Ir al contenido principal

Los libertarios son comunistas

ESCRITOS CR脥TICOS

Jorge Majfud

Me da pudor repetirme, pero luego de treinta a帽os, siempre escucho y leo los mismos argumentos, m谩s cargados de obviedad que de confirmaci贸n hist贸rica, como si el mundo hubiese sido creado ayer. Por supuesto que nadie es due帽o de la verdad y hasta los f铆sicos cu谩nticos del MIT se equivocan con los quarks, pero es penoso tener que escuchar, con respeto, teor铆as de borrachos de bar (por recordar a Umberto Eco) como si estuviesen descubriendo la p贸lvora o, peor, la piedra filosofal; y como si sus desvar铆os o, peor, sus clich茅s de siempre tuviesen el mismo valor que la Teor铆a de la evoluci贸n o la Teor铆a de la Relatividad.



  Javier Milei, Santiago Abascal, Lara Trump y otros aliados de extrema derecha en la CPAC Argentina 2024

Hoy, a los borrachos de bar, se les han sumado mercenarios acad茅micos, o algo parecido, dispuestos a sostener que “la Teirra es el centro del Universo” con tal de que alguna gran editorial (a juzgar por la historia, promovidas por la CIA y por peque帽as donaciones de grandes corporaciones) los lance a la fama y a ingresos de ventas que, de otra forma, por el solo peso de sus ideas, seguir铆an siendo solo borrachos de bar―con alg煤n t铆tulo universitario, claro. El mercado y la cultura consumista saben lo que hacen: explotan nuestras emociones cavern铆colas, en instituciones medievales, con una tecnolog铆a de los dioses―por parafrasear a Edward Wilson.

Desde hace muchos a帽os, cada vez que en alguna de mis clases dibujo tres rombos contiguos en la pizarra y pregunto qu茅 es, siempre, y sin excepciones, los estudiantes me responden que “es un cubo”.

No son ni帽os, son universitarios.

¿Un objeto de 3D?”,insisto, para que no queden dudas. La respuesta es siempre obvia:

S铆, ¡claro!

Un objeto de tres dimensiones. No recuerdo una excepci贸n en ninguna de mis clases, pero s铆 sabemos que algunos pueblos de Polinesia, antes de la colonizaci贸n, sol铆an ver una figura en 2D, en lugar de un cubo; en cambio, no ve铆an una historia en una secuencia de una historieta.

Cuando estoy un poco aburrido, arrimo la cara a la pizarra y miro la figura del supuesto cubo desde la superficie:

Pues, yo no veo ning煤n objeto”, les digo. “Desde aqu铆, m谩s bien se ve una l铆nea, como si desde sus butacas se viese s贸lo una figura en de dos dimensiones…

El cubo es real porque lo puedo ver”, me dijo un estudiante.

Le proyect茅 una pantalla amarilla.

Es este color que ven aqu铆 real?”

Respuesta un谩nime:

Obvio, es el amarillo. It’s the color yellow. Lo vemos todos. Es real”.

Entiendo. Es real” les contest茅. “Sin embargo, es una realidad que no existe. Al menos, no es m谩s real que los sue帽os.”

Hubo una risa un谩nime.

Este amarillo no existe fuera de nuestros cerebros. El proyector, como cualquier pantalla digital, s贸lo proyecta verde, rojo y azul. Ni siquiera nuestra retina tiene conos sensibles al amarillo. Es una ilusi贸n, una ilusi贸n consistente que nos evita chocar en un cruce con sem谩foros. Exactamente igual a la inexistencia del olor de una rosa, que solo existe cuando alguien la acerca a su nariz. Antes y despu茅s, el olor no existe. O Nocturnos de Chopin. Esa belleza de piano es una “complicidad humana”, pero sin una persona que la escuche, es simple vibraci贸n del aire, como el olor es simple qu铆mica antes de convertirse en olor en un cerebro animal.  

Tengo un gran respeto por los j贸venes, porque s茅 que, a煤n de viejos, seguimos aprendiendo, cambiando o ajustando nuestra comprensi贸n del mundo. Para peor (¿por qu茅 para peor?), nunca podemos decir que alcanzamos la verdad, al menos que seamos alg煤n tipo de fan谩tico, uno de esos que sobran en la historia de la Humanidad.

Lo que me queda claro es que, sin la ahora maldita educaci贸n (“los profesores son los enemigos”, JD Vance, JG Milei) deber铆amos empezar como los sumerios antes de sus complejas tablets de arcilla y su Silicon Valley, hace 5.200 a帽os; o como los cavern铆colas, casi un mill贸n de a帽os atr谩s, dominando el fuego para, as铆, de viejos, descubrir que el 73 es el n煤mero m谩s misteriosos o que menstruar no significa estar enferma, sino todo lo contrario.  

Esta proyecci贸n de lo que entendemos (el cubo) sobre lo que vemos (los rombos) es universal. Tambi茅n creo que ya analizamos y repetimos hasta el cansancio que hay palabras que son ideol茅xicos (¿cubos?) y, por lo tanto, su significado es un producto hist贸rico, el resultado de m煤ltiples luchas filos贸ficas, pol铆ticas y sociales (La narraci贸n de lo invisible: Una teor铆a pol铆tica sobre los campos sem谩nticos, 2004).

As铆 tambi茅n, por ejemplo, cuando hablamos de Europa y 脕frica en el siglo XIII, o m谩s tarde, proyectamos en esas dos palabras nuestro limitado conocimiento y vemos un continente desarrollado y otro pobre, el exacto contrario de la realidad. Lo mismo con los siglos que dur贸 el Imperio 谩rabe y la Europa de entonces. Una era el centro desarrollado del mundo y otra una periferia llena de fan谩ticos talibanes―y no era precisamente el mundo isl谩mico.

Lo mismo podemos decir con palabras como “estadounidense”: los m谩s fan谩ticos chauvinistas ni siquiera consideran que el pasado es un pa铆s extranjero, y que el estereotipo de “americano”, el cowboy (ese mexicano blanco) tipo Clint Eastwood (esa invenci贸n de un italiano) hubiese sido irreconocible para la generaci贸n fundadora, m谩s brit谩nica en sus formas―no en su fanatismo de la propiedad privada a trav茅s de la violencia del despojo ajeno.

Esta tesis que publicamos en la Universidad de Georgia en 2004, aunque pon铆a el acento en una guerra cultural (sin negar el valor hist贸ricamente probado de la l贸gica marxista del materialismo dialectico, aunque en apariencia se le oponga) pretend铆a exactamente lo contrario a los productos sucesivos de la actual guerra cultural.

Cuando le铆mos afirmaciones como que “el nazismo era de izquierda” porque su nombre completo era “Nacional Socialismo”, lo tomamos como cuando un ni帽o nos dice que en la Ant谩rtida los ping眉inos caminan patas arriba, porque el Sur est谩 abajo. O que la Tierra es plana, para no irnos tan lejos. Naturalmente que el comercio del odio, la crueldad y la tonter铆a siempre ser谩 muy rentable para las grandes editoriales y los grandes medios.

Si seguimos esta l铆nea de an谩lisis pseudo-etimol贸gico, habr谩 que decir, sin ning煤n lugar a dudas, que “los libertarios son comunistas anarquistas”. Ese es el origen de la palabra y de la bandera libertaria. Es decir, o sea, Ron deSantis, los MAGA, los libertos de Milei, de Bolsonaro, de Kast (los neofascistas, los miembros ultraconservadores del CPAC que fund贸 esta corriente orgullosa de su mediocridad) son anarco-sindicalistas y comunistas anarquistas. Digo, para entendernos con el nivel cloaca que domina hoy el pensamiento (si se puede llamar as铆) antiilustrado y anti cultura.

El pensamiento de la barbarie. Claro, para disimular, hay que acusar a los dem谩s de nuestras dolencias. Un personaje de El mar estaba sereno (2016), whisky mediante, reconoc铆a que “hab铆a fracasado repetidas veces en el vulgar intento de ser amado por los dem谩s. En compensaci贸n, hab铆a logrado la admiraci贸n y el temor ajeno, como un dios antiguo, aunque en la medida justa y necesaria. Pero no el cari帽o y mucho menos el amor de nadie… Con el tiempo hab铆a desarrollado su propia teor铆a psicol贸gica, a pesar de sus rudimentos intelectuales: todo individuo que se ama por lo que hace, se detesta por lo que es”.


Libertarios_Comunistas_y_Otras_Ilusiones_脫pticas

Jorge Majfud, enero 2026

ARCHIVOS

Mostrar m谩s


OTRA INFORMACI脫N ES POSIBLE

Informaci贸n internacional, derechos humanos, cultura, minor铆as, mujer, infancia, ecolog铆a, ciencia y comunicaci贸n

ElMercurioDigital.es, editado por mercurioPress/El Mercurio de Espa帽a bajo licencia de Creative Commons. Medio independiente propiedad de 脕ngel Rojas Penalva
©Desde 2002 en internet
Otra informaci贸n es posible