
El truco es tan viejo que asombra que siga funcionando. El gobierno de Benjam铆n Netanyahu anunci贸 que el pasado d铆a 2 abr铆a el paso de Rafah entre la Franja de Gaza y Egipto. Es el 煤nico paso que no conecta directamente la Franja con Israel, aunque son las Fuerzas Armadas israel铆es quienes realmente lo controlan, y llevaba pr谩cticamente cerrado desde hac铆a m谩s de dos a帽os, como parte de la respuesta israel铆 a los ataques de Ham谩s y la Yihad Isl谩mica Palestina en octubre de 2023. En una lectura apresurada ese gesto podr铆a ser interpretado como una muestra de la magnanimidad y flexibilidad de Netanyahu, sensible al sufrimiento de los gazat铆es y decidido a hacer progresar el plan de Donald Trump para alcanzar la paz. La realidad, detr谩s de esa imagen tan idealizada como equivocada, es muy distinta.
No puede extra帽ar que, una vez m谩s, Netanyahu y los suyos sonr铆an satisfechos al ver que sus viejos trucos siguen funcionando.
En primer lugar, sin olvidar en ning煤n caso que su prolongado cierre es una medida condenable, en tanto que supone un castigo colectivo contra sus m谩s de dos millones de habitantes, dejaba claro que Tel Aviv llevaba cuatro meses incumpliendo el acuerdo alcanzado el pasado 10 de octubre, por el que, adem谩s de un cese de hostilidades, se establec铆a el compromiso israel铆 para dejar de poner obst谩culos a la provisi贸n de ayuda humanitaria. Por otra parte, la novedad se reduce estrictamente a que Israel s贸lo va a permitir el paso de unas 200 personas al d铆a, manteniendo cerrado el paso de mercanc铆as. De ellas, se prev茅 que unas 50 ser谩n gazat铆es localizados en territorio egipcio que deseen volver a Gaza; una cantidad irrisoria si se tiene en cuenta que diversas fuentes estiman que actualmente hay entre 100.000 y 150.000 personas en esa situaci贸n. En sentido contrario, se calcula que Israel permitir谩 la salida diaria de la Franja, fundamentalmente por motivos m茅dicos, a unos 50 enfermos y 100 acompa帽antes (sobre un total estimado por la Organizaci贸n Mundial de la Salud –OMS– de 18.500 enfermos necesitados de atenci贸n en instalaciones hospitalarias inexistentes en Gaza).
Adem谩s, ese tr谩nsito a cuentagotas se presenta como aparentemente regulado por efectivos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), relevando a las fuerzas israel铆es, complementados por enviados de la Uni贸n Europea (UE). Todo ello haciendo ver que Israel cede esa tarea a otros como un ejemplo de generosidad y confianza. La realidad es que los servicios de seguridad israel铆es no s贸lo mantienen el control 煤ltimo del paso, con sus instalaciones de inspecci贸n a apenas unos metros de las de la ANP y la UE, sino que es Tel Aviv quien establece los criterios de selecci贸n de quienes podr谩n atravesarlo. En la pr谩ctica eso supone que Israel se reserva la potestad de decidir qui茅nes de ning煤n modo van a recibir la autorizaci贸n pertinente, como, por ejemplo, los palestinos nacidos fuera de Gaza en estos 煤ltimos dos a帽os (lo que obliga a sus padres, si est谩n vivos y aunque tuvieran la posibilidad de regresar, a renunciar a hacerlo) y los palestinos originarios de Cisjordania. Por si hubiera alguna duda al respecto de ese af谩n controlador y de su potestad para imponer su criterio, en los cinco primeros d铆as de apertura no ha llegado al centenar el n煤mero de personas que han podido entrar en Gaza y apenas una treintena ha logrado salir de ella.
Y mientras esto acapara moment谩neamente la atenci贸n internacional, las Fuerzas de Defensa Israel铆es (FDI) contin煤an violando diariamente un alto el fuego que s贸lo le sirvi贸 a Netanyahu y a los gobiernos nacionales que lo apoyan para desactivar la movilizaci贸n ciudadana en muy diversos pa铆ses. De hecho, se contabilizan m谩s de 1.450 violaciones desde su entrada en vigor, con m谩s que 500 asesinatos que se a帽aden a los m谩s de 70.000 contabilizados desde octubre de 2023. Y, por supuesto, Gaza sigue siendo un territorio cerrado por tierra, mar y aire, con las FDI desplegadas a lo largo de la llamada L铆nea Amarilla, ocupando en torno a un 60% de sus 360 km2 y controlando los otros seis pasos que conectan la Franja con Israel. Una situaci贸n que le permite hacer lo que le venga en gana, sabiendo que nadie est谩 dispuesto a ir m谩s all谩 de las condenas verbales.
Prueba de ello es que el Departamento de Estado estadounidense ha anunciado la pasada semana la aprobaci贸n de una nueva venta de armamento a Israel por un importe estimado en 6.700 millones de d贸lares, que incluye una treintena de helic贸pteros de ataque Apache, munici贸n y diversos tipos de veh铆culos t谩cticos ligeros. Una se帽al m谩s de que el genocidio perpetrado por las FDI no frena el tradicional apoyo activo de Washington, acelerado a煤n m谩s en estos 煤ltimos dos a帽os hasta el punto de que en octubre del pasado a帽o ya se contabilizaban, seg煤n un estudio de la Universidad Brown, ventas de material de defensa por un total de 21.700 millones de d贸lares.
Y otro tanto cabe decir de la UE, incapaz de aplicar ninguna medida de castigo a quien, seg煤n sus propios datos, comete violaciones sistem谩ticas de los derechos humanos de los gazat铆es (y, por tanto, choca abiertamente con lo estipulado en el Acuerdo de Asociaci贸n vigente). Incluso, en un nuevo ejercicio de funambulismo pol铆tico que agrava la incapacidad de los Veintisiete para estar a la altura de su propios valores y principios, Kaja Kallas, alta representante para Asuntos Exteriores y Pol铆tica de Seguridad de la UE, ha optado por declarar que la mencionada apertura de Rafah es “un paso concreto y positivo”. Sin m谩s.
No puede extra帽ar que, una vez m谩s, Netanyahu y los suyos sonr铆an satisfechos al ver que sus viejos trucos siguen funcionando.
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