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La distopía patriarcal aprobada

MUJERES SABIAS Y BRUJAS

Teresa Mollá Castells


Se confirma. La distopia patriarcal promovida por la izquierda neoliberal (no, no es una contradicción) a la que se ha sumado parte de la socialdemocracia europea y española y también el PP español, ha sido aprobada por el parlamento europeo.

Han aprobado que los deseos de algunas personas sean una imposición para más de la mitad de las personas que somos las mujeres y una vida llena de complicaciones médicas para muchas criaturas.

Y por supuesto (quizás, sobre todo) un gran negocio para las multinacionales farmacéuticas y médicas.

El precio de cumplir esos deseos comporta muchos efectos secundarios, entre ellos la mutilación de muchas criaturas allá donde se haya aprobado esta distopía. Criaturas a las cuales roban parte de su niñez entre quirófanos y que en muchos casos sólo necesitan ser escuchadas por profesionales que les ayuden a resolver sus conflictos.

Confundir sexo con género tiene una intencionalidad clara: hacer un “totum revolutum” para confundir socialmente al personal y dar alas a una nueva forma de opresión patriarcal hacia las mujeres. Y no, no es victimismo feminista. Es, sencillamente, una realidad material y objetiva. También consiste en una nueva forma de homofobia que se ceba, sobre todo y para variar, en las mujeres lesbianas.

Es, por supuesto, un ataque al movimiento feminista y a todos sus logros de los últimos siglos como por ejemplo el haber diferenciado los espacios de intimidad como baños, vestuarios, etc. para hombres y mujeres precisamente para evitar agresiones a las mujeres en estos espacios en donde son especialmente vulnerables. Pero por lo visto eso no le ha gustado al patriarcado más rancio y por eso ahora está enmendándolo. A costa de la seguridad de las mujeres en esos espacios. Incluso colonizan los refugios para atender a las mujeres víctimas de violencia machista de todo tipo o las cárceles de mujeres.

Desde es feminismo avisamos a lo largo de la tramitación de la ley que, por ejemplo, si un varón se autoidentificaba mujer y era condenado con penas de cárcel y era ingresado en una cárcel de mujeres, la seguridad de estas últimas no estaba garantizada. No se nos hizo caso. Actualmente ya son varias las mujeres agredidas por hombres que creen que son mujeres y por tanto están en esos módulos de mujeres. Terrible, pero cierto.

Y ahora, con el parlamento europeo a favor de esta distopía total, va a resultar mucho más complicada la derogación de estas leyes peligrosas para las mujeres y las criaturas.

Las leyes transgeneristas son totalitarias y misóginas. Impulsadas por quienes venían a salvarnos, los de los círculos del 15M en su momento reconvertidos en partido, quienes hablan de defender la libertad individual a ser lo que cada quiera ser en cada momento, han dado alas a una nueva forma de neoliberalismo misógino y se han convertido en un caballo de Troya dentro del propio feminismo que dicen defender.

El parlamento europeo ha demostrado que no son prioridad ni las mujeres con discapacidad, ni las mujeres rurales, ni las refugiadas, ni las migrantes, ni las supervivientes de la trata, ni mujeres mayores… Su prioridad son los hombres que quieren entrar en los baños y vestuarios de mujeres.

Aparte de la lesbofobia que se genera con esta distopía transgenerista, La sustitución de la categoría sexo por la de identidad de género, convierte la definición de mujer en algo completamente subjetivo y que afecta a nuestra realidad material en muy diversos ámbitos como el deporte, la educación, las estadísticas la legislación, la generación de una neolengua con nuevos pronombres como por ejemplo “elle”. Afecta también a la salud por convertir a las personas que deciden transicionar y que estaban sanas en pacientes amputados y crónicos como consecuencia de las hormonas que ingirieron en dicho proceso.

Las mujeres somos una realidad material, no somos mujeres porque nos sentimos mujeres. SOMOS mujeres.

Los hombres que se sienten mujeres, SON hombres que se pueden operar y disfrazar, pero siguen siendo hombres. El resto son distopías patriarcales para combatir los avances feministas.

Intentar borrarnos a las mujeres desde el patriarcado es una distopía que ni George Orwell hubiese imaginado. Pero así están las cosas…

Esperemos poder revertirlas con el tiempo desde la lucha feminista radical que sabe perfectamente cuales son las realidades cotidianas y las opresiones de las mujeres y no las inventa ni las redefine a conveniencia.

Ben cordialment.

Teresa

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