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Secuestrado y torturado en la infame ruta migratoria del Cuerno de 脕frica




Un hombre et铆ope viaj贸 en busca de su sobrino para rescatarlo de unos traficantes de personas que lo hab铆an apresado. Su intento de escapada fue castigado de manera brutal. Con ayuda de la ONU, Jamal y su familiar volver谩n ahora a su casa.


Cuando Jamal, un hombre et铆ope a principios de la treintena, emprendi贸 el viaje por lo que se conoce como la ruta oriental, no buscaba trabajo, riqueza ni estatus. Buscaba a su sobrino de diecis茅is a帽os, desaparecido al intentar llegar a Arabia Saudita por uno de los corredores migratorios m谩s peligrosos del mundo.

Cada a帽o, decenas de miles de et铆opes recorren esta ruta, cruzando zonas 谩ridas de Etiop铆a y Yibuti, el golfo de Ad茅n y Yemen, azotado por la guerra Muchos huyen de conflictos, desplazamientos, pobreza o crisis clim谩ticas.

Otros son atra铆dos por falsas promesas de traficantes que se lucran con su desesperaci贸n Seg煤n la Organizaci贸n Internacional para las Migraciones (OIM), la ruta oriental se ha vuelto cada vez m谩s violenta, con secuestros, extorsiones y abuso sistem谩tico.

© OIM/Myla猫le Negga
"Cuando la guerra lleg贸 a nuestra regi贸n, todo cambi贸", Jamal recuerda el momento en que su familia se vio obligada a huir de su hogar.
Secuestro e intento de rescate

El sobrino de Jamal fue una de las v铆ctimas. Secuestrado en Yemen, sus captores exigieron un rescate La familia pag贸, pero el joven nunca fue liberado As铆 que Jamal parti贸 en su b煤squeda. «No ten铆a opci贸n. Mi hermano no tiene otros hijos. Tuve que ir tras 茅l», relata Jamal.

En Yemen, Jamal se puso deliberadamente en el camino de los traficantes, esperando que lo llevaran al lugar donde reten铆an a su sobrino. El plan funcion贸. Se reencontr贸 con el joven, aunque fingi贸 no reconocerlo para evitar sospechas. Mientras planeaba su escape, ayud贸 a otros cautivos a huir Antes de lograr el suyo, fue capturado.

El castigo fue inmediato y brutal. Lo obligaron a mirar c贸mo golpeaban, mutilaban y quemaban a otros cautivos. Luego, le toc贸 a 茅l. Sus captores le envolvieron los pies en pl谩stico y los prendieron fuego una y otra vez. Las quemaduras le dejaron da帽os permanentes que afectan su forma de caminar, dormir y vivir con el recuerdo de aquella noche. Su escape lleg贸 cuando estall贸 una pelea entre grupos rivales de traficantes. En el caos, Jamal y su sobrino huyeron.

© OIM/Myla猫le Negga
"No cre铆a que un humano pudiera hacerle esto a otro humano", dice de la tortura que soport贸.
Ayuda de la ONU

Tras meses en Yemen, en los que sobrevivi贸 lavando autos para ganar dinero y marcharse, Jamal lleg贸 a Yibuti. All铆 fue derivado a un Centro de Respuesta al Migrante de la OIM en Obock, donde recibi贸 atenci贸n m茅dica y apoyo psicosocial. Por primera vez desde su calvario, alguien le pregunt贸 no solo de d贸nde ven铆a, sino c贸mo llevaba lo ocurrido.

Hoy, Jamal se prepara para regresar a Etiop铆a. Todav铆a no le ha contado a su madre lo sucedido. «Me vio partir sano. Me preocupa que me vea as铆 Tendr茅 que explic谩rselo con cuidado», cuenta.

*Myla猫le Negga es oficial de la OIM

OIM/Eva Sibanda
En el desierto de Yibuti yacen ropas que se cree han sido desechadas por los emigrantes.

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