OPINIÓN
Ángeles Sanmiguel
“Se están talando los almendros que viven en los terrenos en los que se pretende instalar la macroplanta”, un monstruo de biometano en San Antonio de Requena. La asociación no gubernamental Acción Ecologista-Agró denuncia que “el proyecto responde a un interés privado de naturaleza económica”, ¡indudablemente! Tratándose de un terreno que sigue siendo rústico, ¿cómo se permite actuar antes de la recalificación? De igual modo, “si no hay terreno rústico deberían haber pedido permiso para talar”, detalla el ecólogo y profesor en Tecnologías del Medio Ambiente Máximo Florín Beltrán quien agrega que, en este caso concreto, la licencia de obras brilla por su ausencia.
En Alicante –por ahora- la floración de los almendros se celebra con rutas y festivales informadas por National Geographic. ¿Actuará la banda arramblando también allí?
“Se dice que antiguamente había que pedir perdón a la Madre del Saúco antes de cortar un saúco (-Sambucus nigra-, arbusto rico en vitamina C y antiinflamatorio)”, relata la autora Cynthia Wickham.
¿La Consellería denegará la DIC (Declaración de Interés Comunitario) -trámite para autorizar actividades industriales en suelo no urbanizable- o bajará la cerviz ante intereses con anglicismos adosados a negociete lugareño en su denominación?
Amonio, metano, ácido sulfhídrico será el futuro tóxico para la zona y la consiguiente contaminación de acuíferos y suelo. ¿Qué le deparará a la población? Irritación de vías respiratorias y dolores de cabeza. ¡Adiós turismo vitivinícola! ¡Bye, bye paisaje cultural, histórico e identitario!
Este es un obituario por cuantos seres arbóreos, vegetales, caen bajo la codicia e intereses humanos. En este luctuoso caso, por los almendros en plena floración que durante décadas han sublimado la belleza natural y que ahora yacen guillotinados.
Plantas y árboles tienen memoria, “son capaces de reconocer a las personas que les han causado daño”, demostraría el experto estadounidense en detectores de mentiras de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), Cleve Backster.
La barbarie se inculca con los pequeños detalles, en gestos que parecen inocuos.
“Entre los cuatro y doce años antes de que los hábitos se hayan consolidado, mientras las criaturas son altamente influenciables y cuando todavía existe la oportunidad de reforzar el desarrollo de la compasión, la tolerancia, el sentido de la autocrítica y la empatía”, dictamina el psiquiatra sevillano Luis Rojas Marcos, es crucial transmitir respeto por la naturaleza, su diversidad y espacios, incluido el viario.
Santiago Beruete, licenciado en Antropología y Filosofía, llamado “el profesor jardinero”, “jardinópeda” o “jardinósofo”, recalca en la presentación de su libro “Filosíntesis” que el reino vegetal ofrece “valiosas enseñanzas acerca de cómo pensar y actuar de forma sana y beneficiosa” aseverando que el “vivir conforme a la naturaleza” resuelve ancestrales cuestiones que laceran el cerebro humano.
¿Qué les pasa a las familias y centros educativos españoles que no se preocupan en transmitir respeto por los árboles? Cuando el profesorado los utiliza como postes, si ocasionalmente son meros percheros o se encintan para señalizaciones policiales que luego no se quitan. ¿Qué concepto sobre los árboles se transmite?
“Pienso que uno de los principales objetivos de los planes de arbolado –viario- es el fin de mejorar la calidad de vida del ciudadano disfrutando de los beneficios que nos aportan los ejemplares”, apunta un joven experto.
La ciudad de València cuenta con unas ocho brigadas de poda y tres personas por brigada encargadas del arbolado en aceras y árboles en alcorques. “Salimos más o menos a sesenta mil árboles y palmeras”. Otros equipos controlan la vegetación de los alcorques y hacen podas ligeras en ramas accesibles con pértiga y tijeras. Para parques y jardines las brigadas son “unas cuatro o cinco en el norte y otras cuatro o cinco en el sur”, aunque “falta mucha gente por bajas e historias”.
Plantar y reponer arbolado es cosa del Ayuntamiento –sección de especies-, a lo que cabe preguntarse: ¿Cuántos siglos han de pasar para que en despachitos y manejando sin trabas los presupuestos públicos, se replanten ejemplares en alcorques vacíos? “Lo que pasa es que al final es una faena bastante costosa y lleva su marcha, a lo mejor se plantan cinco o seis árboles al día”, en viaria.
Muchas crisis existenciales se resuelven a través del mundo vegetal siendo árboles y plantas compañeros solventes de vida.
Actualmente en València “ya no se plantan naranjos, un árbol que no se hace grande y aguanta muy bien, pero que la naranja es una faena muy grande”. Existen especímenes conflictivos como los llamados “pica-pica, Lagunaria patersonia (nativo australiano que florece de mayo a julio) que tiene en la semilla unos pelitos que para los vecinos que lo tienen en las calles es mortal” pudiendo causar irritación epidérmica. Últimamente “se están plantando árboles que no se hacen de dimensiones muy grandes, que no sueltan un fruto molesto y que tampoco levantan el suelo”, añade un joven versado. Se prueban nuevas especies, tal es el caso del Hibiscus (en Hawái se utiliza para hacer canoas) y el Prunus (su floración anuncia el fin del frío) que, aunque “también a la larga se hacen grandes no son las bestias que hay hoy en día por ahí, por calles que no tienen sitio, que son super altos y super largos”.
¿Por qué no se han estudiado concienzudamente las características antes de plantarlos en entornos ciudadanos? “Hay muchas especies que se han seleccionado mal”. ¿Viveros amiguetes disponiendo? “Ha habido muchos fallos en la elección de especies anteriormente y esos fallos se ven a los veinte treinta años”.
Se juega con la vida de las personas, con el ecosistema y la biodiversidad urbana, con los vecindarios al hacer un trabajo mediocre.
Alcorques exiguos y míseros, cubiertos por maderas, cementados, tenidos por basureros y vertederos de restos de pintura, escombros de obras, cubos de agua con detergentes y demás barrabasadas son marca de la casa. ¿Alguien supervisa? ¿Existe alguna normativa interventora? ¿Hay posibilidad de señalizaciones?
“Sillones” neoluditas, ¿irresolutos entre inmovilizar dinero público y actualizar servicios públicos? Tal parece que en su fundamentalismo contrario a la innovación tecnológica eluden el cuidado del arbolado mediante sensores de humedad, software de gestión integral para el mantenimiento, inventarios 3D de ejemplares, monitoreo del suelo o drones para detectar plagas y estrés térmico? Y, ¿qué decir de la infrecuencia del riego por goteo?
“No es lo mismo un alcorque que un jardín donde la raíces tienen para crecer toda la tierra del mundo, en el alcorque obviamente pasan por ahí muchas cosas: cables de luz, cañerías, cemento”.
“El Ficus de detrás del Corte Inglés, ese Ficus es gigante con un alcorque enano” y las raíces sin espacio acaban dañándose, “se hacen heridas y se pudren”.
¿Existen profesionales del sector que no respetan a los árboles?
“Sí que los hay”.
¿Árbol Vs. infraestructuras?
“En la privada, suelen darle prioridad a la salud del árbol, si hay una farola metida dentro de la copa del árbol, no se va a desgraciar el árbol por la farola, lo que hay que hacer es retirar la farola”. En infraestructuras como fachadas estas priman.
¿Podas salvajes o podas según estándares europeos? Esta es la cuestión.
Los Ficus de San Vicente “se han quedado a palo total”. Gigantes con alcorque pequeño fueron podados con “una poda muy agresiva”. Los Ficus (que mejoran la calidad del aire), como el de la plaza España, “que lo envenenaron, es un árbol muy duro y volvió a rebrotar”.
València ¡aún! puede jactarse de tener “árboles simbólicos, como los Ficus del Parterre, el Eucaliptus de Benimamet” o las palmeras canarias, árboles monumentales que “llega un momento que están protegidos”, -claro está mientras no interfieran planes sombríos de no menos tenebrosos intereses-.
En el OAM (Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines), “que son los funcionarios, cada vez van a menos, no están reponiendo puestos, les van quitando trozos de parques y paseos, lo van privatizando, van quitando secciones, pero siguen llevando el río, la mediana de Marqués del Turia, al final va a acabar todo privatizado”, señalan. ¿Momento chanchullo?
Una vecina dolida por la sordidez hacia el arbolado declamaba: “Esos tocones son cadáveres a mis ojos que olvidados se momifican al sol o regalan sus últimos alientos con brotes ilusionados ignorantes que alguna patrulla uniformada y con cizallas los destrozaran”.
Existen otras técnicas más allá “de ir reponiendo árboles que sería aprovechar los rebrotes que nacen del tocón del árbol que se ha cortado, aunque también depende de la especie”.
Álvaro Soto, periodista logroñés decretó que: “En el alocado siglo XXI, la naturaleza aparece como el último refugio físico y mental”.
¿Existe normativa contra el talado arbitrario?
“Solamente se protege a árboles con ciertas características”. “Cualquier arbolito que hay por ahí no está protegido contra el talador”.
“El ficus del cruce de la avenida Giorgeta con San Vicente se desconoce por qué se taló”, tras quitar media copa se ordenaría quitarlo entero, “ahí, hay cosas detrás que se desconocen y así con muchos árboles”.
Para talar, ante la ingente cantidad de especies, son seleccionadas las que peor están como el Arce negundo (arce americano, cuya savia tiene un alto contenido en azúcar, -“melaza de montaña-”), o el Populus alba (álamo plateado, de propiedades antiinflamatorias y antisépticas y muy válido para carpintería)”.
A la hora de podar, -aunque sea salvajemente-, el técnico o la técnica municipal decide y, “si el ciudadano lo solicita y los técnicos del Ayuntamiento consideran que es factible”, ¡adelante con el rasurado al cero! Menos mal que “se practica más el estándar europeo de poda que es dejar que el árbol crezca salvaje, quitar ramas peligrosas y prevenir roturas y ramas que molestan al entorno”. Actualmente en ciertas empresas se imparten cursos sobre dicho estándar. “Lo que se intenta es que diferentes profesionales poden de la misma forma”, ¡respetando lo máximo posible la salud del árbol! sin olvidar que las directrices del encargado marcan la pauta para la brigada pudiendo “estar más a favor o en contra” de ellas.
¿Qué pasa con los nidos? “El nido no se toca, si esa rama hay que cortarla pero hay un nido, no se corta, se deja y se trabaja todo el árbol menos esa parte, el nido se respeta”. Pero, existe un pero: “A los podadores más mayores se la bufa más” que haya nidos, “los más jovencitos, de cuarenta para abajo, son más respetuosos con las aves”. Por la ley de Bienestar Animal “si hay un pájaro no se debe podar, se tiene que respetar, pero al final cada podador hace lo que quiere”, la mayoría respetan a las aves y los nidos pero “hay algunos que no”. En el caso de las palmeras Washingtonia al recoger lo cortado es cuando se ve “el nido con los polluelos o lo que sea; pasa, pero no por maldad ni nada, porque no lo ven”.
Beruete, al ser entrevistado, detallaría un par de puntos: “La voluntad no sólo de hacer parques y jardines sino de traer ya la naturaleza productiva al mismo corazón de la ciudad” y “No podemos estar en guerra con la naturaleza”.
