comas para detonar los muros de la poes铆a oficial. La dicha de los dinamiteros es la primera edici贸n en Espa帽a de uno de los poetas m谩s incendiarios y vitales del Per煤 contempor谩neo.
"Actor, sindicalista, preso pol铆tico, anarquista y obrero, Leoncio Bueno (1920) transforma la 茅pica de los m谩rgenes en una poes铆a que desborda lirismo, iron铆a y c贸lera popular".
“La violencia es una forma de felicidad.
Contra los privilegios se dispara una revoluci贸n.”
— Wayno de los dinamiteros
Este volumen re煤ne textos fundamentales como Al pie del yunque, Pastor de truenos, Invasi贸n poderosa, La guerra de los runas, Los 煤ltimos d铆as de la ira o El inaudito canto de los Huacatay.
"Su poes铆a act煤a como dinamita verbal: es colectiva, urgente, andina, libertaria. Una joya de la literatura latinoamericana del siglo XX por fin disponible en nuestras manos".
11 poemas de La dicha de los dinamiteros.
Antolog铆a 1966-2014 (2025),
de Leoncio Bueno**
Asno rayado
Mi abuela
mujer costeante y muy lectora
lo llamaba Ragnut,
raro nombre.
El burro,
inconfundible a la distancia
por su clar铆n singular,
fue mi primer amigo
y tambi茅n mi maestro.
De 茅l aprend铆 a trabajar como un burro,
a respingar como un burro,
y a enamorarme como un burro.
Primero de mayo
El Infierno est谩 de huelga,
sueltos andan los demonios.
Heine
Quiero vivir en paz para morir sin alma,
laborar por mi yin a la buena de Dios,
refrescarme los huevos de alegr铆a,
ir corriendo al encuentro de la lluvia,
hacer surcos, alcohol, hijos y versos,
embriagarme hasta el perno como un asno
y babear y bailar
como un negro borracho en los d铆as de la patria.
Rebuzno propio
Cojo la pluma y nada,
cada vez soy m谩s zopenco.
Quevedo
Tumba y retumba pero a煤n no suena
ni truena mi escu谩lido quirquincho.
Siempre podo, barbecho.
Siembro otra vez,
vuelvo a podar, aparejo
sin descanso, mas no veo
crecer mi verdolaga.
Ando, trajino, sudo
la gota gorda hollando
estramb贸ticos senderos,
y siempre estoy reptando a tientas,
lejos de mi propio recoveco.
¿Hasta cu谩ndo no voy a articular mi rebuzno propio?
Hiervo, cocino, aderezo, sirvo,
y a la postre cuaja, pero no cuaja,
mi propia salsa.
Tiempo ha que machaco y le doy de alma
a esta mollera dura
por saborear de veras mi sand铆a.
Un hombre triste
Un hombre triste
tuvo una vez un sue帽o alegre:
quiso ser poeta.
Pero
solo sigui贸 siendo sombra de un hombre triste.
Una vez m谩s tuvo otro sue帽o loco:
se enrol贸 en la epopeya de los justos
y quiso ser un bravo, vivir 茅picamente su 煤ltima muerte;
pero en el fondo sigui贸 en paz un hombre triste.
Al final de su vida,
ya sin remedio,
agotada hasta el fin la 煤ltima aventura,
se convenci贸 a s铆 mismo
de que no era poca cosa
ser
en verdad, sin aventura,
un hombre triste.
Patria amor
¿Mi patria?
Estoy bien con mi patria.
Mi patria es morena y hermosa
como la cintura de mi muchacha,
es risue帽a y cruel como una hembra en celo.
Todo me lo ha dado mi patria:
garrotes, trabajos, prisiones, no me quejo.
Ella ahora duerme en el lecho de los generales,
pero nosotros los poetas
le haremos el muchacho.
La dicha de los dinamiteros
La violencia es una forma de felicidad.
¿Contra qu茅 se dispara una revoluci贸n?
Contra los privilegios.
Los privilegios constituyen la violencia
de los poderosos.
Ganarse la vida en un horno de ladrillos
no es ning煤n privilegio.
Los ladrilleros huelen la felicidad
de siglo en siglo
cuando se dispara una reventaz贸n.
Un alba帽il no construye palacios para 茅l,
pero se las arregla de cuando en vez para
volarlos
y saborear la dicha de los dinamiteros.
Poema para una nueva 茅poca
Dentro de diez a帽os
vendr谩n al T煤ngar nuevos poetas j贸venes
a buscar a Ragnut.
Nuevamente desfilar谩 la c贸lera,
alguno tal vez traiga su carrandanga,
pedir谩 que Ragnut le eche un lente.
Como en el 50, como en el 60,
el T煤ngar escuchar谩 el rugido de los bardos,
en sus paredes alguno trazar谩 la efigie
de un Guevara III.
Como en el 70,
nuevos j贸venes ense帽ar谩n los pu帽os
a los ya situados, exclamando:
“¡Nos han entregado una cat谩strofe
para poetizarla!”.
Y Ragnut arder谩 de entusiasmo,
una vez m谩s se sentir谩 un asno joven.
Orden de desahucio
Un d铆a me arranqu茅 las vestiduras,
la persona postiza
que calc茅,
mi dentadura postiza,
mis poemas postizos.
Qued茅 tal como vine al mundo
bailando al son de mis costillas.
Techo propio
Mi techo es peque帽o
rico de polvo y paja
construido de esteras y otros
deshechos inflamables.
Deja pasar los bichos y la lluvia,
deja que se cuele la luz,
el aire, las chirimachas
y los orines de los gatos.
Soy el due帽o de un techo excitante:
puede caerme encima
sin hacerme da帽o.
Poeta en la calle
Cada d铆a que pasa escribo menos,
este es un tiempo raso que no leo,
estoy viviendo lejos del farol y del poema,
estoy muy alejado
de los que escriben mucho,
de los que saben mucho,
de los que se alzan
脩oqanchis
Venid, cantos m铆os, y expresemos
nuestras pasiones m谩s bajas,
nuestra envidia de la gente con un empleo seguro
y ninguna preocupaci贸n por el ma帽ana.
Ezra Pound
I
Soy 脩oqanchis, mi edad es inescrutable,
he vivido y combatido en todos los tiempos,
mis cuatro extremidades viajan por el mundo
igual que las semillas revueltas por los vientos.
Todo lo que intent茅 y logr茅 lo hice a la fuerza,
a suelo y contrasuelo acomet铆 proezas, rebeliones,
romp铆 los dientes y la dura coraza de la m谩quina de acero.
Llevo diez mil a帽os de esfuerzos y trabajos,
todo lo que sembr茅 y cosech茅 fue a otras manos.
Ahora me doy cuenta de c贸mo y de cu谩ndo
me preparan las trampas
aprendo a descubrir las voces largo tiempo enterradas.
La Historia me conoce por muchos de mis nombres,
por muchas de mis formas y fuerzas de trabajo,
pese a que no soy personalidad alguna,
ni jefe ni caudillo,
porque soy todos,
porque soy tierra,
nutrido de co谩gulos de tierra.
¡Cu谩ntas veces asalt茅 la luz y sus constelaciones!
Venc铆 pocas veces,
muchas fui derrotado.
Vieja y espantosa es esta guerra,
pero joven y hermosa mi progenie.
El enemigo al fin ya no es fecundo,
sus cr铆menes lo han puesto en cuatro patas.
Yo soy 脩oqanchis, el vertical, el f茅rtil.
II
Nosotros somos un poco ap谩ticos,
no nos preocupamos mucho.
Nosotros tenemos a otros m谩s preparados
que se ocupen de nosotros,
compa帽eros de buena labia que han le铆do mucho.
Antes de cada ma帽ana
ellos ya est谩n enterados
exactamente de lo que nos deben mandar hacer.
Ellos pasan su v铆a crucis entre libros y escritorios,
entre asambleas y congresos celebrados en universidades
nacionales y extranjeras,
mientras nosotros depredamos energ铆as en las f谩bricas
y en los Pueblos J贸venes.
Ellos conocen las 煤ltimas noticias, saben cu谩l es la voz,
ubican con precisi贸n el pensamiento apropiado,
la cita pertinente de Lenin.
Nosotros no somos tan l煤cidos, no destacamos por la verba
ni por la buena pinta.
Hablamos con groser铆as, tenemos p茅sima memoria.
Eso s铆. ¿Eh? La sudamos toda, de sol a sol,
y a veces a pan y agua.
Algo m谩s: en las grandes turbulencias sociales
somos los 煤nicos que ponemos los muertos.


