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Estética del cuidado, Yuriko Saito


La práctica en la vida cotidiana


«Existe una relación íntima, y de hecho inseparable, entre los modos ético y estético de estar en el mundo».




-Yuriko Saito, Estética del cuidado

Fecha de lanzamiento: 2 de marzo de 2026





ÉTICA Y ESTÉTICA: UNA REUNIÓN POSIBLE

Las disputas entre ética y estética son tan antiguas como el arte mismo. Ya en el siglo VI a.C., Jenófanes de Colofón acusó a Homero y a Hesíodo de mentirosos e inmorales, pues “han atribuido a los dioses todo aquello que entre los hombres es vergonzoso y reprochable: robar, adulterar y engañarse unos a otros”. El hiato definitivo entre ambas se produjo con la expulsión de los poetas en la República ideal de Platón; muchos giros tuvo que dar la historia para llegar, en el siglo XIX, a la doctrina del “art pour l’art” de Theopile Gautier, premisa implícita de buena parte del mejor arte que se ha hecho desde entonces hasta el presente.

Sin embargo, esa estética (la del Arte en mayúsculas) no es de la que se ocupa Yuriko Saito en Estética del cuidado. La filósofa japonesa, una de las voces más relevantes de la estética contemporánea, no piensa en grandes museos, auditorios y bibliotecas, sino en las cosas más cotidianas. Ahora bien: aunque hablemos de estética refiriéndonos a muebles, ropa, maquillaje o diseño industrial, Saito tampoco habla exactamente de esa clase de estética, sino de la belleza necesaria en las prácticas del cuidado.

Por eso su propuesta resulta tan original y atractiva, porque reúne lo que parecen gotas de agua y aceite: ética y estética, belleza y utilidad, lo extraordinario y lo cotidiano. “Sostengo que el ‘cuidado’ ofrece un lugar en el que lo ético y lo estético están integrados y profundamente arraigados en la gestión de nuestra vida cotidiana”.


EL CUIDADO COMO LUGAR DE SÍNTESIS

Las mejores propuestas filosóficas, por intemporales que parezcan, nacen de un contexto (histórico, cultural, filosófico) muy específico, y la de Yuriko Saito responde a las experiencias y las enseñanzas de la pandemia. Sus investigaciones sobre la estética de lo cotidiano datan de mucho antes, pero las vivencias de la pandemia le permitieron encontrar la tecla que daría máxima actualidad y solidez a sus ideas anteriores: la noción del cuidado.

Admirar una flor y cuidar de una persona no son actos tan alejados como parece. Tanto la observación estética como el cuidado presuponen una actitud contraria al egoísmo, una apertura a los demás que nos lleva a apreciar sus particularidades y a actuar conforme a ellas. La flor que admiramos nos despierta un instinto natural de protección, y cuidar a una persona no solo implica asegurar su supervivencia, sino tratar de aumentar su calidad de vida con experiencias estéticas tan cotidianas como asearla, vestirla bien, ponerle música o pasear con ella por un jardín.

RELACIONALIDAD CON PERSONAS, ANIMALES, OBJETOS

Una noción clave de Estética del cuidado es la de relacionalidad. En las antípodas de un cartesianismo que solo necesita al propio yo para deducir la existencia del mundo, Saito piensa desde un paradigma relacional que no entiende al ser humano si no es conexión con el resto de seres y de cosas. Estética y cuidado nos enseñan, además, las características que ha de tener esa relación. Ha de basarse en la valoración del objeto de cuidados estéticos; en la igualdad, no en la explotación o en la obligación contractual; y en la atención a sus particularidades, lo que desecha toda forma de prescripción impersonal e indiscriminada.

¿A quién debemos cuidar? La respuesta de Saito trasluce su origen japonés, la influencia de una cultura tradicionalmente nada a aunar estética, cuidado y cotidianeidad: debemos cuidar a los demás seres humanos, debemos cuidarnos a nosotros mismos, pero también debemos cuidar al resto de seres vivos y, muy particularmente, a los objetos. Un jarrón, una taza, una silla: el cuidado que depositamos en limpiar, reparar y conservar esos objetos no es en absoluto una nimiedad, porque responde a la misma estructura emocional y mental con la que luego cuidamos de un padre o de una especie en extinción.

Para Saito, la actitud predeterminada frente al mundo es la del cuidado. Tener calidad de vida significa recibir suficientes cuidados y exponerse a suficientes experiencias estéticas, pero lo uno no va sin lo otro. La belleza nos lleva a querer preservarla, y lo que preservamos queremos que sea bello. Cuidado y estética nos abren los sentidos, los afectos y la imaginación hacia el resto del mundo, y la estética del cuidado es una fórmula, quizá no para crear obras de arte geniales que revolucionan horizontes y entienden unos pocos, pero sí para que cualquiera, en cualquier lugar, a cualquiera hora, lleve una vida plena cuya pérdida merezca lamentarse.


EXTRACTO DEL LIBRO

La ética del cuidado requiere sensibilidad y expresión estéticas, que deben cultivarse y practicarse. Al mismo tiempo, la experiencia estética se fundamenta en la práctica ética del cuidado en nuestra relación con las personas y el mundo que nos rodea. Existe una relación íntima, y de hecho inseparable, entre los modos ético y estético de estar en el mundo. En nuestras interacciones con los demás, ya sean personas u objetos, la experiencia satisfactoria nace de centrarnos en su singularidad individual y trabajar en colaboración con receptividad abierta y un compromiso imaginativo. Así pues, tanto si tratamos de vivir una vida ética motivada por el cuidado de los demás como si procuramos enriquecer nuestra vida estética, ambas esferas de interés convergen como el auténtico modo de existencia basado en la interdependencia y la relacionalidad. Ambas preocupaciones se refieren a cómo debemos negociar el paisaje social y el mundo que nos rodea, con el que estamos profundamente involucrados. He sugerido que el cuidado debería ser el modo por defecto de interactuar con el mundo que nos rodea, aunque debería ir acompañado de sabiduría práctica para determinar si es necesario o no desarrollar una relación de cuidado con una persona concreta o un objeto, y cómo hacerlo.


SOBRE LA AUTORA

Nacida y criada en Japón, Yuriko Saito enseñó filosofía en la Escuela de Diseño de Rhode Island (Providence, EE.UU.) entre 1981 y 2018, donde fue galardonada con el premio John R. Frazier a la excelencia en la enseñanza. Ha impartido numerosas conferencias en Estados Unidos y en otros países, como Austria, China, Finlandia, Francia, Hong Kong, Hungría, Japón, Países Bajos y Reino Unido. Es editora de la revista online Contemporary Aesthetics y consultora editorial de The British Journal of Aesthetics. Entre sus obras destacan Everyday Aesthetics (2008) y Aesthetics of the Familiar: Everyday Life and World-Making (2017), que fue galardonada con el premio a la mejor monografía por la American Society for Aesthetics.

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