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La reconciliación de México y España es un hecho ante el reconocimiento del rey Felipe VI de que hubo "mucho abuso en la conquista"

COMENTARIO A TIEMPO

Por Teodoro Rentería Arróyave


 

La decisión del Rey Felipe VI de España de reconocer que hubo “mucho abuso y controversias éticas” en la Conquista de América por parte de los conquistadores españoles, llega a México en forma preponderante como un acto de alto valor y como el paso determinante para la reconciliación entre las dos naciones.

 

En nuestra entrega del pasado miércoles 5 de noviembre, afirmamos que el paso fundamental de la nación ibérica en su acercamiento a México estuvo a cargo de José Manuel Albares, ministro de Exteriores español, quien ha sido el encargado de pronunciar estas palabras de desagravio: “La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla”.

 

El reconocimiento del Rey se dio este lunes durante una visita a la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, mismo lugar donde se dio la anterior declaración de desagravio. 

 

“Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”, expresó el monarca en conversación con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, y otras autoridades, de acuerdo con el video difundido por la propia Casa Real a través de las redes sociales.

 

En aquella ocasión, también afirmamos “que todo iba bien hasta que metió la cola el diablo” nos referíamos a la derecha española que condenó la admisión de agravios con un alud de críticas, incluso con peticiones de dimisión del Canciller, exacto el gobierno de la Comunidad de Madrid, por voz de Alberto Núñez Feijóo, líder del derechista Partido Popular, PP, exigió se retractara de inmediato de sus declaraciones.: “Yo no me avergüenzo de la historia de mi país. Me avergüenzo de la actualidad a la que nos condena este gobierno. Que pidan perdón por lo que hacen ellos ahora.

 

El Rey continuó en su explicación al asegurar que hay que “sacar lecciones porque también ha habido luchas, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder, desde el primer día. Es decir, los propios Reyes Católicos, la reina Isabel, con sus directrices, las Leyes de Indias, por el proceso legislativo... hay un afán de protección -de los pueblos indígenas-, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso”, ha reconocido.

 

Y lo más significativo de Felipe VI, en su invitación a “valorar el hecho de que, de ahí, de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más” los dos países. “Ha sido una feliz historia poder traer este testimonio del México antiguo, de las culturas que son lo que hoy es México. En realidad, México es producto de todas ellas, incluso del propio encuentro con españoles”.

 

Que lejos de las incultas  declaraciones de que “los pueblos originarios de México eran caníbales y debemos agradecer la conquista”, según la derecha española vinculada a Felipe Calderón y al Partido Acción Nacional, PAN, como lo citamos el 13 de noviembre, el absurdo, ni siquiera agravio, por provenir de quien viene, la perla es de la legisladora del Partido Popular, PP, Cayetana Álvarez de Toledo al espetar sin rubor alguno, que “la actuación de España en México durante la Conquista sólo merece agradecimiento por derrocar a una tiranía que practicaba el canibalismo, por construir universidades en el páramo y hospitales en la selva, y por llevar la civilización a América hace 500 años”.

 

Coincidimos en que la visita de Felipe VI, es de un alto valor simbólico, puesto que constituye un gesto de reconciliación entre los dos países después de que en 2019 el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador exigiera por carta al Rey que pidiese perdón por los desmanes cometidos durante la Conquista de América y el Monarca, de acuerdo con el Gobierno, dejó aquella misiva sin respuesta.

 

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, también en su oportunidad, al conocer las declaraciones del alto funcionario expresó: “Enhorabuena por este primer paso, canciller español”, al recordar que era la primera vez que una autoridad de España hablaba de lamentar las injusticias cometidas por los conquistadores. “El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante”. Concluyó.

 





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