
Adif ha solicitado a las principales operadoras de alta velocidad (Renfe, Iryo y Ouigo) que supriman los últimos servicios de cada jornada en el corredor de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. La medida entra en vigor este 2 de febrero de 2026 y busca ampliar el tiempo disponible por la noche para las labores de revisión y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, especialmente tras el aumento de incidencias notificadas por maquinistas.
La petición de Adif se produce en un contexto de restricciones temporales de velocidad en la red de alta velocidad como medida de seguridad y tras diversos problemas técnicos recientes, incluyendo limitaciones de velocidad en algunos tramos tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba).
Como consecuencia de esta decisión, se suprimen varios trenes AVE nocturnos en ambos sentidos: el último tren desde Madrid Puerta de Atocha hacia Barcelona Sants se adelanta a primera hora de la noche, y lo mismo ocurre con los servicios en sentido inverso. Las operadoras han puesto en marcha medidas de reubicación automática de pasajeros afectados y ofrecen la opción de cambiar o cancelar billetes sin coste adicional.
La UE alertó en 2023 que la línea Madrid-Sevilla estaba "obsoleta"
La decisión llega el mismo día en que salió a la luz que la Comisión Europea ya advirtió en 2023 de que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla estaba "obsoleta en comparación con el resto de la red (ferroviaria) española", una evaluación oficial que reconocía la necesidad urgente de modernización para cumplir con los estándares europeos.
Según la base de datos oficial de proyectos de la UE, las obras financiadas con 110 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) incluían la sustitución de raíles y traviesas, la mejora de puentes y túneles, la estabilización de terraplenes y la adaptación del drenaje, así como la renovación de edificios e instalaciones y la instalación de vallas perimetrales a lo largo de gran parte de los 435 km que conforman la mayor parte de la línea.
Este presupuesto fue aprobado en junio de 2024, dentro de un proyecto europeo destinado a adaptar una de las infraestructuras ferroviarias más antiguas de la alta velocidad española a los requisitos de interoperabilidad y seguridad de la red transeuropea de transporte. La línea Madrid-Sevilla fue inaugurada en 1992 y constituye uno de los principales ejes ferroviarios del sur de Europa.
La ejecución de estas obras ha vuelto al centro del debate tras el accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero en la provincia de Córdoba, y que causó 46 fallecidos. Apenas días después del siniestro, el Gobierno confirmó que no se sustituyeron las traviesas en el tramo donde se produjo el accidente, un elemento que figuraba entre las actuaciones descritas en el proyecto financiado con fondos europeos.
Ante las críticas y las dudas sobre el alcance real de la modernización, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, defendió esta semana que renovar una línea de alta velocidad "no significa levantarla entera ni volver a construirla", algo que calificó de "impensable" en una infraestructura en servicio desde hace más de tres décadas. Puente sostuvo que la renovación debe entenderse como una intervención progresiva y selectiva, compatible con la explotación ferroviaria.
Mientras tanto, varios eurodiputados del Partido Popular han trasladado preguntas formales a la Comisión Europea para esclarecer cómo se emplearon los fondos comunitarios y si se cumplieron íntegramente las actuaciones previstas en el proyecto aprobado por Bruselas. La Comisión, por el momento, no ha respondido públicamente sobre una posible auditoría o revisión del uso de estos fondos.
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