Las cr铆ticas no inmutan la xenofobia institucionalizada
Sergio Ferrari
Nuevas normas migratorias votadas este mes en el Parlamento Europeo mueven a煤n m谩s el cursor de la pantalla pol铆tica continental hacia la extrema derecha. En la mira de esta radicalizaci贸n se encuentran los inmigrantes, uno de los sectores m谩s vulnerables en todo el mundo.

La xenofobia niega la diversidad y teme al ser humano diferente
El combate anti-inmigratorio se ha convertido en las 煤ltimas d茅cadas en la principal bandera y eje ideol贸gico de los partidos y movimientos conservadores a nivel planetario. Estos pregonan el miedo y la desconfianza “hacia el otro” o el que es “diferente” y el desprecio por seres humanos banalizados por el color de su piel o simplemente por estar huyendo de crisis b茅licas, clim谩ticas o causadas por la miseria.
Con este discurso, el discurso de la derecha ha ido ganando simpat铆as y votos entre sectores sociales que en cada pa铆s se sienten v铆ctimas de la competencia desleal de los que vienen “de afuera”. Aunque preocupante, esta actitud defensiva de los “locales” no es sorprendente: ante la reducci贸n sistem谩tica y, en algunos casos, incluso, el desmantelamiento del Estado social, al inmigrante se lo presenta como una competencia de riesgo para los ciudadanos locales m谩s marginalizados o que dependen de la asistencia social.

Las guerras son una de las principales causas de la emigraci贸n en masa en pro de una tierra de asilo. Photo Ivor Prickett_HCR_ ONU
Voto para excluir
El pasado 10 de febrero, el Parlamento Europeo, el cuerpo legislativo de la Uni贸n Europea (UE), aprob贸 dos cambios fundamentales en sus normas migratorias a implementar a partir de mediados de este a帽o. Los eurodiputados votaron de esta manera: 408 a favor de la denominada “lista de pa铆ses de origen seguro”, 184 en contra y 60 abstenciones. Para la UE, un pa铆s fuera de su propio bloque se considera “seguro” si no representa una amenaza contra sus propios ciudadanos. Si ese pa铆s no entra帽a riesgos jur铆dicos, persecuci贸n, sanciones econ贸micas o alg煤n otro da帽o grave contra sus nacionales, estos pr谩cticamente quedan sin derecho alguno a asilarse como refugiados en alguna de las veintisiete naciones de la UE. Tal es el caso, a partir de la nueva normativa, de Bangladesh, Colombia, Egipto, Kosovo, India, Marruecos y T煤nez, que hasta ahora se consideraban “inseguras”. Adem谩s, son tambi茅n “seguras” las naciones que actualmente tramitan la integraci贸n a la Uni贸n Europea: Albania, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia, Turqu铆a y Ucrania (https://www.europarl.europa.
El Parlamento tambi茅n aprob贸 el segundo pilar de esta nueva normativa: el concepto de tercer pa铆s seguro. Esta norma establece criterios muy amplios y permisivos de Estados a donde pueden ser expulsados aquellos que soliciten el asilo en uno de los pa铆ses de la Uni贸n Europea. Como informa Europa Today, tal normativa significa que los Estados tienen la potestad de declarar inadmisible/inaceptable una solicitud de asilo si la persona puede ser expulsada a un pa铆s no perteneciente a la UE considerado seguro.
A todas luces, una gran victoria de la “propuesta Albania” de Giorgia Meloni, la primera ministra de Italia. En 2024, la dirigente italiana firm贸 un acuerdo con Albania para expulsar hacia all铆 a demandantes de asilo que golpearan a sus puertas. Tambi茅n es una victoria de una propuesta brit谩nica, aunque la misma por el momento no haya prosperado. Pese a no formar parte de la UE, Gran Breta帽a se alinea con sus principios migratorios y propuso en su momento externalizar y ubicar en Ruanda, a m谩s de seis mil kil贸metros de distancia, a los solicitantes de asilo que quisieran entrar en el Reino Unido.
Como era de esperarse, la nueva normativa migratoria de la UE produjo fuertes reacciones. Olivia Sundberg Diez, responsable de Amnist铆a Internacional ante la Uni贸n Europea para cuestiones de migraci贸n y asilo, considera que el 10 de febrero fue “un d铆a muy sombr铆o para los derechos humanos en la UE”. Este ataque contra el derecho de asilo tiene lugar mientras se sigue negociando una amplia variedad de medidas punitivas de deportaci贸n. Con esta votaci贸n, denuncia Sundberg Diez, “el Parlamento Europeo capitula ante una campa帽a que dura ya decenios para privar de derechos humanos a la gente, empezando por los derechos de solicitantes de asilo, refugiados y migrantes”. Se trata, seg煤n ella, de un “preocupante cambio pol铆tico que golpea el n煤cleo de los principios fundacionales de la Uni贸n Europea”.
D铆as m谩s tarde, 70 Organizaciones No Gubernamentales (ONG), convocadas por M茅dicos del Mundo y la Plataforma para la Cooperaci贸n Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM) -red internacional que nuclea a m谩s de 150 colectivos de migrantes en 31 pa铆ses- criticaron frontalmente la nueva normativa votada por el Parlamento Europeo. Pone en cuesti贸n la coherencia entre el discurso europeo en derechos humanos y las pol铆ticas internas de control migratorio, se帽alan, al tiempo que denuncian sus posibles efectos. Puede ampliar las redadas migratorias en espacios p煤blicos y privados, refuerza el uso de tecnolog铆as de vigilancia y podr铆a obligar a servicios p煤blicos a colaborar con las fuerzas de seguridad. «Las redadas migratorias no son nuevas en Europa, pero este reglamento ampliar谩 y normalizar谩 el perfilado racial, la vigilancia en los servicios p煤blicos y operaciones similares a las del ICE en Estados Unidos, incluso en hogares privados», advierten las ONG denunciantes.

En muchas ciudades europeas ya en la actualidad los demandantes de asilo e inmigrantes viven en condiciones degradantes y de exclusi贸n casi total.
Los responsables pol铆ticos
¿A qui茅nes representan, pol铆ticamente hablando, esos m谩s de 400 eurodiputados que apoyaron la reciente legislaci贸n anti- inmigratoria del Parlamento Europeo? Esencialmente, a la derecha cl谩sica y las fuerzas de extrema derecha que, unidas, constituyen mayor铆a en ese 贸rgano legislativo. La batuta la llev贸 el Partido Popular Europeo que con 188 esca帽os constituye la primera fuerza del Parlamento y que se uni贸 con las diversas fuerzas de extrema derecha. Por la oposici贸n, fundamentalmente, se pronunciaron La Izquierda (46 votos), Los Verdes (53 votos) y una parte importante de los diputados socialdem贸cratas (136 votos). No sorprende tampoco que en las 煤ltimas semanas desde las instituciones comunitarias se alzaran voces muy cr铆ticas contra la propuesta espa帽ola de normalizar la situaci贸n legal de 500 mil inmigrantes. Dicha propuesta va contra los vientos pol铆ticos xenof贸bicos dominantes en el continente.
Un reciente editorial del cotidiano progresista suizo Le Courrier subraya que esta alianza de la extrema derecha con la derecha “cl谩sica” aprob贸 las leyes que “endurecen de manera sustancial la pol铆tica migratoria”. Y que, en concreto, “sobre la base de estas dos [resoluciones legislativas] ser谩 posible para los Estados miembros de la Uni贸n Europea devolver a los solicitantes de asilo a pa铆ses de los que no son nacionales pero que se considerados “seguros”. En otras palabras, algo as铆 como “la puerta abierta a la creaci贸n de centros de expulsi贸n” fuera de la Uni贸n Europea. En consecuencia, “los refugiados se ver谩n enviados a pa铆ses con los que no tienen ning煤n v铆nculo”. Y si bien estos pa铆ses donde se externalizar谩 el asilo deben respetar los derechos fundamentales, “se sospecha que la UE no ser谩 muy exigente” en el control de esa cl谩usula.
Este mismo editorial presenta adem谩s la paradoja de fondo que refleja este avance de la mano dura contra la inmigraci贸n: mientras “miles de personas se ahogan en el Mediterr谩neo, la UE cierra un poco m谩s sus fronteras. Dif铆cil encontrar en esta pol铆tica la m谩s m铆nima pizca de humanidad”. Por otra parte, se帽ala, “pol铆ticamente, se constata que la frontera entre la derecha y la extrema derecha se ha vuelto cada vez m谩s porosa. Ya no se habla de un frente republicano; es mucho m谩s f谩cil revolcarse en el populismo de bajo nivel”. Seg煤n Le Courrier, “Sabemos c贸mo termina esto: una de las fuerzas va a devorar a la otra. Estamos asistiendo a un final de ciclo: el del liberalismo moribundo y ex谩nime que da a luz monstruos. Por el momento, el rayo cae sobre los m谩s vulnerables. ¿Pero qui茅n asegura que se va a detener en ellos?”.

Un afiche de la Iniciativa conservadora de ultra derecha No m谩s de 10 millones. Contrasta el orden y la tranquiladad de Suiza con la llegada de inmigrantes
Control demogr谩fico
Una variante espec铆fica de este giro hacia la extrema derecha en el continente europeo la ofrece la Confederaci贸n Helv茅tica. En efecto, el 14 de junio pr贸ximo los electores suizos se pronunciar谩n en refer茅ndum sobre la iniciativa “No a los 10 millones de habitantes”. La misma propone limitar la poblaci贸n del pa铆s, que ya supera los nueve millones, de tal manera que no pase los diez millones antes del a帽o 2050. Esta iniciativa proviene de la conservadora Uni贸n Democr谩tica del Centro (UDC), que con el 30,4% del electorado constituye desde hace cinco lustros la primera fuerza electoral del pa铆s. Aunque parcialmente “neutralizada” por el hecho de que forma parte del Gobierno, contando con dos de los siete consejeros federales (ejecutivo colegiado), circunstancia que la obliga a acuerdos de consenso multipartidista en la gesti贸n del Estado, lo que en Suiza se conoce como “la f贸rmula m谩gica”.
Si se superara el l铆mite de nueve millones y medio de habitantes antes de 2050, esta iniciativa propone que, llegado ese momento, el Gobierno y el Parlamento tomen las medidas necesarias para evitar el desborde del umbral de los diez millones. B谩sicamente, mediante la restricci贸n del asilo y de la reunificaci贸n familiar. En el caso de que durante dos a帽os la poblaci贸n suiza superara el techo de los diez millones, la Confederaci贸n deber谩 anular el Acuerdo sobre Libre Circulaci贸n de Personas (AFMP) entre Suiza y la Uni贸n Europea (https://www.fedlex.admin.ch/
Una situaci贸n extrema de esta 铆ndole desencadenar铆a una ruptura total de todos los acuerdos bilaterales vigentes y futuros con la UE, principal socio econ贸mico (casi el 50% de las exportaciones helv茅ticas), cultural y en materia de seguridad-defensa de la Confederaci贸n.
Con esta iniciativa este partido de extrema derecha no solo reactualiza sus hist贸ricos enunciados xenof贸bicos. Tambi茅n lanza sus dardos nacionalistas, soberanistas y antieuropeos, esenciales a su programa electoral. Usando para ello argumentos reduccionistas de la realidad pero que incide en importantes sectores del electorado. Por ejemplo, que “con tanta gente no se encuentran viviendas”, que “los precios de los alquileres son inaccesibles debido a la presi贸n demogr谩fica”, que “la atenci贸n m茅dico-sanitaria se deteriora porque hay mucha presi贸n de usuarios en particular de no-suizos”, que “la ca铆da de calidad en la educaci贸n se debe al exceso de estudiantes inmigrantes”, entre otros.
Amnesia colectiva
La sociedad europea pareciera ser un continente sin memoria, donde penalizar al inmigrante, al que solicita asilo, al “extranjero”, se ha convertido casi en una moda pol铆tica para ganar votos. Con grup煤sculos m谩s radicales que hacen de la xenofobia y la agresi贸n violenta a los extranjeros su pr谩ctica cotidiana. Todo esto a pesar de ser un continente esencialmente de migrantes. Solo pensar, por ejemplo, en la historia del siglo pasado de Italia y Espa帽a, con millones de sus ciudadanos empobrecidos huyendo del hambre hacia los m谩s diversos rincones del planeta, en particular las Am茅ricas. O el caso espec铆fico de Suiza, con una poblaci贸n que en su momento empobrecida se habitu贸 a migrar, al punto que un 11% de su ciudadan铆a, la denominada “Quinta Suiza”, est谩 radicada en el extranjero.
Las hist贸ricas migraciones europeas han constituido siempre un ant铆doto contra la miseria que padecieron importantes sectores de su poblaci贸n. La actual decisi贸n de reforzar la fortaleza europea significa negar un componente de su propia existencia e identidad. Anomal铆a hist贸rica que, por el momento, al poder pol铆tico que hoy dirige los destinos de Europa no le interesa ni reconocer, ni asumir, ni rectificar.
