Ir al contenido principal

La radio nunca se apaga: el día en que España se enganchó a las ondas


El 28 de abril de 2025, un gran apagón eléctrico azota la península ibérica, afectando a España, Portugal, Andorra y algunas regiones del suroeste de Francia. En cuestión de minutos, las pantallas se funden a negro, las comunicaciones caen y las ciudades se paralizan. En este apagón sin precedentes, España redescubre una evidencia que la era digital casi había olvidado: cuando todo se detiene, la radio sigue. Este es el relato de un día en el que un medio tan fuerte como discreto volvió a ser vital.

Edith Rodríguez Cachera

El lunes 28 de abril de 2025 se anunciaba como un día bastante tranquilo en la redacción en Madrid de la Cadena SER, la emisora líder de la radio de España. En la agenda: los preparativos del cónclave que debía elegir al papa León XIV tras el reciente fallecimiento del papa Francisco, y algunos otros temas de escasa relevancia. Nada hacía presagiar que, en pocos minutos, la radio se convertiría, una vez más, en el medio de comunicación vital de todo un país.

A las 12:33, las luces comienzan a parpadear. Las pantallas de los ordenadores se apagan de pronto en la redacción. Al principio, todo el mundo piensa que hay una caída de tensión en el edificio. Pero cuando la electricidad se corta por segunda vez, empiezan a llover los mensajes: se trata de un apagón generalizado. Toda España, y pronto Portugal, se sumergen en la oscuridad.

A las 12:45, la Cadena SER anuncia en la red social  X un apagón masivo. Los profesionales de la emisora se movilizan de inmediato. Comienza un día sin precedentes, marcado por la incertidumbre y una dificultad inédita: las redes móviles dejan poco a poco de funcionar. En la redacción, los más veteranos se acuerdan de las “mochilas”, esos equipos de transmisión por ondas hertzianas que se utilizaron durante años para las conexiones exteriores de los reporteros con los estudios antes de la era digital.

Rápidamente, se desempolvan las mochilas del armario en las que estaban almacenadas desde hacía mucho tiempo. Los primeros reporteros salen de la redacción y bajan a la Gran Vía, la famosa calle céntrica de Madrid donde se ubica La SER. Los técnicos ponen en marcha un sistema de transmisión y recepción basado en ondas, como a principios de siglo.

Poco a poco, los periodistas acuden en masa a la emisora, algunos de camino a su trabajo, otros de forma espontánea, conscientes de que acontece algo excepcional. En las primeras horas, circula la hipótesis de un ciberataque. “Iba en moto de camino a la radio y comprendí que algo grave estaba pasando cuando todos los semáforos dejaron de funcionar. Se instaló un caos sin precedentes”, recuerda Rafa Panadero, subdirector del programa vespertino “La Ventana” y ex redactor jefe de Internacional de La SER.

Mientras los responsables de la cafetería bajan a negociar la compra de plátanos —a 70 céntimos la pieza— en una tienda sin balanza electrónica ni terminal de pago, los técnicos se emplean en poner la radio en modo de ahorro de energía: aire acondicionado apagado, estudio principal desactivado, ordenadores desconectados. Se hace todo lo posible para prolongar la vida útil de los generadores.

En Barcelona, donde el apagón es total, los altavoces de la emisora transmiten a gran volumen  la programación de Madrid en la calle. Los ciudadanos se reúnen espontáneamente para escuchar las noticias.

Las primeras comunicaciones oficiales mencionan una caída del sistema eléctrico y descartan la posibilidad de un ciberataque, sin precisar las causas. “No especulamos. Fuimos extremadamente cautelosos y solo tratamos la información oficial que llegaba de los gabinetes. Trabajábamos como antes, en silencio, y sin Internet no hubo fake news”, explica la periodista Àngels Barceló en un documental sobre el apagón realizado por La SER.

Este retorno al pasado no solo se vivió en la redacción. En las calles de toda España, las personas mayores sacaban con orgullo sus transistores. En los balcones, la información de la radio circulaba entre vecinos y desconocidos. En los bazares, las pilas y las radios portátiles se agotaron rápidamente.

“Recuerdo un coche parado en medio de la calle, con las puertas abiertas y la radio a todo volumen. La gente se reunía a su alrededor para escuchar la SER. Fue uno de los varios momentos de orgullo de ese día”, cuenta Rafa Panadero a RSF.

Al caer la noche, surge un nuevo reto: si el apagón se prolonga, se necesitará combustible para alimentar los generadores. Los técnicos recorren varias gasolineras, casi todas fuera de servicio, hasta encontrar gasóleo. A continuación, transportan a pie los bidones hasta la azotea del edificio, encima de la octava planta, donde se encuentra la redacción.

Por la noche, Aimar Bretos, presentador de Hora 25, comienza a anunciar las primeras buenas noticias: algunas ciudades y barrios recuperan la electricidad. Estallan los aplausos en las calles, donde los vecinos conversan, bailan, juegan y escuchan la radio juntos.

Durante todo el día, las cadenas de televisión siguieron emitiendo, pero la mayoría de los españoles no podían verlas. A las 23:30, por fin vuelve la luz a los estudios de la Cadena SER.

A lo largo de todo ese lunes, que recordó brutalmente la vulnerabilidad de las sociedades hiperconectadas, la radio rompió el aislamiento. Aportó información, confianza y compañía en medio de la incertidumbre. “Siempre estamos orgullosos de la radio, porque es capaz de superar todos los obstáculos, pero ese día, la sensación de haber cumplido plenamente nuestra misión de servicio público fue inmensa”, destaca Rafa Panadero.

Desde el 28 de abril de 2025, muchos jóvenes españoles tienen en casa un transistor a pilas que jamás habían usado antes y que nunca hubieran imaginado comprar. Fue su particular herencia del día en que todo un país buscó con ansiedad la radio… y la encontró.

Porque la radio nunca se apaga. Siempre está ahí.

Edith Rodríguez Cachera, periodista y vicepresidenta de RSF España

ARCHIVOS

Mostrar más


OTRA INFORMACIÓN ES POSIBLE

Información internacional, derechos humanos, cultura, minorías, mujer, infancia, ecología, ciencia y comunicación

ElMercurioDigital.es, editado por mercurioPress/El Mercurio de España bajo licencia de Creative Commons. Medio independiente propiedad de Ángel Rojas Penalva
©Desde 2002 en internet
Otra información es posible