Una mujer de Ucrania se queda sin techo en Barcelona y vuelve a zona de guerra por no querer separarse de su perra

Ambas se encontraban en situaci贸n de sinhogarismo en Barcelona al no encontrar un recurso de acogida que permitiera a las personas refugiadas convivir con sus animales.
El caso pone de relieve una carencia en los protocolos oficiales de acogida del Ministerio del Interior.
Barcelona, 25 de marzo de 2026 — Una mujer refugiada que huy贸 recientemente de la guerra en Ucrania junto a su perra ha regresado ya a su pa铆s, tras verse empujada a tomar esta decisi贸n ante la falta de alternativas en Barcelona. Antes de ello, tras superar m煤ltiples obst谩culos para llegar hasta Espa帽a, sufri贸 un nuevo golpe: su perra Hinata fue atropellada por un coche que se dio a la fuga mientras dorm铆an al raso.
El impacto le provoc贸 una fractura en una de sus patas y necesit贸 cirug铆a. Desde FAADA (Fundaci贸n para el Asesoramiento y Acci贸n en Defensa de los Animales), a trav茅s del programa Mejores Amigos, se cubrieron los gastos de la operaci贸n, realizada la semana pasada. Hinata ha estado bajo el cuidado de voluntarios en el barrio de Sants, donde se recuperaba mientras su humana buscaba recursos.
Una familia separada por la burocracia
La situaci贸n de esta mujer era especialmente complicada, ya que se encontraba en situaci贸n de sinhogarismo desde su llegada, a la espera de encontrar un recurso residencial donde poder entrar junto a su perra. En esas semanas en la calle, adem谩s, sufri贸 violencia. Por suerte, Hinata estaba acogida por voluntarios.
El problema no era la falta de voluntad de las entidades que trabajan con personas refugiadas. Muchas ONGs no tienen inconveniente en apoyar a personas con animales, pero el obst谩culo est谩 en los protocolos oficiales de acogida para personas refugiadas procedentes de Ucrania, gestionados por el Ministerio de Inclusi贸n, que no contemplan a los animales.
“En la pr谩ctica, muchas personas refugiadas se ven obligadas a elegir entre un recurso habitacional o su familia”, indica Noe Terrasa, responsable del 脕rea Social de FAADA.
La mujer hab铆a llamado a todos los recursos disponibles para personas refugiadas, pero finalmente no pudo acceder a ninguno por tener una perra. Tampoco hab铆a sido admitida en recursos para personas sin hogar —al constar como beneficiaria de un recurso espec铆fico para refugiados ucranianos que no acepta animales— ni en recursos para v铆ctimas de violencia de g茅nero.
Una decisi贸n l铆mite
Despu茅s de huir de la guerra y llegar juntas a Barcelona, finalmente se vieron empujadas a regresar al conflicto como una opci贸n mejor que la vida que hab铆an encontrado aqu铆.
“Nadie deber铆a tener que elegir entre un techo y su familia, ni verse obligado a regresar a un conflicto para no separarse de su compa帽ero de vida”, indican desde FAADA.
Una situaci贸n que lleva a帽os sin resolverse
Desde la fundaci贸n llevan casi una d茅cada trabajando con administraciones para evitar estas situaciones, ofreciendo soluciones t茅cnico-legales y recursos dentro de los programas existentes. Defienden que las familias multiespecie deben ser contempladas en los sistemas de acogida.
“Los animales son parte de la familia y, en muchos casos, un apoyo emocional clave para personas que han vivido situaciones traum谩ticas. En el contexto geopol铆tico actual, muchas personas seguir谩n huyendo de la guerra. ¿Qu茅 ocurrir谩 con quienes lo hacen acompa帽adas de animales?”.
FAADA pide al Ministerio de Inclusi贸n desbloquear esta situaci贸n con la m谩xima urgencia.
