Confiesa que le persigue la imagen de una niña de seis años en Gaza, al inicio de la agresión israelí, con la mirada vacía, pidiendo agua y pan en una escuela de la UNRWA que debería ser un “lugar de aprendizaje y alegría”.
Lazzarini puntualizó que siente tristeza por los “casi 400 compañeros muertos en dos años” de bombardeos y tiroteos indiscriminados de Israel y los que quedan están “soportando las peores condiciones de vida posibles”. Foto: EFE
El comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), Philippe Lazzarini, declaró este lunes que se debe rechazar la idea de que el derecho internacional ya no funciona y sea obsoleto.
“Debemos rechazar la idea de que el derecho internacional es obsoleto”, dijo al tiempo de recalcar que el problema no es la ley, sino que violarla no tiene consecuencias.
En este sentido el funcionario subrayó que “hay que reforzar la rendición de cuentas. No podemos permitir una licencia para matar”.
Además Lazzarini puntualizó que siente tristeza por los “casi 400 compañeros muertos en dos años” de bombardeos y tiroteos indiscriminados de Israel y los que quedan están “soportando las peores condiciones de vida posibles”, al igual que el resto de palestinos en Gaza.
Resaltó que ha visto además como el personal de la ONU, “soportando las peores condiciones de vida posibles, ha demostrado un compromiso extraordinario”.
Confiesa que le persigue la imagen de una niña de seis años en Gaza, al inicio de la agresión israelí, con la mirada vacía, pidiendo agua y pan en una escuela de la UNRWA que debería ser un “lugar de aprendizaje y alegría”.
Pese a la existencia de un alto el fuego, Lazzarini explica que la crisis en Gaza continúa. “Es un alto el fuego solo de nombre”, afirma, ya que la población sigue enfrentando violencia, desplazamientos y condiciones de vida extremas impuestas por Israel.”
“Entre escombros, con acceso limitado a agua potable y servicios básicos”, agregó, al mencionar que millones de niños siguen sin acceso a la educación. “Si no actuamos, corremos el riesgo de crear una generación marcada por la amargura”, advierte.
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