La infancia se enfrenta a una creciente hambruna en Oriente Medio y Afganistán en medio de una grave sequía
Madrid, 14 de enero de 2026: La creciente sequía y la inseguridad alimentaria ponen a millones de niños y niñas en Oriente Medio y Afganistán en riesgo extremo, advierte World Vision en un nuevo informe, “Children on the Brink (La infancia al borde del abismo)”.
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| Desnutrición infantil en Siria. World Vision |
El aumento de las temperaturas, los períodos secos prolongados y la escasez crónica de agua provocan hambre aguda, desnutrición e interrupción de la escolarización, mientras que las familias se ven cada vez más obligadas a adoptar estrategias de afrontamiento perjudiciales.
Cerca de 50 millones de personas en Oriente Medio y Afganistán se enfrentan actualmente a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. La infancia se ve afectada de forma desproporcionada y su salud, nutrición, educación y seguridad se ven cada vez más amenazadas.
“Esta es una crisis superpuesta a otra crisis”, declara Eleanor Monbiot, Líder Regional de World Vision para Oriente Medio y Europa del Este. “Los niños y niñas soportan la carga más pesada. El aumento de la sequía y la inseguridad alimentaria obliga a las familias a tomar decisiones imposibles, crece el riesgo de desplazamiento y las tensiones en las comunidades. Las respuestas humanitarias y de adaptación climática urgentes y coordinadas son esenciales para prevenir una catástrofe”.
Los riesgos emergentes en toda la región aumentan a medida que se agudiza la sequía:
Afganistán: Casi 400.000 personas, incluidos muchos niños y niñas, fueron desplazadas a principios de 2025, lo que interrumpió el acceso a alimentos, agua potable y servicios de salud esenciales. Las sequías y las inundaciones están empeorando la alimentación infantil, y las familias informan que las mujeres y las madres suelen ser las últimas en comer.
Irak: El país sufre una de sus peores sequías en décadas, con más de un millón de personas desplazadas, incluidas 168.000 debido a las crisis climáticas. Investigaciones previas de World Vision muestran que los niños y niñas experimentan altos niveles de angustia psicológica debido al cambio climático, como ansiedad, tristeza y culpa.
Jordania: Cerca del 75% de los refugiados sirios en Jordania se enfrentan a la inseguridad alimentaria. Los niños y niñas refugiados sirios se ven especialmente afectados por el calor extremo, la sequía y la escasez de agua, lo que interrumpe la asistencia escolar, aumenta el estrés psicológico y la exposición a la violencia, incluso en los puntos de recogida de agua. Las niñas corren un mayor riesgo de matrimonio precoz.
Líbano: Más del 94% de los adolescentes encuestados afirman que el conflicto y la inseguridad dificultan el acceso de sus familias a los alimentos. Los niños y niñas describen ansiedad, tristeza y miedo relacionados con la escasez de agua y alimentos, y las niñas corren un mayor riesgo de sufrir abuso verbal y físico durante la recogida de agua.
Siria: Más de 14 millones de personas necesitan apoyo para su seguridad alimentaria, con una desnutrición materna e infantil en niveles de emergencia. La infancia,especialmente en las zonas del norte , se enfrenta a riesgos superpuestos por la escasez de agua, las enfermedades y la interrupción de la escolarización a causa de la sequía.
Cisjordania: Los niños y niñas experimentan mayores riesgos para la salud debido al calor extremo y la escasez de agua, incluyendo enfermedades respiratorias. Las restricciones de movimiento, las deficiencias en infraestructura y los servicios también agravan estos impactos, mientras que la infancia reporta angustia emocional, como ansiedad, tristeza y miedo al desplazamiento inducido por el clima.
Los niños y niñas de toda la región están perdiendo clases debido a las inundaciones, las olas de calor y el desplazamiento, mientras que la ansiedad, la desnutrición y las condiciones de vida inseguras aumentan. Las estrategias climáticas y las respuestas de emergencia deben priorizar las necesidades y los derechos de la infancia, protegiendo la escolarización, garantizando agua potable y nutrición, brindando apoyo para la salud mental y permitiendo que los jóvenes tomen las decisiones que determinarán su futuro.
Donantes, gobiernos y socios para el desarrollo deben aumentar urgentemente la financiación para la adaptación climática a fin de proteger a millones de niños, niñas y familias en Oriente Medio y Afganistán del agravamiento de las sequías, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua. La acción climática debe priorizar a la infancia, protegiendo su educación, salud y bienestar, a la vez que garantiza que su voz influya en las políticas que definirán su futuro.
Por último, restablecer y ampliar la financiación humanitaria y para el desarrollo, junto con las inversiones en medios de vida sostenibles y oportunidades de empleo verde, es esencial para ayudar a resistir las crisis climáticas y reconstruir vidas con dignidad.

