OPINIÓN de Ángeles Sanmiguel
La Plataforma NAC (No a la Caza) celebra a nivel estatal su anual manifestación resaltando que España es el único país de la Unión Europea donde se permite ¡aún! la caza con perros, en su mayoría galgos y podencos. ¡Ni un perro más excluido!
Dado que la caza no tiene relevo generacional todas las alarmas se han encendido haciendo temblequear a cuantos acomodos chupan subvenciones públicas y gestionan artimañas de financiación. ¿La solución? ¡Eureka! Tratar continuamente y como sea de “introducir la caza en el sistema educativo, sobre todo en la etapas más tempranas de los niños, -algo inadmisible-, ¡no se puede normalizar la violencia hacia los animales en espacios educativos!”, afirma la portavoz de NAC (No a la Caza), Isabel Mérida, resaltando que tales ámbitos “están destinados a fomentar valores como el respeto, la empatía y la convivencia no las matanzas”. Tanto Mérida como las coordinadoras de NAC València Elena Simón y Lorena Pumariño subscriben la incompatibilidad de presentar como actividad cultural o educativa algo que “implica sufrimiento, muerte y hasta riesgo para la seguridad de las personas”.
La Organización de Naciones Unidas (ONU), “exige explicaciones a España por permitir que menores utilicen armas de fuego en la caza”.
Numerosas víctimas mueren bajo el fuego cazador cada año, entre las que se cuentan, también, NNA (niñas, niños y adolescentes): “Un niño de cuatro años murió disparado por un cazador en España (en un coto sevillano, año dos mil diecinueve). “Un menor mata a su padre en un accidente de caza en Azuaga, Badajoz” (año dos mil veinte). “Un joven de 15 años, grave tras recibir un disparo mientras cazaba”, (en Murcia). En el pasado dos mil veinticinco fallecieron baleadas nueve personas siendo heridas veintisiete en nueve comunidades autónomas españolas.
La psicóloga educativa Mariví Vaquer comenta que “el dinero público debiera ser para proteger a los animales como seres sintientes”, -declarados como tales en la modificación del Código Civil-. “Así pedimos que fuese en la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación, “Ley Celaá” -actualmente vigente-)”. ¿Existe comprobación y exigencia de su cumplimiento como ley estatal? Vaquer anota que “Algunas comunidades autónomas no la están respetando”, anota Vaquer, ¡y no pasa nada! La lucha continúa.
Decía el filósofo estadounidense del siglo diecinueve Henry David Thoreau, padre de la desobediencia civil, contrario a la esclavitud y defensor de la armonía con la naturaleza que: “Las cosas no cambian, cambiamos nosotros. El único cambio que aceptamos es el de los pañales y es porque no podemos protestar”. En el siglo veintiuno la sociedad ha cambiado legitimando la protesta ante cualquier violencia.
Según Vaquer “animalista desde la cuna”, todo “es una cuestión de ética y de inteligencia emocional, así de claro”.
El imperativo empático para con los otros animales es fundamental en el sistema educativo, “la obligatoriedad de educar a niños y niñas en esas habilidades que conforman la inteligencia emocional”, la educación en valores. Tanto la escuela pública como la privada, con la LOMLOE, deben aplicar este programa.
¿Malear la infancia interrumpiendo la “afiliación emocional innata entre los niños y niñas con los seres sintientes y con la naturaleza”? Con ello se agrede a la formación de su personalidad y es cuando “se les puede conducir a ese tipo de conducta, de actitudes, de valores completamente erróneos que también generalizan hacia sus propios compañeros y compañeras”. Educar en la violencia y su contemplación implica “un embotamiento emocional” o la imitación de esa conducta. “Sea una cosa o sea la otra todo es malo para el equilibrio emocional de los niños y las niñas”.
Intereses ególatras, partidistas, mercantilistas, lobistas implementan pretensiones desconsiderando la vulnerabilidad de las criaturas ante tales exigencias. ¿Acaso les importa?
¡Alerta! “Los niños aprenden prioritariamente a través de la observación de los modelos significativos de su entorno próximo”, sentencia la psicóloga.
¿“El rol violento como modelo de referencia” en medios de comunicación social, aparatos digitales, películas infantiles legitimando subliminalmente violencias que reducen la empatía?
¿Alardear y subvencionar actividades brutales?
En la presentación expositiva del “V Congreso de Derechos de los Animales” sendas imágenes apuntaban que “Cuando se maltrata a los animales, las personas están en peligro. Cuando se maltrata a las personas, los animales están en peligro”, y, “Las personas que son violentas con animales rara vez se detienen ahí”.
Aunque el decimonónico ensayista inglés Charles Lamb significaba que “el hombre es un animal que juega”, cabe añadir que sádicos y maquiavélicos retozos con la violencia jamás deben ser inculcados, participados a modo de juego, de ocio intrascendente a niñas, niños y adolescentes aprovechándose de la posición de poder o el embeleso por sus personas clave.
El maltrato a los animales es “un ítem para varios trastornos, inevitablemente la caza lo es en todos los sentidos”.
“No me importa si un animal es capaz de razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir, y por ello lo considero mi prójimo”, fraseó el Premio Nobel de la Paz, filósofo franco-alemán, vegetariano y amante de los gatos, Albert Schweitzer.
¿Clases oprimidas que apoyan actividades de opresión? “Eso es muy llamativo, creo tiene que ver con los referentes, con los modelos parentales, con los modelos familiares”. Se demuestra que “no tienen un nivel de inteligencia emocional, entonces, simplemente hacen las cosas porque sí”.
“¡El porque sí! que desgraciadamente es lo que hace que no reflexionemos”, declara la presidenta emérita de PRODA (Asociación de Profesionales para la Defensa de los Animales/Educación).
¿Cuándo habrá presencia animalista contundente en política estatal o comunitaria? NAC afirma que “no existe ningún partido político mayoritario, con capacidad real de gobernar o legislar, que haya demostrado valentía política para enfrentar el lobby (grupo de presión) de la caza”, por lo que los denominado señores de la caza con su hacer cinegético campan colgándose medallas, recibiendo reconocimientos de clubes de estirpe, acaparando erario y remembrando tiempos pasados, -significativamente franquistas-, edulcorando el hecho de matar hasta con literatura y artes como la culinaria, en una imitación simbólica de la antigua nobleza, mientras que por otro lado, cazadores sin blasón, hacen gala de camaradería machista y hasta etílica.
Cierto comercial, escopetero fabricante de su propia munición, -¿está permitido?-, razonaba que: “Para sentirme bien, ser un buen padre o ser un buen amigo, necesito el equilibrio perfecto, ahí es donde entra la caza”. A saber: ¿para no ser un insano desquiciado hay que matar animales? ¿Qué ciencia ampara tal deducción? ¿Afirmaciones patológicas para defender el hecho de matar como actividad lúdica? ¿Cómo negocio?
Ciertamente y tal como opina Daniel Estulin, ex agente de contraespionaje de la KGB (agencia de inteligencia de la Unión Soviética) y escritor lituano: “El imperio del dinero depende de la supresión del conocimiento científico generalizado, lo cual se consigue manteniéndonos atrasados y mudos. La lucha se da entre los que queremos desarrollar las mentes humanas y los que no”.
En política, incide Mérida, “repiten siempre el mismo patrón, cuando están en la oposición o cuando están en campaña te prometen bienestar animal” y luego “donde digo digo, digo Diego”. ¿Qué avance histórico fue la tan cacareada Ley de Bienestar Animal que “lo que hizo fue dejar fuera a los perros de caza, o sea, al animal más abandonado, más explotado, más maltratado y más ninguneado, todo por las presiones de las federaciones de caza, de las asociaciones agrarias y de los gobiernos autonómicos”.
Derecha, ultraderecha, PSOE y algunos partidos nacionalistas “han aprobado subvenciones, la ampliación de especies cinegéticas, las batidas excepcionales, la desprotección del lobo -que lo sacaron por la puerta de atrás del LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial)- una especie que es vulnerable y ¡se la están cargando sin miramiento ninguno!”.
Es obvio que “las personas que están en esos lobbies carecen de esa empatía afectiva que conforma compasión”, y en el enjambre político para no entrar en conflicto entre ética e intereses económicos, “pues, se eliminan y punto”.
Niños y niñas “¡claro que tienen sensación de culpa! Niños y niñas que por su vínculo de apego, por sus modelos parentales han estado en contacto con la caza, incluso la han ejercido, cuando llegan a ser más mayorcitos progresan en lo que llamamos la ética postconvencional, entonces, lo que hacen es cambiar sus conductas, incluso suelen trabajar con más ahínco por la reparación de ese daño de alguna manera, colaborando con asociaciones proteccionistas o animalistas”, comentan Vaquer.
¿Qué estamos haciendo mal para seguir agrediendo a congéneres y a otras especies? ¿Falta de desarrollo moral y de inteligencia emocional cuando “educando eso solucionábamos todo”? ¿Impedimentos?: la ensalzada codicia, el resurrecto ultra fanatismo, los intereses económicos, el marrullerismo y, por supuesto, el narcisismo. Narcisismo que hace “que uno pise a los demás sin ningún problema para conseguir sus fines”, donde “el resto de los seres sintientes son simplemente objetos”. Un colectivo que “no tolera ninguna discrepancia del grupo”, la crítica “ni las deserciones”.
“COPPA (Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos) urge al Comité de los Derechos del Niño que, con motivo de la próxima evaluación de este país, inste a las autoridades españolas a revisar y adecuar la normativa vigente para prohibir, en todo el territorio, que NNA (niñas, niños y adolescentes) puedan utilizar armas de fuego en actividades de caza, que asistan como acompañantes a dichas actividades, así como personas adultas impliquen en ellas a NNA”.
¿Población infantil y adolescente en las garras del lobby cazador? “Todo esto es una estrategia para adoctrinar a nuevas generaciones”. Arguyen desde NAC que “es un colectivo cada vez más envejecido” y las púberes inquietudes viajan por otros derroteros aunque existan influencers que traten malogradamente de hacer contenidos cinegéticos.
“¡No podemos fomentar matar animales por ocio!”. “¡Ni que sea un deporte!”. “Es que no se sostiene que lo intenten meter en los colegios, en la educación de niños tan pequeños, nos parece una aberración” afirma la representante de la citada plataforma antiespecista y apartidista. ¡Fuera intereses privados de la educación pública!
A una ingeniera forestal le preocupa “que la Ley de Caza hable de la caza como un derecho para toda persona mayor de catorce años, cuando una persona con catorce años es aún un niño o niña” en pleno desarrollo de la personalidad y de su actitud de respeto hacia el mundo. “Un niño de ciudad es raro que hoy día tenga afición por la caza”, afirma la experta, es más frecuente en el entorno rural. Cuando “los niños empiezan a cazar no siempre han terminado de adquirir actitudes de respeto con sus iguales, menos aún con la fauna”.
La caza como curadora de parajes, ¿leyenda urbana o realidad? “No pienso que la caza cuide el monte, el monte se cuida sólo, los ecosistemas se regulan solos”, apunta la ingeniera, citando la antropización (transformación por la acción humana) como impedimento para la autorregulación.
Agricultura intensiva, uso de pesticidas, masificación turística en determinadas áreas rurales, abandono de munición con plomo en el monte, caza intensiva y comercial, infraestructuras cinegéticas fragmentadoras del bosque tales como vallados perimetrales, balsas de agua artificiales, pabellones de caza y tiraderos impactan en el ecosistema, sí o sí. Sobre la caza furtiva la citada experta afirma que “todavía se da” y, en el monte, “por la noche es difícil controlar lo que pasa, hay agentes medioambientales pero los turnos de noche son escasos en número de efectivos”.
“¡La normativa está desfasada en muchos aspectos!”.
A una animalista dianense (Alicante) le parece “increíble que en el dos mil veintiséis se continúe ejecutando a animales silvestres a base de plomo con el fin de frenar su proliferación, animales que han sido criados en cautiverio”.
En otros países europeos como Alemania no comprenden este maltrato animal institucionalizado. “Lo de criar para matar es una conducta sádica, absolutamente relacionada con la psicopatía, que es la falta de la empatía afectiva”.
La alerta por fiebre africana llena bolsillos escopeteros pagando por ejemplar asesinado mientras que “la fiscalización que han hecho de dinero público para la matanza de jabalíes es deficiente, fragmentada y opaca, sin ningún control independiente ni ninguna evaluación científica rigurosa, no existe ningún sistema público detallado que nos permita saber cuántos animales realmente se han abatido y quien cobra esas ayudas y si esa medidas que han impuesto tiene un impacto sanitario positivo”.
Hasta “la propia Comisión europea ha advertido que la caza intensiva lo que puede favorecer es la dispersión del virus”. En el País Valencià por cada ejemplar asesinado son cuarenta euros, en Andalucía y Aragón se ha permitido cazar “fuera de temporada y en zonas que no son cinegéticas con compensaciones económicas y una mínima supervisión”, denuncia NAC.
Comprometerse con la defensa animal conlleva ultrajes, insidia y ultimátums. “Ahí hay mucho que hablar, tanto los activistas como los portavoces anticaza sufrimos amenazas de muerte, insultos, acoso digital y señalamiento público, -tanto en redes sociales como fuera de ellas-, el debate público se ha degradado a unos niveles brutales, la confrontación a sustituido al diálogo”.
¿Sectores escocidos por la pérdida de apoyo social a la caza?
“¡No silenciaran a quienes defienden a los animales!”
Se ataca a santuarios que rescatan a animales víctimas de la explotación como en el caso de la Fundación El Hogar Animal Sanctuary (Barcelona). “La Federación de Caza, que nos está acosando administrativamente, ha pedido a la Generalitat que nos cierre el santuario, no solo que nos quite el título de refugio de fauna silvestre, que lo han conseguido, de momento, sino que además querían que cerráramos la actividad”.
¿Más coto para un país donde el ochenta y dos por ciento del territorio ya lo es? “Desde la Plataforma NAC consideramos que hay que priorizar la recuperación de espacios libres de caza, corredores ecológicos, y la revisión y endurecimiento de los criterios de concesión y renovación de cotos con evaluaciones medioambientales independientes, el aumento de zonas protegidas y refugios de fauna”. Espacios que “deben servir al conjunto de la ciudadanía, no a una minoría armada”.
Tras cazar un gamo, un cervatillo y un jabalí, tal como relata el cuentista francés el siglo diecisiete Jean de La Fontaine: “Colmada estaba la suerte del cazador, nada hay empero que llene el apetito del hombre”.
La Plataforma NAC (No a la Caza) celebra a nivel estatal su anual manifestación resaltando que España es el único país de la Unión Europea donde se permite ¡aún! la caza con perros, en su mayoría galgos y podencos. ¡Ni un perro más excluido!
Dado que la caza no tiene relevo generacional todas las alarmas se han encendido haciendo temblequear a cuantos acomodos chupan subvenciones públicas y gestionan artimañas de financiación. ¿La solución? ¡Eureka! Tratar continuamente y como sea de “introducir la caza en el sistema educativo, sobre todo en la etapas más tempranas de los niños, -algo inadmisible-, ¡no se puede normalizar la violencia hacia los animales en espacios educativos!”, afirma la portavoz de NAC (No a la Caza), Isabel Mérida, resaltando que tales ámbitos “están destinados a fomentar valores como el respeto, la empatía y la convivencia no las matanzas”. Tanto Mérida como las coordinadoras de NAC València Elena Simón y Lorena Pumariño subscriben la incompatibilidad de presentar como actividad cultural o educativa algo que “implica sufrimiento, muerte y hasta riesgo para la seguridad de las personas”.
La Organización de Naciones Unidas (ONU), “exige explicaciones a España por permitir que menores utilicen armas de fuego en la caza”.
Numerosas víctimas mueren bajo el fuego cazador cada año, entre las que se cuentan, también, NNA (niñas, niños y adolescentes): “Un niño de cuatro años murió disparado por un cazador en España (en un coto sevillano, año dos mil diecinueve). “Un menor mata a su padre en un accidente de caza en Azuaga, Badajoz” (año dos mil veinte). “Un joven de 15 años, grave tras recibir un disparo mientras cazaba”, (en Murcia). En el pasado dos mil veinticinco fallecieron baleadas nueve personas siendo heridas veintisiete en nueve comunidades autónomas españolas.
La psicóloga educativa Mariví Vaquer comenta que “el dinero público debiera ser para proteger a los animales como seres sintientes”, -declarados como tales en la modificación del Código Civil-. “Así pedimos que fuese en la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación, “Ley Celaá” -actualmente vigente-)”. ¿Existe comprobación y exigencia de su cumplimiento como ley estatal? Vaquer anota que “Algunas comunidades autónomas no la están respetando”, anota Vaquer, ¡y no pasa nada! La lucha continúa.
Decía el filósofo estadounidense del siglo diecinueve Henry David Thoreau, padre de la desobediencia civil, contrario a la esclavitud y defensor de la armonía con la naturaleza que: “Las cosas no cambian, cambiamos nosotros. El único cambio que aceptamos es el de los pañales y es porque no podemos protestar”. En el siglo veintiuno la sociedad ha cambiado legitimando la protesta ante cualquier violencia.
Según Vaquer “animalista desde la cuna”, todo “es una cuestión de ética y de inteligencia emocional, así de claro”.
El imperativo empático para con los otros animales es fundamental en el sistema educativo, “la obligatoriedad de educar a niños y niñas en esas habilidades que conforman la inteligencia emocional”, la educación en valores. Tanto la escuela pública como la privada, con la LOMLOE, deben aplicar este programa.
¿Malear la infancia interrumpiendo la “afiliación emocional innata entre los niños y niñas con los seres sintientes y con la naturaleza”? Con ello se agrede a la formación de su personalidad y es cuando “se les puede conducir a ese tipo de conducta, de actitudes, de valores completamente erróneos que también generalizan hacia sus propios compañeros y compañeras”. Educar en la violencia y su contemplación implica “un embotamiento emocional” o la imitación de esa conducta. “Sea una cosa o sea la otra todo es malo para el equilibrio emocional de los niños y las niñas”.
Intereses ególatras, partidistas, mercantilistas, lobistas implementan pretensiones desconsiderando la vulnerabilidad de las criaturas ante tales exigencias. ¿Acaso les importa?
¡Alerta! “Los niños aprenden prioritariamente a través de la observación de los modelos significativos de su entorno próximo”, sentencia la psicóloga.
¿“El rol violento como modelo de referencia” en medios de comunicación social, aparatos digitales, películas infantiles legitimando subliminalmente violencias que reducen la empatía?
¿Alardear y subvencionar actividades brutales?
En la presentación expositiva del “V Congreso de Derechos de los Animales” sendas imágenes apuntaban que “Cuando se maltrata a los animales, las personas están en peligro. Cuando se maltrata a las personas, los animales están en peligro”, y, “Las personas que son violentas con animales rara vez se detienen ahí”.
Aunque el decimonónico ensayista inglés Charles Lamb significaba que “el hombre es un animal que juega”, cabe añadir que sádicos y maquiavélicos retozos con la violencia jamás deben ser inculcados, participados a modo de juego, de ocio intrascendente a niñas, niños y adolescentes aprovechándose de la posición de poder o el embeleso por sus personas clave.
El maltrato a los animales es “un ítem para varios trastornos, inevitablemente la caza lo es en todos los sentidos”.
“No me importa si un animal es capaz de razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir, y por ello lo considero mi prójimo”, fraseó el Premio Nobel de la Paz, filósofo franco-alemán, vegetariano y amante de los gatos, Albert Schweitzer.
¿Clases oprimidas que apoyan actividades de opresión? “Eso es muy llamativo, creo tiene que ver con los referentes, con los modelos parentales, con los modelos familiares”. Se demuestra que “no tienen un nivel de inteligencia emocional, entonces, simplemente hacen las cosas porque sí”.
“¡El porque sí! que desgraciadamente es lo que hace que no reflexionemos”, declara la presidenta emérita de PRODA (Asociación de Profesionales para la Defensa de los Animales/Educación).
¿Cuándo habrá presencia animalista contundente en política estatal o comunitaria? NAC afirma que “no existe ningún partido político mayoritario, con capacidad real de gobernar o legislar, que haya demostrado valentía política para enfrentar el lobby (grupo de presión) de la caza”, por lo que los denominado señores de la caza con su hacer cinegético campan colgándose medallas, recibiendo reconocimientos de clubes de estirpe, acaparando erario y remembrando tiempos pasados, -significativamente franquistas-, edulcorando el hecho de matar hasta con literatura y artes como la culinaria, en una imitación simbólica de la antigua nobleza, mientras que por otro lado, cazadores sin blasón, hacen gala de camaradería machista y hasta etílica.
Cierto comercial, escopetero fabricante de su propia munición, -¿está permitido?-, razonaba que: “Para sentirme bien, ser un buen padre o ser un buen amigo, necesito el equilibrio perfecto, ahí es donde entra la caza”. A saber: ¿para no ser un insano desquiciado hay que matar animales? ¿Qué ciencia ampara tal deducción? ¿Afirmaciones patológicas para defender el hecho de matar como actividad lúdica? ¿Cómo negocio?
Ciertamente y tal como opina Daniel Estulin, ex agente de contraespionaje de la KGB (agencia de inteligencia de la Unión Soviética) y escritor lituano: “El imperio del dinero depende de la supresión del conocimiento científico generalizado, lo cual se consigue manteniéndonos atrasados y mudos. La lucha se da entre los que queremos desarrollar las mentes humanas y los que no”.
En política, incide Mérida, “repiten siempre el mismo patrón, cuando están en la oposición o cuando están en campaña te prometen bienestar animal” y luego “donde digo digo, digo Diego”. ¿Qué avance histórico fue la tan cacareada Ley de Bienestar Animal que “lo que hizo fue dejar fuera a los perros de caza, o sea, al animal más abandonado, más explotado, más maltratado y más ninguneado, todo por las presiones de las federaciones de caza, de las asociaciones agrarias y de los gobiernos autonómicos”.
Derecha, ultraderecha, PSOE y algunos partidos nacionalistas “han aprobado subvenciones, la ampliación de especies cinegéticas, las batidas excepcionales, la desprotección del lobo -que lo sacaron por la puerta de atrás del LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial)- una especie que es vulnerable y ¡se la están cargando sin miramiento ninguno!”.
Es obvio que “las personas que están en esos lobbies carecen de esa empatía afectiva que conforma compasión”, y en el enjambre político para no entrar en conflicto entre ética e intereses económicos, “pues, se eliminan y punto”.
Niños y niñas “¡claro que tienen sensación de culpa! Niños y niñas que por su vínculo de apego, por sus modelos parentales han estado en contacto con la caza, incluso la han ejercido, cuando llegan a ser más mayorcitos progresan en lo que llamamos la ética postconvencional, entonces, lo que hacen es cambiar sus conductas, incluso suelen trabajar con más ahínco por la reparación de ese daño de alguna manera, colaborando con asociaciones proteccionistas o animalistas”, comentan Vaquer.
¿Qué estamos haciendo mal para seguir agrediendo a congéneres y a otras especies? ¿Falta de desarrollo moral y de inteligencia emocional cuando “educando eso solucionábamos todo”? ¿Impedimentos?: la ensalzada codicia, el resurrecto ultra fanatismo, los intereses económicos, el marrullerismo y, por supuesto, el narcisismo. Narcisismo que hace “que uno pise a los demás sin ningún problema para conseguir sus fines”, donde “el resto de los seres sintientes son simplemente objetos”. Un colectivo que “no tolera ninguna discrepancia del grupo”, la crítica “ni las deserciones”.
“COPPA (Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos) urge al Comité de los Derechos del Niño que, con motivo de la próxima evaluación de este país, inste a las autoridades españolas a revisar y adecuar la normativa vigente para prohibir, en todo el territorio, que NNA (niñas, niños y adolescentes) puedan utilizar armas de fuego en actividades de caza, que asistan como acompañantes a dichas actividades, así como personas adultas impliquen en ellas a NNA”.
¿Población infantil y adolescente en las garras del lobby cazador? “Todo esto es una estrategia para adoctrinar a nuevas generaciones”. Arguyen desde NAC que “es un colectivo cada vez más envejecido” y las púberes inquietudes viajan por otros derroteros aunque existan influencers que traten malogradamente de hacer contenidos cinegéticos.
“¡No podemos fomentar matar animales por ocio!”. “¡Ni que sea un deporte!”. “Es que no se sostiene que lo intenten meter en los colegios, en la educación de niños tan pequeños, nos parece una aberración” afirma la representante de la citada plataforma antiespecista y apartidista. ¡Fuera intereses privados de la educación pública!
A una ingeniera forestal le preocupa “que la Ley de Caza hable de la caza como un derecho para toda persona mayor de catorce años, cuando una persona con catorce años es aún un niño o niña” en pleno desarrollo de la personalidad y de su actitud de respeto hacia el mundo. “Un niño de ciudad es raro que hoy día tenga afición por la caza”, afirma la experta, es más frecuente en el entorno rural. Cuando “los niños empiezan a cazar no siempre han terminado de adquirir actitudes de respeto con sus iguales, menos aún con la fauna”.
La caza como curadora de parajes, ¿leyenda urbana o realidad? “No pienso que la caza cuide el monte, el monte se cuida sólo, los ecosistemas se regulan solos”, apunta la ingeniera, citando la antropización (transformación por la acción humana) como impedimento para la autorregulación.
Agricultura intensiva, uso de pesticidas, masificación turística en determinadas áreas rurales, abandono de munición con plomo en el monte, caza intensiva y comercial, infraestructuras cinegéticas fragmentadoras del bosque tales como vallados perimetrales, balsas de agua artificiales, pabellones de caza y tiraderos impactan en el ecosistema, sí o sí. Sobre la caza furtiva la citada experta afirma que “todavía se da” y, en el monte, “por la noche es difícil controlar lo que pasa, hay agentes medioambientales pero los turnos de noche son escasos en número de efectivos”.
“¡La normativa está desfasada en muchos aspectos!”.
A una animalista dianense (Alicante) le parece “increíble que en el dos mil veintiséis se continúe ejecutando a animales silvestres a base de plomo con el fin de frenar su proliferación, animales que han sido criados en cautiverio”.
En otros países europeos como Alemania no comprenden este maltrato animal institucionalizado. “Lo de criar para matar es una conducta sádica, absolutamente relacionada con la psicopatía, que es la falta de la empatía afectiva”.
La alerta por fiebre africana llena bolsillos escopeteros pagando por ejemplar asesinado mientras que “la fiscalización que han hecho de dinero público para la matanza de jabalíes es deficiente, fragmentada y opaca, sin ningún control independiente ni ninguna evaluación científica rigurosa, no existe ningún sistema público detallado que nos permita saber cuántos animales realmente se han abatido y quien cobra esas ayudas y si esa medidas que han impuesto tiene un impacto sanitario positivo”.
Hasta “la propia Comisión europea ha advertido que la caza intensiva lo que puede favorecer es la dispersión del virus”. En el País Valencià por cada ejemplar asesinado son cuarenta euros, en Andalucía y Aragón se ha permitido cazar “fuera de temporada y en zonas que no son cinegéticas con compensaciones económicas y una mínima supervisión”, denuncia NAC.
Comprometerse con la defensa animal conlleva ultrajes, insidia y ultimátums. “Ahí hay mucho que hablar, tanto los activistas como los portavoces anticaza sufrimos amenazas de muerte, insultos, acoso digital y señalamiento público, -tanto en redes sociales como fuera de ellas-, el debate público se ha degradado a unos niveles brutales, la confrontación a sustituido al diálogo”.
¿Sectores escocidos por la pérdida de apoyo social a la caza?
“¡No silenciaran a quienes defienden a los animales!”
Se ataca a santuarios que rescatan a animales víctimas de la explotación como en el caso de la Fundación El Hogar Animal Sanctuary (Barcelona). “La Federación de Caza, que nos está acosando administrativamente, ha pedido a la Generalitat que nos cierre el santuario, no solo que nos quite el título de refugio de fauna silvestre, que lo han conseguido, de momento, sino que además querían que cerráramos la actividad”.
¿Más coto para un país donde el ochenta y dos por ciento del territorio ya lo es? “Desde la Plataforma NAC consideramos que hay que priorizar la recuperación de espacios libres de caza, corredores ecológicos, y la revisión y endurecimiento de los criterios de concesión y renovación de cotos con evaluaciones medioambientales independientes, el aumento de zonas protegidas y refugios de fauna”. Espacios que “deben servir al conjunto de la ciudadanía, no a una minoría armada”.
Tras cazar un gamo, un cervatillo y un jabalí, tal como relata el cuentista francés el siglo diecisiete Jean de La Fontaine: “Colmada estaba la suerte del cazador, nada hay empero que llene el apetito del hombre”.
