El Espectador
En sus or铆genes la pol铆tica se relacionaba con la organizaci贸n de la ciudad y el Estado, una acci贸n encaminada a lograr que las sociedades funcionaran con orden y se lograra el bien com煤n de los ciudadanos.
Lamentablemente ya queda muy poco de los preceptos de Arist贸teles. El ego铆smo, la rapi帽a y la deslealtad han usurpado las din谩micas, y una voracidad evidente o soterrada se ha bebido sorbo a sorbo el deber ser, hasta convertir el ejercicio de la pol铆tica en la versi贸n siglo XXI de la feria de las vanidades.
Si la 茅tica fuera un ser vivo, ser铆a una especie en extinci贸n… algo as铆 como un oso panda o un ajolote mexicano. Son poqu铆simos los pol铆ticos que saben y ejercen un precepto sagrado: la 茅tica y la lealtad no se negocian.
En medio de la compraventa de intereses y poderes, la integridad se ve como un lazarillo en desuso, un abrigo devorado por las polillas en el fondo de un ba煤l. Repasemos los 煤ltimos d铆as: un abogado que trabaja en la oficina de un nefasto candidato de ultraderecha, es llamado como conjuez al Consejo Nacional Electoral para votar si el candidato de la izquierda, el senador Iv谩n Cepeda, puede o no participar en la consulta del 8 de marzo. El fallo por todos conocido es una arbitrariedad, un golpe m谩s que al progresismo, al mandato de la democracia.
A las pocas horas del atropello jur铆dico aparece el ex embajador Roy Barreras en forma de zancadilla interna, el oportunismo, las agallas de un camale贸n endosado al sol que m谩s alumbre; y no le importa tirar la red y dejarse atrapar en ella misma, porque para muchos eso es el poder: una red viscosa, una miseria millonaria capaz de pasar por encima de lo que sea con tal de triunfar, as铆 ese triunfo vaya en contrav铆a de la voluntad popular, y signifique un retroceso o casi un suicidio social.
No hay que ser polit贸logo para saber que si Iv谩n Cepeda va ganando en todas las encuestas, es porque una mayor铆a significativa reconoce y respalda a quien ha hecho de la pol铆tica una herramienta para que a la verdad no la entierren viva y a las v铆ctimas de todas las violencias se les honre su historia. Iv谩n pretende con un ejercicio honesto del poder, mejorar la vida de los m谩s vulnerados, tender puentes entre los distintos sectores y engranar al Estado en clave de respeto por la vida y los derechos humanos, en un pa铆s en el que el odio y la violencia dejen de acaparar la primera y la 煤ltima palabra. Eso es lo que se respalda: La coherencia y la no complicidad con la corrupci贸n; la valent铆a y la capacidad de hablar desde las convicciones y no desde las conveniencias; el respeto por quienes piensan distinto; la no prepotencia, la mano tendida, la firmeza que no ofende, la tenacidad que moviliza y no agrede.
Me han dado toda suerte de explicaciones sobre por qu茅 el ex embajador Barreras le est谩 poniendo una 铆dem a la izquierda a la que dice pertenecer. Yo solo veo a un se帽or muy oportunista, a quien le agradezco su papel en el Congreso cuando el acuerdo de paz del 2016, pero que hoy no tiene por qu茅 venir a darnos portazos ni a Iv谩n ni al mill贸n y medio de personas que votamos por 茅l en la consulta de octubre. Seguramente el 8 de marzo quienes han respaldado la candidatura de Cepeda votar谩n por el congreso que su partido propone. Otra cosa muy distinta es la elecci贸n pre-presidencial: ese tarjet贸n sin Iv谩n Cepeda en la lista de la izquierda es una farsa, y el elenco de los 5 que participan es tan impresentable como desleal. (Realmente, 1 desleal, 1 impresentable y 3 desconocidos).
En fin… pobre Arist贸teles. Y pobres nosotros si nos dejamos embobar por el mimetismo m没lleriano, el de “las especies peligrosas”.

