
En el marco de la campaña, en la que se recogieron alrededor de 3.500 firmas, se presentaron ante las Naciones Unidas 150 firmas, principalmente de partidos políticos con peso representativo. La carta pidió que se otorgue estatus político a Rojava, que se levante el bloqueo impuesto a Kobanê y que se protejan los logros de las mujeres en Siria.
La carta fue entregada a altos órganos y responsables de las Naciones Unidas, entre ellos el secretario general António Guterres. Entre los destinatarios figuraron la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Dirección General de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, la oficina en Ginebra de ONU Mujeres y la unidad de Siria de las Naciones Unidas.
En su declaración, la unión de mujeres subrayó que la carta no es únicamente una iniciativa de la sociedad civil, sino que también fue preparada con el apoyo de partidos políticos kurdos y numerosas instituciones.
El texto señala que, en los procesos políticos de solución en curso en Siria, los derechos nacionales y políticos del pueblo kurdo deben garantizarse constitucionalmente. Subraya que, para un acuerdo duradero, el estatus político de Rojava debe ser reconocido a nivel internacional.
La carta también exige el levantamiento inmediato del bloqueo impuesto a Kobanê y sus alrededores. Señala que los civiles deben ser protegidos, que deben abrirse corredores humanitarios y que las Naciones Unidas deben actuar con urgencia en el marco del derecho internacional humanitario.
Además, el documento pide impedir los intentos de alterar la estructura demográfica en las regiones kurdas y garantizar la protección de los derechos humanos.
La Unión Nacional de Mujeres Kurdas afirmó que garantizar bajo protección constitucional los derechos políticos, culturales y nacionales del pueblo kurdo es una condición fundamental para una paz duradera.
