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90º Aniversario de la victoria del Frente Popular: del Frente de Izquierdas al Frente Obrero y Popular por el Socialismo

El 16 de febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones generales de la Segunda República, que, para desgracia de la clase obrera y de las capas populares del Estado español, fueron las últimas antes del golpe de Estado perpetrado por las hordas fascistas comandadas por Francisco Franco Bahamonde. 

Incluso, se podría decir que uno de los detonantes que condujeron al golpe de Estado fue la mayoría absoluta alcanzada por el Frente, que prometía una serie de reformas que amenazaban los privilegios de la burguesía. Algunas de ellas fueron la persecución de la usura, la rebaja obligatoria de rentas abusivas, o la derogación de la ley que obligó a la devolución de las tierras a la nobleza. Asimismo, la ley de Amnistía para la clase obrera represaliada durante el bienio radical-cedista (1933-1936), especialmente aquella que había participado en el Octubre de 1934, generó una nueva correlación de fuerzas favorables a la lucha obrera. 

Por tanto, el Frente Popular supuso un bloque histórico en defensa de la II República y contra la reacción monárquica y fascista. Cierto es que no era un proyecto de democracia obrera, sino un frente de izquierdas con el objetivo principal de aglutinar a las fuerzas reformistas, que eran minorías sueltas durante el Segundo Bienio, hacia un programa electoral de unidad popular. De hecho, en sus proclamas electorales tuvo mucho peso el rechazo a posicionamientos de clase, como el control obrero de la producción o la propiedad de la tierra cultivable para los campesinos. No obstante, abría las puertas a la lucha por el socialismo a través de la organización obrera y popular. 

Paradójicamente, fueron aquellos rechazos los que alertaron al bloque oligárquico-burgués de que sus privilegios estaban en peligro. A fin de cuentas, atestiguaban, quizá sin pretenderlo, el crecimiento e implantación de las posiciones marxista-leninistas en la política del Estado. El Frente Popular supuso un contrapeso político que generó unas condiciones más favorables para desarrollar la lucha de la clase obrera hacia el socialismo

Pero ya no estamos en 1936. La dictadura fascista de Franco exprimió lo máximo posible la fuerza de trabajo de la clase obrera a beneficio de la burguesía. Empresas estratégicas como Fenosa (propiedad de Pedro Barrié de la Maza), Ferrovial (de Rafael del Pino y Moreno) o el constructor José Banús se hicieron de oro a costa de la sobreexplotación, la precariedad y la corrupción política. La falsa Transición, a su vez, continuó esa línea hasta llevarnos al punto en el que hoy estamos: una crisis general del modelo de producción capitalista. 

En 1936 se había superado ya la crisis de 1929 y, teniendo en cuenta el todavía bajo nivel depredador del modelo capitalista hacia los recursos naturales, era factible partir de un frente de izquierdas. En 2026 ya no. Ya no, porque el crecimiento desmedido de la sobreproducción amenaza, en primer lugar, la tasa de ganancia de la burguesía, incapaz de vender toda la mercancía que produce. En segundo lugar, la especie humana, ya que el único recurso que tiene la burguesía para vencer esa crisis de sobreproducción es la guerra, no solo para vender armas, sino, sobre todo, para provocar desiertos industriales donde invertir desde cero. Y en tercer lugar, la supervivencia del planeta Tierra, cuyo calentamiento acelerado dificulta la vida animal y vegetal. 

Además, las circunstancias políticas del actual Estado español obligan a una ruptura, no a una reforma. Mientras la II República fue un Estado surgido de la voluntad popular que había que salvar a toda costa, la actual monarquía y el Régimen del 78 son herederos directos de la dictadura fascista. 

En 2026 no tenemos tiempo para construir un frente de izquierdas. Debemos apostarlo todo a un Frente Obrero y Popular por el Socialismo, capaz de aglutinar las distintas experiencias de lucha de amplios sectores de la clase obrera y de las capas populares hacia un único objetivo: la República Socialista Confederal, porque necesitamos una República que centralice la producción y los recursos naturales no para el lucro de una inmensa minoría, sino para satisfacer las necesidades de la mayoría social. Una República que garantice la soberanía de los pueblos y las naciones que hoy conforman el Estado español, amenazada por el capital monopolista. Una República que no sea una cárcel de pueblos, sino una unión libre de repúblicas.

Este 16 de febrero no nos estanquemos en la tarea que ya llevaron a cabo nuestros antepasados: ¡continuémosla!

¡PAZ, TECHO Y TRABAJO!

¡VIVA LA REPÚBLICA SOCIALISTA CONFEDERAL!

Secretaría de Memoria Histórica y Lucha Republicana del Comité Central del PCPE

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