Luego de haber denunciado el papel de Israel en la preparaci贸n de la agresi贸n de Estados Unidos contra Venezuela, Delcy Rodr铆guez presta juramento como presidente encargada.Desde que se public贸 mi art铆culo de la semana pasada sobre la operaci贸n Absolute Resolve [1], he recibido abundantes mensajes de protesta. S贸lo he podido responder una peque帽a parte de esos mensajes. Estoy consciente de que me expres茅 mal ya que muchos de ustedes entendieron cosas que nunca escrib铆 ni dije, as铆 que quisiera ofrecer algunas explicaciones.
En primer lugar, el tema de mi art铆culo no era la crisis en Venezuela sino el hecho que la intervenci贸n estadounidense no viola el derecho internacional. Insisto en ese punto.
El derecho internacional no es un c贸digo. Es s贸lo un compromiso a respetar la palabra dada y a no comportarnos como b谩rbaros.
Dicho eso, desde el punto de vista de Washington, Nicol谩s Maduro es un traficante de droga. El hecho que se trate de una afirmaci贸n est煤pida no viene al caso. La justicia estadounidense tendr谩 que demostrar la veracidad de esa acusaci贸n. Por mi parte, yo afirm茅 que autoriz贸 traficantes a pasar por el territorio de su pa铆s para llevar coca铆na a Estados Unidos. Nunca lo acus茅 de traficar personalmente con drogas, ni con coca铆na, ni con fentanilo (especialidad del mexicano C谩rtel de Sinaloa). No me bas茅 en investigaciones de la DEA, ni en la propaganda israel铆 sino en confidencias de cabecillas libaneses del tr谩fico de droga. Incluso precis茅 que los traficantes chiitas venezolanos no eran miembros del Hezbollah sino que pagaban el zakat [2] al Hezbollah liban茅s.
En todo caso, Estados Unidos actu贸 en Venezuela como ya lo hab铆a hecho en Panam谩, en 1989. En Panam谩, Estados Unidos hab铆a acusado al general Manuel Antonio Noriega de ser un traficante de droga y lo secuestr贸 [Luego de bombardear e invadir el pa铆s. Nota del Traductor.], dejando adem谩s miles de muertos. Nunca se demostr贸 que Noriega hubiese traficado con drogas, sino que hab铆a pagado contrarrevolucionarios nicarag眉enses con dinero del C谩rtel de Medell铆n. Hoy sabemos que el montaje revelado en el esc谩ndalo Ir谩n-Contras fue concebido por Klaus Barbie, el criminal nazi que viv铆a en Bolivia bajo el nombre de Klaus Altman, quien era adem谩s el verdadero organizador del C谩rtel de Medell铆n [3].
Visto desde la perspectiva estadounidense, Nicol谩s Maduro no es presidente de Venezuela. En mi art铆culo no discut铆 esa afirmaci贸n, pero inclu铆 una nota al pie con el v铆nculo hacia otro art铆culo que publiqu茅 sobre ese asunto en agosto de 2024 [4]. En aquel art铆culo yo explicaba que la versi贸n occidental sobre la elecci贸n presidencial venezolana es totalmente falsa –aunque en esa elecci贸n se registr贸 menos del 60% de participaci贸n, no cabe duda de que Nicol谩s Maduro fue electo. Pero, en este caso tampoco es ese el problema. Una cuarta parte de los Estados miembros de la ONU –incluyendo a Estados Unidos– no lo reconocen como presidente. O sea, desde la perspectiva de Washington, Estados Unidos no viol贸 la inmunidad de un jefe de Estado, inmunidad que habr铆a tenido que respetar como firmante de la Convenci贸n de Viena.
Adem谩s, nosotros, como franceses, no somos precisamente los m谩s autorizados a acusar a Estados Unidos de haber secuestrado al presidente de Venezuela. No hay que olvidar que Francia –a trav茅s de su entonces ministro del Interior Dominique de Villepin, de Regis Debray y en colaboraci贸n con las fuerzas especiales estadounidenses– secuestr贸 en 2004 al presidente electo de Hait铆 Jean-Bertrand Aristide [5]. En ese caso Estados Unidos tambi茅n hab铆a puesto en duda la validez de la elecci贸n del presidente Aristide, invocando para ello una disposici贸n de la Constituci贸n haitiana. As铆 que Estados Unidos secuestr贸 al presidente haitiano, lo entreg贸 a las fuerzas especiales de Francia, que lo envi贸 secuestrado a la Rep煤blica Centroafricana. En aquel momento, pr谩cticamente nadie conden贸 aquella acci贸n.
Por supuesto, yo no pienso que secuestrar Noriega, a Aristide y a Maduro haya sido correcto, como tampoco lo fue poner en el poder al ayatola Khomeiny en Ir谩n o a Mija铆l Saakachvili en Georgia. Lo que explico es que t茅cnicamente no hubo violaci贸n del derecho internacional, aunque los hechos mismos nos resulten chocantes, tanto a nosotros como a las Naciones Unidas.
Ciertamente, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a abstenerse «en sus relaciones internacionales, a recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, tanto contra la integridad territorial o contra la independencia pol铆tica de cualquier Estado, como de cualquier otra manera incompatible con los objetivos de las Naciones Unidas» (Art铆culo 2 de la Carta de las Naciones Unidas). Pero todos reconocen tambi茅n un «droit de suite» [“derecho a seguir” o a “perseguir”. Nota del Traductor.] si son atacados por alguna organizaci贸n no estatal desde un pa铆s que no trata de impedir esos ataques.
Por ejemplo, en 2015 Francia realiz贸 operaciones militares en Siria, sin autorizaci贸n alguna, supuestamente para luchar contra el Emirato Isl谩mico (Daesh [6]) que hab铆a cometido la masacre del teatro Bataclan, en Par铆s [7]. M谩s recientemente, en 2022, Francia continuaba en Mali la operaci贸n Barkhane, a pesar de que el gobierno de Mali estaba en contra. El gobierno maliense sab铆a que los servicios secretos de Francia apoyaban a los mismo yihadistas que el ej茅rcito franc茅s dec铆a combatir. Fue por eso que el ej茅rcito franc茅s fue expulsado del Sahel [8].
Al hacer estas precisiones no estoy aprobando lo que Estados Unidos hace contra Venezuela. S贸lo estoy se帽alando que Estados Unidos no ha violado sus compromisos y, por consiguiente, no ha violado el concepto mismo de derecho internacional.
Es importante entender lo siguiente: el derecho internacional fue fundado, conjuntamente por Rusia y Francia, s贸lo a finales del siglo XIX y dej贸 de aplicarse desde que termin贸 la guerra fr铆a. El derecho internacional no permite resolver crisis como la de Venezuela, pero ser谩 la referencia en el mundo multipolar que Rusia, China y Estados Unidos est谩n construyendo. As铆 que es importante que entendamos su l贸gica.
Nuestra reacci贸n [como occidentales] no debe ser llorar por el orden de la guerra fr铆a y del mundo sin la URSS, el orden que hemos conocido hasta ahora. Las reglas del G7 nos protegieron [a los occidentales] y nosotros abusamos de ellas. [En Occidente] no fuimos v铆ctimas de esas reglas pero muchos Estados sufrieron sus consecuencias. Hoy estamos entrando en un mundo regido por el derecho internacional y, en ese mundo, tres superpotencias podr谩n utilizar la fuerza en las situaciones no previstas por ese derecho. Y esos casos son numerosos.
Ese sistema, basado en el respeto de la firma que cada Estado inscribe al pie de cada tratado, s贸lo puede funcionar si nadie miente. Pero, en 2002, la administraci贸n Bush-Cheney se dot贸 de un grupo especial, que se compon铆a exclusivamente de straussianos [9], alrededor de Paul Wolfowitz y de Douglas Feith (incluyendo adem谩s al inevitable Elliott Abrams). La misi贸n de ese grupo especial, denominado Bur贸 de Planes Especiales del Pent谩gono, consist铆a 煤nica y exclusivamente en fabricar mentiras [10]. Ese grupo invent贸 la f谩bula seg煤n la cual el Irak de Sadam Husein ten铆a “armas de destrucci贸n masiva” y estaba a punto de usarlas contra Estados Unidos. Aquel grupo logr贸 convencer a la poblaci贸n estadounidense de que estaba en peligro.
Por otro lado, Reino Unido, campe贸n universal en la manipulaci贸n de agencias de prensa [11], garantiz贸 la divulgaci贸n de las elucubraciones de los straussianos estadounidenses. Elucubraciones alimentadas tambi茅n por el primer ministro brit谩nico Tony Blair, quien tambi茅n se dedic贸 a divulgar aquellas estupideces. Es por eso que el presidente Trump y su vicepresidente J.D. Vance insisten tanto en la libertad de expresi贸n, 煤nica arma de la democracia contra la mentira. Hay que observar que esos mismos straussianos, reunidos despu茅s alrededor de la ex embajadora de George W. Bush ante la OTAN, Victoria Nuland, fabricaron la narrativa occidental que niega la existencia de nazis en Ucrania. Los straussianos preparan as铆 la guerra contra Rusia, como antes prepararon la guerra contra Irak.
Pero volvamos a la operaci贸n Absolute Resolve, que puede interpretarse tanto en funci贸n del corolario Trump de la doctrina Monroe [12], como en funci贸n de la crisis entre Estados Unidos e Ir谩n. Yo no abord茅 el primer enfoque en mi art铆culo de la semana pasada, pero en el sitio web de Red Voltaire publicamos el trabajo del mexicano Alfredo Jalife-Rahme sobre la cuesti贸n [13]. Si yo hubiese abordado ese aspecto, habr铆a escrito –como Alfredo Jalife– que ahora Estados Unidos tiene bajo su control los principales recursos petrol铆feros de todo el continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia –no controla un 40% de las reservas mundiales de petr贸leo sino de la producci贸n mundial de petr贸leo. Pero s铆 se帽al茅 que el objetivo de Washington no es robar el petr贸leo venezolano sino garantizar que ese petr贸leo no se venda a ciertos Estados.
El italiano Manlio Dinucci precis贸, por su parte, que Washington trata, en primer lugar, de garantizar que ese petr贸leo se venda en d贸lares y no en yuanes o en otras monedas [14]. Siempre he insistido en el hecho que la econom铆a de Estados Unidos est谩 gravemente enferma, en que acumula una deuda considerable, imposible de reembolsar. El presidente Trump, como el presidente Gorbatchov en su 茅poca, est谩 obligado a enfrentar ese desaf铆o, antes que cualquier otra cosa.
Para terminar, la vicepresidente venezolana Delcy Rodr铆guez declar贸 al d铆a siguiente de la agresi贸n estadounidense: «Los gobiernos del mundo entero est谩n simplemente choqueados de que la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela haya sido v铆ctima y objeto de un ataque de esta naturaleza, que tiene, sin duda, un tinte sionista.»
Recordemos que Israel manipul贸 el parlamento de Brasil para sacar del poder a la presidente brasile帽a Dilma Rousseff, en 2013, y que en 2009 hab铆a apoyado el secuestro del presidente de Honduras Manuel Zelaya y el golpe de Estado en ese pa铆s de Centroam茅rica.
Desde un punto de vista geopol铆tico, si Estados Unidos no interviene militarmente en Ir谩n, cuya alianza con Venezuela ha sido una de las causas que motiv贸 el secuestro del presidente Maduro, tendremos que llegar a la conclusi贸n de que Estados Unidos no se considera con derecho a intervenir fuera de la zona de influencia que se le asign贸 en Anchorage, el 15 de agosto de 2025. Eso significar铆a que el mapa que Martyanov public贸 es correcto [15].
