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Todo Montesinos en formato libro

OPINI脫N

脕ngeles Sanmiguel

“Cuento toda la verdad sobre mi vida”, declara el  internacionalmente reconocido creador de moda valenciano refiri茅ndose a su libro hom贸nimo  Francis Montesinos. Arte y Alma, presentando en Ca la Vila de Ll铆ria (Val猫ncia). “No es una biograf铆a al uso” es el “esp铆ritu Montesinos” elevado a la m谩xima potencia en cada p谩rrafo, cada recuerdo, cada reflexi贸n y en su indeleble amor por Val猫ncia, donde ha recalado tras recorrer el planeta. “Ahora tengo mi casa en Lliria”.

“Soy Francis Montesinos porque a mi madre le sali贸 de ah铆”.  “Desde peque帽o siempre he sido un poco rarito”. “Triunf茅 en los cinco continentes” se retaza del largometraje “Montesinos la otra cara del mito”, pel铆cula dirigida por Laura Grande, nominada a los sextos premios Berlanga -“Premios  de Audiovisual Valenciano”-, en cuya filmaci贸n se utilizaron ic贸nicos modelos de anta帽o como la rebeca  que luci贸  la int茅rprete  que  hac铆a el papel  de madre  del  dise帽ador.

Prologado  por el poeta olivense (Val猫ncia) Francisco Brines,  galardonado con la Alta Distinci贸n de la Generalitat en el Nou d´Octubre en  el mismo a帽o, el dos mil diecinueve, en el que lo fue Montesinos; el contexto del relato transcurre a trav茅s de trescientas cincuenta y nueve p谩ginas  identitarias de este 茅pico de la moda. Abord谩ndose sus ra铆ces y el momento del chispazo  creativo que prendi贸 en un chaval del valenciano barrio del Carmen de forma inimaginable. “No eleg铆 la moda. Ella me eligi贸 a m铆”. Seguidamente, en “Ser uno mismo”, narra  como las emociones fueron aliadas del destino hasta configurar su personalidad. Todo lo compendiado es visceral, sincero, 铆ntimo y  desbordadamente valiente, sin cortapisas surgen cap铆tulos intimistas como “Historia de dos expulsados” o “Las cicatrices  invisibles”. 

Gilles Lipovetsky fil贸sofo franc茅s, autor de  “El imperio de lo ef铆mero: La moda y su destino en las sociedades modernas”, opinar铆a que “La sociedad entregada a la moda  ha hecho  a los individuos m谩s aut贸nomos, m谩s tolerantes, menos religiosos, menos obtusos”.

A帽os atr谩s Montesinos declarar铆a que la tela “te habla lo que quiere”. 

¿Existen potentados adalides de la industria de la moda o directores generales de imperios del sector que consideren imprescindible tal di谩logo para su gesti贸n? Megacadenas quebrantadoras de los  derechos laborales y medioambientales, en sus circuitos de producci贸n, ¿valoran a esos dise帽adores y dise帽adoras que transitan  en las sombras del negocio? ¿Vertederos de  textiles sin una segunda vida convertidos en jinete apocal铆ptico? ¿Plomo en la fast fashion (moda r谩pida) para abaratar?

 “No me puedes dar una tela mala” asevera el carism谩tico Montesinos.

Su inacabable seducci贸n creativa, la calidad de cuanto hace y su  personalidad generan la f贸rmula magistral que le lleva a rodearse, no por serendipia, sino por innata atracci贸n mutua, con los mejores y m谩s conexos equipos humanos marcando al un铆sono directrices que sobrepasan los caprichos de la moda (fad). -En el recuerdo siempre est谩 Cloti, su suetera-.

¿Acabar谩 el embrutecimiento de los sentidos, enfermedad tal parece del siglo veintiuno, con la sensibilidad? ¿Anular谩 la  cultura del clich茅 impuesta por los medios de comunicaci贸n  y la inteligencia artificial el gusto por la belleza natural?

“Las flores siempre me han apasionado, el nacimiento de una flor de la tierra, limpia, con ese color puro” inspira a Montesinos. Su colecci贸n  “Ad谩n y Eva  en el Para铆so Natural” fue un arrebato por  las hortensias  asturianas. 

Un libro nacido del culmen sensorial de Montesinos escarba  en su pl茅yade memor铆stica para relatar desde “un ni帽o expulsado, un joven incomprendido” hasta “un artista que convirti贸 cada herida en un estallido de color”. Apasionado de la decoraci贸n y ferviente cocinero reconoce agradecido los favores familiares que consolidaron su ingenio, confesando, tambi茅n en el escrito, sentirse orgulloso de que fueran las mujeres quienes tejieron su mundo haci茅ndole desembocar en lo que ser铆a su profesi贸n, una fascinante dedicaci贸n donde continuamente rejuvenece conceptos, l铆neas, fantas铆as, sin apenas  dibujos, acariciado tejidos milim茅tricamente, innovando, lanz谩ndose indesmayablemente a retos que le revitalizan. Su mol茅cula gen茅tica valenciana es la que plasma en cada proyecto y al abordar cualquier reto creativo, resultando ese estallido multicolor que como en su primigenia  colecci贸n fue una revelaci贸n m谩s que presentaci贸n. 

Cap铆tulo tras cap铆tulo el yo de Francis Montesinos y sus circunstancias afloran: “La maleta al pie de la cama”, “Barcelona no era una ciudad, era un presagio”, -ciudad donde vivi贸  su primera d茅cada como profesional de la moda “yendo de tejedores a estampadores”-,  “La Movida y la moda”, -gusta de la m煤sica cl谩sica y tambi茅n del denominado “bakalao”-. 

Charles Baudelaire, poeta y ensayista franc茅s del siglo diecinueve, criticaba sutilmente  la relaci贸n entre  arte y moda transfigurando lo que era el habitus social (comportamientos  y gustos  seg煤n circunstancias del individuo)  en habitus cultural  a fin de integrarse en la modernidad. 

No es s贸lo lectura, es un juego de espejos con diferentes reflejos transmitiendo secuencialmente  cuanto  de alma hay en su moda y de arte  en su vida. Veintitr茅s cap铆tulos que acopian sus fiestas, sus  premios, -Aguja de Oro de la Moda 1985, Medalla de Oro al M茅rito de las Bellas Artes 2006-, su “Musa del arte: Carmen Alborch”, “Soledades, amores y cicatrices que no se ven”, “Vestir el alma”. Citando al sarc谩stico escritor  espa帽ol Jardiel Poncela: “Existen cuestiones sobre las que  puede escribirse tan poco, que cuando se escribe, se escriben quinientas p谩ginas”.

“He creado trajes  que han cruzado continentes”.

“Soy de los pocos dise帽adores  que ha tenido la gran suerte de parir una tendencia internacional y una de ellas fue el gypsy look.

Perfeccionista, cercano, met贸dico, sencillo, genial, educado y ante todo amigo, Francis Montesinos comparte vida y arte  sin  superfluos endiosamientos. S贸lo crea.  “¡Es una locura la creaci贸n!”, exclama. 

Guardar las cosas que le gustan es uno de sus goces. Son paradigm谩ticas su sonrisa y humanidad por lo que no duda en redactar a modo de sentencia que “el 茅xito es bonito, pero la mirada sin disfraces  de un amigo es eterna”. 

Antonio Canales, Cort茅s, Amargo, Alicia Alonso, Nacho Duato, -“Mi madre me dijo: vete a esa tienda la calle Caballeros que te va a encantar son unos hombres que se maquillan y se pintan las u帽as”, relata el bailar铆n-. Vestir el universo del baile le ha embelesado. En el cine  “Entre tinieblas” o “Matador” de Almod贸var son dos de sus participaciones, inolvidable es el vestido rojo de novia evocador  de las “sayas de terciopelo carmes铆”  que luci贸  en el momento  de su decapitaci贸n Mar铆a Estuardo, reina de Escocia.

Gracias a Montesinos los acartonados conceptos de las pasarelas convencionales quedaron desfasados, cabe rememorar la colosal obra esc茅nica –m谩s que desfile- desplegada en el coso madrile帽o de Las Ventas, en mil novecientos ochenta y seis, para su colecci贸n “Made in Spain”.        

“Hablar de moda es hablar de libertad” declaraba el dise帽ador durante la instalaci贸n cultural y homenaje celebrada en el MUVIM (Museu Valenci脿 de la  Il-lustraci贸 i de la Modernitat),  en el a帽o dos mil veinte, por sus cincuenta a帽os  de profesi贸n. Esa torturada  libertad que anhelaba Espa帽a en los a帽os setenta cuando desprenderse del oscurantismo era delito y la mediocridad engrillaba  el arte. “Por falta  de permiso gubernativo es suspendido en Madrid un recital de cante “jondo” que iba a celebrarse en un centro cultural de  La Elipa” (noviembre de mil novecientos setenta y cinco). En aqu茅l tiempo empezaron a descollar  las “boutiques” que no dudaban en alentar creaciones y dise帽os  con sello  particular. “Val茅ncia  que no quer铆a  ser provinciana”, apunta Montesinos.

“Amores, traiciones, secretos, deseos, recuerdos, ausencias, verdades, silencios, confesiones, nostalgias, heridas, soledad, transformaci贸n, superaci贸n, vida y renacimiento”, todo recopilado. Poco antes de la publicaci贸n del libro el autor escrib铆a que “hay silencios  que huelen  a nuevas ilusiones y palabras que a煤n no deben pronunciarse”.

En su casa de Lliria, rodeado de naturaleza, disfruta de la compa帽铆a de sus pavos reales, cuidando de las plantas y del “amor m谩s puro”, el de su perra Canela. “Cuando me mira, veo la lealtad m谩s sincera y el cari帽o m谩s incondicional, ellos s贸lo saben dar amor y pedir cari帽o, ojal谩 aprendi茅ramos a querer con la pureza de un perro, sin juicios, sin rencores, sin condiciones, si hoy tienes la suerte de compartir tu vida con un perro, abr谩zalo fuerte, en alg煤n refugio hay un amigo esperando para cambiar tu vida y ense帽arte lo que significa el amor verdadero”.

Colosalismo  en stands feriales, inauguraciones de tiendas  emblem谩ticas. donde algunos de sus dise帽os  de ceremonia  cuelgan  de exclusivos percheros, eventos de locales  distintivos, conmemoraciones  tur铆sticas promotoras del Pa铆s Valenci脿, galer铆as de arte exponiendo  objetos con el sello Montesino, ninots de falla -“Los Dalton de Marchalenes”- o la famosa giganta representativa  de su gran amiga y exministra de Cultura,  Carmen Alborch, con metros  y metros  de tejido que vuelan al viento al bailarla, son parte de su trabajo. “¡Val猫ncia tiene suerte por tenerte!”. En los  ochenta  el movimiento ocio-cultural  de la Ruta valenciana tuvo en Francis Montesinos su personaje de lujo, discotecas renombradas programaron multitudinarios desfiles nocturnos al aire libre, actualmente, la juventud lo reconoce. 

En sociedades hiperventiladas por las controversias que rompen burbujas personales, el arte oxigena. Afirm贸 el citado Jardiel que “Producir mundos nuevos  es la labor del artista y en ello hay un soplo divino”. 

Maestro del know how (saber c贸mo hacer las cosas) Montesinos lo demuestra tambi茅n en sus confesiones literarias como en sus estampados: “Val猫ncia”, “Miguel de Molina”, el dedicado a la prensa, “Nit del Foc”, “Barcelona Ciudad Ol铆mpica”, “Dal铆”, los de la 茅poca americana, las im谩genes de revistas, “Lola Flores”, “Desampa”, “El lago de los cisnes”, “Los p茅talos” o “Rosas M谩gicas”, homenaje a Miguel Hern谩ndez...  Entre sus anhelos, ¿vestir el Miguelete?  

El star system industrial sabe que  Montesinos, por s铆 mismo,  es producto-moda. 

¿Qu茅 movimiento  sociol贸gico  conlleva  la estandarizaci贸n de la vestimenta? ¿Perseguir la incorrecci贸n y la disparidad? 

Socio-fundador de la Movida Madrile帽a esta le catapult贸  a mercados  trasnacionales, a帽os antes, en la adolescencia, absorber铆a la esencia del fen贸meno hippy ibicenco. Actualmente preconiza la defensa de la verdadera docencia  en  Formaci贸n Profesional de Dise帽o y Moda, Interiorismo y periodismo de Moda. 

“La moda me chifla”, asevera.

¿Artistas  en la monta帽a rusa de la pol铆tica? 

“Aqu铆, cuando se cambia, parece que todo lo anterior es malo, se tira y se vuelve a empezar, aunque sea para peor”. M谩s de treinta a帽os  ha costado tener un Sal贸n de la Moda, tan desvirtuada estaba la profesi贸n que  su inclusi贸n  en circuitos muse铆sticos era  hablar del sexo de los 谩ngeles. 

Cierta enciclopedia francesa  refiri茅ndose a las posibilidades que otorga la moda estableci贸  en mil novecientos ochenta y tres: “El mismo joven, la misma muchacha, escogen deliberadamente ser austeros  el lunes, perversos el martes, cool el mi茅rcoles, divertidos el jueves, familiares el viernes, campesinos el s谩bado y cualquier cosa el domingo”.

  

     

  


      


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