
En el 50º aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976 en Argentina, la Confederación Intersindical rinde homenaje a las trabajadoras y trabajadores, militantes sindicales, sociales y políticos que fueron perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados o desaparecidos por la dictadura militar.
Aquel golpe no fue solo una ruptura violenta del orden democrático. Fue, ante todo, un proyecto político y económico impulsado por las élites económicas y apoyado por el imperialismo para imponer a sangre y fuego un modelo neoliberal al servicio del capital. La represión sistemática contra el movimiento obrero organizado y contra las organizaciones populares tuvo como objetivo destruir la capacidad de resistencia de la clase trabajadora y abrir el camino a la privatización, la desindustrialización y el saqueo de los recursos del país.
Miles de delegados y delegadas sindicales, activistas obreros y militantes populares fueron víctimas del terrorismo de Estado porque representaban la organización y la lucha de la clase trabajadora. La dictadura intentó borrar su ejemplo mediante el terror, pero no logró derrotar la memoria ni la lucha del pueblo argentino.
Cuando se cumplen cincuenta años de aquel golpe, recordamos que la defensa de la memoria, la verdad y la justicia es inseparable de la lucha contra las estructuras económicas y políticas que hicieron posible aquel régimen de terror. El capitalismo, cuando ve amenazados sus privilegios, no duda en recurrir a la represión más brutal para garantizar la dominación de clase.
Desde la Confederación Intersindical reafirmamos que la memoria de quienes lucharon contra la dictadura sigue viva en cada conflicto laboral, en cada organización popular y en cada lucha por una sociedad más justa. Su ejemplo forma parte del patrimonio de la clase trabajadora internacional.
