España, a punto de ignorar el rechazo científico de CITES y aceptar dos nuevas orcas para espectáculos

FAADA pide al Gobierno que bloquee el traslado de Wikie y Keijo a Loro Parque y alerta de presiones sobre la autoridad científica.
Barcelona, 20 de marzo de 2026 — El traslado de las orcas Wikie y Keijo al Loro Parque podría ser inminente y situar a España en una posición inédita y controvertida: convertirse en el único país de Occidente que sigue incorporando y reproduciendo orcas en zoológicos, en un momento en el que la tendencia internacional avanza en sentido contrario.
Presiones sobre la autoridad científica
En abril de 2025, la Autoridad Científica de CITES en España ya rechazó autorizar la importación, concluyendo de forma tajante que las instalaciones “no respondían a las exigencias mínimas en términos de superficie, volumen y profundidad para albergar especímenes como estos en condiciones óptimas”.
Sin embargo, lejos de cerrarse el caso, la operación sigue sobre la mesa. FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales) ha advertido al Gobierno de que, desde entonces, se ha producido una presión "inaceptable" para revertir el criterio científico, en forma de acciones judiciales por parte de Loro Parque, propiedad del empresario Wolfgang Kiessling, una de las mayores fortunas de Canarias.
“Estamos ante un intento de desautorizar a la ciencia mediante presiones externas. El Gobierno no puede permitir que intereses privados condicionen decisiones que afectan al bienestar animal y a la credibilidad institucional”, señalan desde FAADA.
España, a la cola de Europa en protección de cetáceos
El caso pone el foco sobre la situación de España en el contexto europeo. Con diez delfinarios —ocho aún activos—, el país lidera con diferencia el número de cetáceos en cautividad en Europa. En contraste, la mayoría de Estados miembros cuentan con una o dos instalaciones, y al menos 14 países de la Unión Europea ya no mantienen cetáceos en cautividad.
En paralelo, el modelo de exhibición de orcas está en claro retroceso a nivel global. Incluso empresas como SeaWorld han abandonado la reproducción en cautividad, en respuesta al cambio social y científico.
En España, este giro también se ha empezado a notar: en la última década han cerrado delfinarios como los del Zoo de Barcelona, Aquopolis Tarragona, Zoo Aquarium de Madrid o Selwo Marina (Málaga). Los centros que siguen operando dependen en gran medida del turismo extranjero, lo que, según FAADA, convierte al país en un “refugio” para actividades cada vez más cuestionadas o directamente prohibidas en otros países europeos.
Historial de incidentes y muertes
A estas preocupaciones se suma el historial de Loro Parque. El centro ha registrado incidentes graves, incluida la muerte de un entrenador y ataques severos a otros trabajadores en episodios protagonizados por distintas orcas macho. Además, ha sido objeto de críticas persistentes por la falta de transparencia en torno a la gestión de los animales, las muertes de ejemplares y sus políticas de reproducción.
Especialmente preocupante es el dato de que tres de las cuatro crías nacidas en el parque fueron rechazadas por sus madres y requirieron crianza artificial, y que dos de ellas han fallecido.
“Estos antecedentes evidencian que no estamos ante un entorno adecuado para una especie con necesidades sociales y cognitivas tan complejas como la orca”, advierte FAADA.
Morgan: el precedente que desmonta cualquier garantía
La organización recuerda también el precedente de Morgan, trasladada en 2011 bajo la condición de no ser utilizada en espectáculos ni en reproducción. Sin embargo, ambas condiciones fueron incumplidas: el animal fue incorporado a los shows del parque y utilizado para cría.
“No hay ninguna razón para pensar que Wikie y Keijo tendrían un destino distinto. Todo apunta a que acabarían formando parte del circuito comercial de exhibición y reproducción”, denuncian.
Una decisión con impacto internacional
Ante este escenario, FAADA ha instado al Ministerio para la Transición Ecológica a rechazar el traslado y a explorar alternativas que prioricen el bienestar de los animales. Distintas entidades y profesionales se han ofrecido a hacerse cargo de su cuidado hasta que puedan ser trasladados a un santuario marino, en línea con la legislación francesa que prohíbe el uso de orcas en espectáculos y su reproducción en cautividad.
“Autorizar esta importación sería un paso atrás histórico. España no solo consolidaría su liderazgo en cetáceos en cautividad en Europa, sino que quedaría anclada en un modelo obsoleto, contrario a la evidencia científica y al sentir social. Además, supondría ceder ante las presiones de un zoológico privado y desautorizar a las propias instituciones científicas del Estado”, concluye la entidad.
