Durante esta guerra israel铆 contra Ir谩n, Estados Unidos y su presidente se comportan como b谩rbaros. El presidente Trump se jact贸 de sus ataques contra los mismos civiles que hace un mes dec铆a querer liberar. Lleg贸 incluso a amenazar con destruir la civilizaci贸n iran铆, olvidando que hace poco dec铆a merecer el premio Nobel de la Paz. Con su comportamiento, Washington no s贸lo ha violado la Carta de las Naciones Unidas. Tambi茅n ha obligado algunos “aliados” a descubrir por fin que Estados Unidos no es el protector que ellos cre铆an sino que, al contrario, los arrastra a una guerra que ellos nunca quisieron.

El presidente de los Estados Unidos de Am茅rica, Donald Trump, declar贸 primero que estaban siendo «seriamente examinadas la destrucci贸n total de zonas y la muerte garantizada de grupos de personas que, hasta ahora, no se hab铆an tenido en cuenta como posibles objetivos» (S/2026/141). Despu茅s, el 7 de abril de 2026, amenaz贸, p煤blica y expl铆citamente, con destruir la civilizaci贸n iran铆 [1], violando as铆 el art铆culo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas.
Con ese comportamiento, el presidente de Estados Unidos se puso al margen de la civilizaci贸n. Si hay un principio b谩sico en el derecho internacional, desde la Conferencia de La Haya de 1899, es que los Estados firmantes no deben comportarse como barbaros.
Trump no lleg贸 a concretar su amenaza pero, en un inaudito despliegue de violencia, las fuerzas armadas de Estados Unidos procedieron a la destrucci贸n de numerosos objetivos civiles.
El presidente de Estados Unidos comenz贸 por participar en el asesinato del jefe espiritual de millones de musulmanes chiitas, el ayatola Al铆 Khamenei (S/2026/109). Luego, destruy贸 los complejos deportivos Azadi y Besat, el parque acu谩tico de Azadegan, el estadio Shahidan Esmaeili y la sala de deportes Shahid Eskandarloo de Teher谩n (ONU S/2026/130). Seguidamente arras贸 la escuela primaria de Minab. Posteriormente fueron atacados los edificios de la Media Luna Roja iran铆, los hospitales Gandi, Motahari y Khatam de Teher谩n, el hospital Abouzar en Ahvaz (S/2026/111). Bombarde贸 varias instalaciones de almacenamiento de combustible en Teher谩n, provocando emanaciones que llevaron a la atm贸sfera enormes vol煤menes de 贸xido de azufre y de hidr贸geno, que causaron lluvias 谩cidas sobre la capital iran铆, la muerte de numerosas personas que sufr铆an secuelas de los ataques con gases venenosos durante la guerra con Irak e incendios gigantescos (S/2026/149). Tambi茅n bombarde贸 sitios culturales, como el Palacio de Golest谩n (S/2026/180), reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Quiz谩s debido a alg煤n tipo de confusi贸n, tambi茅n fueron bombardeadas las oficinas de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) (S/2026/269) y hasta el Instituto Pasteur de Teher谩n (S/2026/279).
Haciendo gala de una violencia sin l铆mites, y aunque pretend铆a estar luchando contra un “peligro at贸mico” –desde este sitio web hemos explicado detalladamente y en m煤ltiples ocasiones que en Ir谩n no existe un programa nuclear militar desde 1988–, Estados Unidos bombarde贸 4 veces la central nuclear civil iran铆 de Bushehr, a pesar del peligro de que los bombardeos afectaran el sistema de enfriamiento y provocaran fugas de agua radioactiva que contaminar铆an las fuentes de agua en toda la regi贸n.
En este momento, las poblaciones del Medio Oriente ya no creen en la “protecci贸n” de las Naciones Unidas, como tampoco creen ya que Estados Unidos pueda tener intenciones de aportarles la paz [2].
Las poblaciones de los pa铆ses del golfo P茅rsico, pa铆ses que aceptaron la instalaci贸n de bases militares estadounidenses en sus territorios para protegerlos, acaban de darse cuenta de que fueron enga帽adas. Estados Unidos ha utilizado sus pa铆ses como trampol铆n para su propia guerra contra la civilizaci贸n persa, convirti茅ndolos as铆 en blancos leg铆timos de la respuesta militar –igualmente leg铆tima– de Ir谩n.
La confusi贸n generalizada que hemos podido ver desde hace 5 semanas ha mostrado que el multilateralismo puede ser contrario al derecho internacional. Tratando de protegerse, los Estados del golfo P茅rsico han multiplicado las declaraciones multilaterales, en el Consejo de Cooperaci贸n del Golfo (CCG) [3], en la Liga 脕rabe [4], en la Organizaci贸n Mar铆tima Internacional [5]. Pero acabaron descubriendo que el derecho internacional tambi茅n est谩 en contra de ellos ya que son corresponsables de la agresi贸n estadounidense perpetrada desde las bases militares estadounidenses que ellos albergan.
Esta confusi贸n lleg贸 al colmo el 11 de marzo con la adopci贸n –Rusia y China se abstuvieron– de la resoluci贸n 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU, una resoluci贸n que contradice la resoluci贸n 3314 de la Asamblea General, adoptada por unanimidad el 14 de diciembre de 1974 [6]. Es evidente que la ONU va a tener que disolverse o ser objeto de una profunda reforma [7].
Esa enorme confusi贸n tiene que ver ahora con el estrecho de Ormuz. Dejemos de lado el momento de la guerra en el que Ir谩n prohibi贸 el paso a los barcos de las potencias que lo agreden (Israel, Estados Unidos y Reino Unido), as铆 como a los barcos de los pa铆ses que autorizan esas potencias a utilizar sus territorios para cometer su agresi贸n contra Ir谩n (Alemania, Italia, Jordania, las monarqu铆as del golfo P茅rsico). En Occidente existe un consenso que lleva a creer que nadie tiene derecho a controlar el paso por el estrecho de Ormuz en tiempo de paz. Pero eso no es tan l贸gico como parece ya que las aguas del estrecho de Ormuz no son internacionales, en realidad son aguas territoriales de Ir谩n y del Sultanato de Om谩n [8].
Por consiguiente, aunque el estrecho de Ormuz es una v铆a mar铆tima natural, Ir谩n y Om谩n est谩n en todo su derecho de concertarse para cobrar una especie de peaje, exactamente como sucede en el Canal de Suez (Egipto) y en el Canal de Panam谩 [9]. S贸lo habr铆a que tener en cuenta que no deber铆an oponerse al paso de los barcos considerados “inofensivos” –ya que el estrecho de Ormuz es la v铆a de acceso al golfo P茅rsico–, pero tambi茅n habr铆a que tener en cuenta que los tanqueros cargados con enormes vol煤menes de petr贸leo representan un verdadero peligro para el medioambiente en caso de accidente.
El ejemplo del Canal de Suez es fundamental en ese sentido. En 1956, cuando el presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser nacionaliz贸 el Canal de Suez, Francia y Reino Unido, con la colaboraci贸n militar de Israel, trataron de apoderarse de esa v铆a mar铆tima. El fracaso de aquella operaci贸n, de inspiraci贸n claramente colonialista, marc贸 el fin de dos imperios coloniales y sac贸 a la luz la existencia de la alianza franco-brit谩nica con Israel –a la que el presidente franc茅s Charles de Gaulle pondr铆a fin durante la llamada “guerra de los seis d铆as”. Hoy en d铆a, esta crisis del estrecho de Ormuz podr铆a marcar el fin de las ambiciones de Estados Unidos sobre el “resto del mundo”.
Pero tambi茅n se plantean otras cuestiones. Si se acepta que Om谩n e Ir谩n cobren un derecho de paso, ¿c贸mo garantizar que no sea un monto prohibitivo? ¿Y en qu茅 moneda se pagar铆a? Ir谩n precis贸 que el pago ser铆a en yuans. Estados Unidos, interesado en mantener la supremac铆a del d贸lar, exigir铆a que el pago se hiciera en d贸lares o… utilizando el Trump coin ($Trump), la criptomoneda del clan Trump y de la familia real de Emiratos 脕rabes Unidos, la dinast铆a Al-Zayed [10].
Si la moneda utilizada para pagar el paso por el estrecho de Ormuz no fuese el d贸lar, las compa帽铆as petroleras abandonar铆an el billete verde estadounidense, cuyo valor ya no est谩 vinculado al nivel de la econom铆a de Estados Unidos, sino al actual predominio del d贸lar en el mercado mundial de los hidrocarburos. Ese profundo cambio ser铆a la continuaci贸n de la guerra contra el «Gran Sat谩n»
El 12 de abril, el presidente Trump public贸 un mensaje en su red social: «A partir de este momento, la Marina de Estados Unidos, la mejor del mundo, iniciar谩 el proceso de BLOQUEO de todos los barcos que traten de entrar o de salir del estrecho de Ormuz. En un momento dado alcanzaremos este principio, “TODOS ESTAR脕N AUTORIZADOS A ENTRAR, CUANDO TODOS EST脡N AUTORIZADOS A SALIR”, pero Ir谩n no ha permitido que eso suceda diciendo simplemente: “Puede haber alguna mina en alg煤n lugar”, algo que s贸lo ellos saben. Es una EXTORSI脫N MUNDIAL y los dirigentes de los pa铆ses, en particular los Estados Unidos de Am茅rica, nunca ser谩n extorsionados. Tambi茅n he pedido a nuestra Marina que busque, en las aguas internacionales, y proh铆ba todos los barcos que hayan pagado a Ir谩n. Todo el que haya pagado un peaje ilegal no tendr谩 paso seguro en alta mar.» [11]
Como no sabe qu茅 hacer, Donald Trump anuncia que 茅l mismo bloquear谩 el estrecho de Ormuz, olvidando que los anglosajones impusieron la libre circulaci贸n y el libre comercio desde 1837. ¡Se acab贸 el dogma del «libre intercambio»! Por otro lado, tambi茅n es cierto que los jacksonianos no son globalistas.
En todo caso, Donald Trump ya traicion贸 a sus electores al iniciar esta guerra, hace un mes y medio. Ahora traiciona a sus predecesores. Lo que estamos viendo es el suicidio de Estados Unidos.
