“La autonomía estratégica de Europa va de la mano de la independencia energética”, ha afirmado Lisa Göldner, portavoz de Greenpeace: “Cuanto más depende Europa de Estados Unidos en materia de energía, mayor es su vulnerabilidad a la presión de Trump. Cada euro que se gasta en gas estadounidense refuerza la agenda autoritaria de Trump en su país y sus ambiciones imperialistas en el resto del mundo. La única forma de que Europa proteja su independencia política y logre una verdadera seguridad energética es eliminar gradualmente el gas fósil y acelerar la transición hacia un sistema energético totalmente renovable”.
Para Greenpeace, la prohibición del gas ruso es una medida que debería haberse tomado hace mucho tiempo y es, sin duda, la decisión correcta. Pero Europa no puede celebrar su independencia de Putin al tiempo que se encadena a una nueva dependencia del gas fósil de Trump.
Gas estadounidense en España
En 2025 se duplicaron las importaciones de gas de EE. UU. a España, que alcanzó el segundo puesto (30%) solo detrás de Argelia [1]. Se estima que más de 112 buques cisterna con gas estadounidense llegaron a España el año pasado, por los que los usuarios de gas españoles habrían pagado unos 1.180 millones de euros. Por otro lado, Rusia fue la segunda fuente de gas a España en 2024 y actualmente sigue presente: en 2025, suministró más de un 11% del total (llegaron 47 buques de gas), la mayoría fletados por Naturgy.
Y esta dependencia del gas de EE. UU. y de Rusia podría ir a peor si no se pone remedio. En 2025, los países de la UE obtuvieron el 57% de sus importaciones de gas licuado de EE UU, una cuota que podría aumentar hasta el 80% en 2030, según un análisis reciente de la IEEFA [2]. Este estudio destaca el contrato de suministro de gas de EE UU firmado por Naturgy hasta 2050.
“España, pese a su potencial renovable, continúa dependiendo del gas, firmando contratos a largo plazo con EE. UU. e incrementando su consumo en el sistema eléctrico. Esta política energética nos sigue haciendo dependientes de este combustible fósil que, a su vez, aumenta nuestra vulnerabilidad al chantaje geopolítico, eleva las facturas de luz y gas de los hogares y perpetúa las emisiones de gases de efecto invernadero”, ha declarado Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace España.
Greenpeace pide a la UE que cancele el acuerdo de importar energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares, principalmente gas fósil, para 2028, y que detenga inmediatamente todas las negociaciones para nuevos acuerdos de compra con proveedores de gas estadounidenses. [3] Greenpeace también pide a la UE un plan para poner fin a la dependencia del gas estadounidense y rescindir antes los contratos de suministro a largo plazo existentes, así como medidas adicionales para reducir la demanda de gas en Europa y acelerar la transición hacia las energías renovables autóctonas.
Desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, Greenpeace se ha movilizado contra los envíos de petróleo y gas rusos en toda Europa: en Finlandia, en Reino Unido, en Bélgica (Zeebrugge y Amberes), en Dinamarca y en Italia. Greenpeace Francia también bloqueó la instalación de una terminal de gas licuado en Le Havre, advirtiendo de que podría utilizarse para importar gas ruso, y Greenpeace España protestó en una central termoeléctrica de gas en Málaga, de la empresa Naturgy, que quemaba gas procedente de Rusia.

GREENPEACE
Trump está sembrando el caos y la destrucción dentro y fuera de su país. Persigue y atemoriza a la población, ataca la democracia, ataca países y ensucia el planeta solo por su interés personal, y el de sus amigos y aduladores.
Las ansias imperialistas de Trump le han llevado a asaltar Venezuela para hacerse con las mayores reservas de petróleo del mundo y pagar así a las compañías de combustibles fósiles que financiaron su campaña electoral. Apenas unos días tras el ataque para expandir su colonialismo energético, Repsol mostró en persona su disposición a triplicar su actual ritmo de extracción. Repsol tiene enormes reservas de petróleo y gas allí, unos 1.747 millones de barriles. De sacarlo todo equivaldría a las emisiones de toda España durante casi 3 años.
Ahora Trump amenaza a Groenlandia y a Europa (con nuevos aranceles si defiende a la isla) para apropiarse de su petróleo, gas y minerales. En el Ártico está prohibida la perforación de petróleo y gas, y si Trump consiguiera transgredir esta normativa, los impactos en los pueblos indígenas y en animales como los osos polares y los renos serían desastrosos. Bajo sus hielos hay una bomba climática de 31.400 millones de barriles de petróleo y gas. Si se quemasen equivaldrían a las emisiones de España entera durante 40 años o el 7% del presupuesto de carbono que le queda A TODO EL MUNDO para no superar el 1.5°C.
Colonialismo fósil y cambio climático
Los combustibles fósiles, además de destruir ecosistemas y enfermar a la población local, son la principal causa del cambio climático y, por tanto, provocan aumento de las temperaturas extremas, inundaciones, incendios, tormentas y sequías que ya están impactando en todo el mundo.
La lucha por controlar el petróleo y el gas está detrás de guerras y conflictos en todo el mundo.
Los acontecimientos se precipitan. No podemos simplemente sentarnos y observar con ira y desesperanza: debemos unirnos y convertir nuestra indignación en acción. La necesidad de eliminar los combustibles fósiles que destruyen el clima y a los seres vivos y sustituirlos por una energía renovable más limpia, segura y estable nunca ha sido tan urgente.
La mejor forma de detener a Trump (y a su querido amigo Putin) es dejar de usar cuanto antes petróleo y gas. Tenemos las alternativas. ¿Te unes en nuestra lucha contra estos abusones? Estamos en un momento único para pedir al gobierno:
- Aprobar un plan de abandono de los combustibles fósiles en España y en Europa. España tiene un gran potencial de abastecerse con energías renovables, que nos permitiría vivir 100% con energía autóctona y limpia.
- Realizar un embargo a los combustibles fósiles procedente de países que incumplan la legalidad internacional y los derechos humanos como el que está proponiendo para el gas y el petróleo ruso.
- Pedir al Gobierno de España que impulse un acuerdo mundial para poner fecha al abandono definitivo de los combustibles fósiles, que debe materializarse en la cumbre de Colombia de abril de 2026.
- Que se le exija a Repsol (y otras compañías fósiles) un plan de descarbonización creíble y vinculante empezando por una desinversión en activos e importaciones de países que incumplan la legalidad internacional y los derechos humanos.

