
Por Adnan Bilen* – El escritor kurdo Kakşar Oremar afirmó que, en cualquier transformación que se produzca en Irán, los kurdos alcanzarán un estatus importante en el país. “El sistema más importante para el pueblo iraní es una estructura federal”, expresó.
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán continúan. El líder religioso iraní, ayatolá Alí Jamenei, y decenas de altos funcionarios que lo acompañaban, fueron asesinados. Con los continuos ataques entre los tres países, muchas naciones de Medio Oriente también se han convertido en cómplices directos de la guerra.
El pueblo iraní que se ha resistido al régimen durante años persiste en expresar sus demandas de cambio. Al evaluar los posibles acontecimientos en el país, el escritor nacido en Rojhilat (Kurdistán iraní), explicó que cada régimen que cae abre un nuevo camino para un pueblo que busca la libertad.
“Esto es especialmente importante para los Estados nación donde conviven muchos pueblos, e Irán es uno de ellos. Jamenei se encuentra entre quienes han asestado los golpes más duros a los kurdos y a los movimientos kurdos”, aseguró. El autor de varios libros sobre la historia de Rohjilat, recordó que a finales de la década de 1980, prominentes figuras kurdas fueron asesinadas y que el Kurdistán iraní fue militarizado, con escuelas y lugares de trabajo convertidos en cuarteles de las fuerzas armadas.
Oremar manifestó que “hasta su muerte, Jamenei no se retractó de su línea dura. Durante su mandato, decenas de miles de personas fueron asesinadas, ejecutadas o exiliadas. En la Guerra de los Doce Días, generalmente atacaban a los comandantes, pero esta vez asesinaron a las más altas autoridades y a quienes tomaban las decisiones”.
El escritor indicó que todavía no se sabe qué ocurrirá después de los nuevos ataques y que el país atraviesa una crisis económica, política y de legitimidad, y que tanto la sociedad como el Estado están debilitados.
“El resultado es claro: Jamenei y su equipo fueron asesinados. Podemos afirmar que Irán experimenta ahora un gran temor -señaló-. Quienes defienden el régimen lo sienten. Por un lado, hay celebración; por otro, duelo. Podría haber un llamado a volver a la mesa de negociaciones mañana, pero Irán no lo aceptará. Si lo hace, se enfrentará a un colapso político importante. No creo que la guerra vaya a más. Actualmente, parecen estar surgiendo dos posturas: por un lado, Pahlavi; por el otro, los partidos políticos kurdos se han unido. En esta situación, no en la región kurda, sino en otras zonas, podemos afirmar que podrían producirse fuertes enfrentamientos entre los partidarios de un gobierno de transición y los leales al régimen. Estas dos fuerzas no tienen una base real en Kurdistán. En la actualidad, Irán no tiene otra opción que volver a la mesa de negociaciones”.
Oremar alertó que “esta guerra ha incendiado toda la región”, la cual atraviesa una grave crisis. A esto se suma, agregó el escritor, que los precios del petróleo subieron drásticamente y que el cierre del Estrecho de Ormuz desencadenaría una crisis aún mayor, añadiendo que Estados Unidos intervendría en tal escenario.
El escritor remarcó que la fuerza más importante en Irán son las que se encuentran en Rohjilat, región que debido a su posición geopolítica, la crisis política y económica, afectaría al mundo. Oremar analizó que Estados Unidos desea la desaparición del régimen, pero no ha encontrado el sistema ni la persona adecuada para reemplazarlo, mientras que Israel prefiere que el régimen se mantenga pero de una forma diferente. Oremar advirtió que el objetivo es mantener a Irán bajo control, mientras que el régimen de Teherán busca preservar el statu quo, y en estas circunstancias podría volver a buscar negociaciones con Estados Unidos y Europa.
Estados Unidos e Israel “quieren que los bloques chií-suníes, liderados por Turquía, Irán y Arabia Saudita, permanezcan, para mantener bajo control al islamismo salafista. Introdujeron fuerzas como las de Al Jolani en Siria y los talibanes en Afganistán. Estas fuerzas también querían crear un nuevo Afganistán en Siria, pero los kurdos no lo permitieron”.
Oremar apuntó que el régimen iraní está experimentando miedo debido a las protestas en su contra, lo que se puede ver en los cortes de Internet y los asesinatos de personas. A su vez, enfatizó que Teherán no escucha las demandas del pueblo y que este todavía no ha podido demostrar plenamente su poder. Añadió que un sector de la población busca un nuevo régimen dictatorial con el hijo del Sha Reza Pahlavi.
“Los kurdos se adaptan constantemente al cambio. Actualmente, Rohjilat parece casi un estado separado de Irán -describió-. Los kurdos no tienen afinidad con ninguna corriente política en Irán; solo confían en sus propios partidos. Los kurdos deben ser muy cautelosos en esta guerra. Necesitan pensar estratégicamente para sus propios intereses. La gente está muy cansada, y cada individuo se ha visto obligado a luchar por su sustento diario”.
Oremar puntualizó que “la sociedad kurda lleva años preparada para el cambio. Los kurdos están organizados y en condiciones de autogobernarse. Ya existe unidad entre los kurdos y sus partidos políticos. Por ejemplo, cuando se convoca una huelga, todos los kurdos la acatan. Estados Unidos podría desempeñar un papel en favor de los kurdos aquí, similar al que desempeñó en Irak contra Sadam Husein. Los kurdos ven la solución a sus problemas en la democracia. Con cualquier cambio que se produzca en Irán, los kurdos inevitablemente adquirirán un estatus importante en el país”.
El escritor destacó que “para el pueblo iraní, el sistema más importante es una estructura federal. Si se otorga autoridad a los kurdos, se puede establecer un sistema en el que todos los pueblos puedan convivir. Cada pueblo debe poder gestionar libremente su vida y su política en sus propias regiones. Por ejemplo, las ciudades del Kurdistán (iraní) son los lugares donde la pobreza es más grave, donde hay mayor número de personas encarceladas y donde se han realizado los mayores sacrificios. El pueblo iraní debe cambiar este régimen y hacer permanente una estructura secular. Tras el levantamiento de ‘Jin, Jiyan, Azadî’ (Mujer, vida, libertad), surgió esta oportunidad. Este cambio comenzó en Kurdistán; veremos hasta qué punto se pone en práctica esta filosofía”.
*Publicado en la agencia de noticias Mezpotamya / Traducción y edición: Kurdistán América Latina
