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La pérdida de las lenguas maternas: Un peligro para la transmisión de la sabiduría y valores culturales en el país


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En Guinea Ecuatorial se observa que una inmensa mayoría de niños y niñas (especialmente aquellos que viven en las principales ciudades del país) prefieren expresarse en español tanto en la escuela como en sus hogares, lo que limita el aprendizaje y el uso de las lenguas autóctonas.

El fang, el bubi, el combe o el fadambo son solo algunas de las lenguas que forman parte de la identidad cultural de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, en los últimos tiempos su uso ha ido disminuyéndose hasta el extremo de que, para muchos adolescentes y jóvenes del país hablar sus lenguas maternas ya suena a tabú.

Muchos especialistas sostienen que cuando un niño deja de hablar su lengua materna, se desvanece todo un sistema de valores culturales y sabiduría. Según Öbama Nzi Mikue, «en cuanto a la cuestión, los responsables de no hablar nuestras lenguas, la mayor culpa la tienen los padres, porque no inculcan esos valores culturales a sus hijos y lo que hacen es seguir dialogando con sus hijos en lenguas extranjeras. Dejad de ver el lenguaje como una mera herramienta de comunicación. Es la base de nuestra civilización oral”, matizaba.

A través de las lenguas locales o maternas, los padres y abuelos transmitían las historias y la sabiduría ancestral a sus descendientes. Sin esa herramienta los niños pierden la conexión con sus costumbres y/o tradiciones.

Esta disminución silenciosa en el uso de las lenguas maternas podría verse acelerada por la globalización o por una posible falta de valoración cultural. Salvar este patrimonio es una tarea a la que todos los miembros de la sociedad deben contribuir e involucrarse. “La solución sería o debe ser, que los padres inculquen esos valores a temprana edad a sus hijos y así se acostumbrarán a su lengua materna”, dice un ciudadano.

Todo comienza en casa, donde el niño aprende valores culturales como su lengua, el respeto y más. Los primeros maestros son los padres, quienes deben transmitirles estos valores. «Mis padres empezaron de hablar el fang conmigo desde niño y solo en clase hablaba español».

Según el sociólogo gabonés Andy Paul-Mergel Boukango, «no hay mejor patrimonio que la lengua», y salvarla es, sobre todo, «salvar nuestra cultura y nuestro patrimonio ancestral».

La lucha debe continuar en todos los ámbitos. En el mes de marzo del año pasado, la Cooperativa Artes Guinea realizó una gira en los centros educativos de Malabo para revivir el habla de nuestras lenguas maternas. En la misma línea, durante la semana pasada una ciudadana anunció que había creado una aplicación para aprender nuestras lenguas autóctonas. Son fundamentales esas actividades orientadas a revivir el habla y el aprendizaje de las lenguas maternas en nuestro país.

 Ahoraeg

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