
Con motivo de esta conmemoración, el Sindicato de Mujeres Periodistas (YRJ) celebró un seminario bajo los títulos "Historia de los medios kurdos" y "Discurso de odio". El encuentro tuvo lugar en la Academia de Formación de Qamishlo, donde la sala estaba decorada con fotografías de periodistas mártires: Delishan Ibish, Mohammed Rasho, Hogir Mohammed, Vedat Erdemci, Dilovan Kafar, Rizgar Deniz, Saad Ahmed y Jihan Bilkin. En el seminario participaron miembros del YRJ y representantes de organizaciones mediáticas de Rojava.
El acto comenzó con un minuto de silencio y fue moderado por Amal Mohammed, portavoz del Sindicato de Mujeres Periodistas, y por la periodista Avin Yusuf, miembro de la organización.
Amal Mohammed expuso la historia de los medios kurdos y ofreció una breve panorámica histórica.
Afirmó: "Si la historia de un pueblo o de una mujer la escriben otros, se escribe de forma incorrecta. Cuando el ocupante escribe mi historia, no refleja la verdad. La pluma que comenzó su camino en 1898 bajo el nombre de "Kurdistán" es una pluma muy importante, y seguimos su legado hasta hoy".
Añadió: "Decenas de personas han demostrado un valor extraordinario para escribir siquiera una palabra en kurdo, asumiendo una gran responsabilidad, y esta labor continúa. Hoy en día, decenas de periodistas están encarcelados en el Kurdistán Norte (Turquía) y afrontan grandes dificultades por contar la verdad sobre el pueblo kurdo. En el Kurdistán Oriental (Irán), son objeto de detenciones, ejecuciones y persecución por el mismo motivo. En Rojava, decenas de personas han sacrificado sus vidas para hacer oír la voz de la revolución. Las mujeres periodistas también han desempeñado un papel fundamental en esta lucha, y hoy vemos que la mayoría de periodistas en Rojava son mujeres".
"Este discurso de odio se ha hecho especialmente visible durante los recientes ataques contra el norte y el este de Siria. Como consecuencia, muchas personas han muerto y muchas otras han sufrido; la raíz de todo ello es el discurso de odio. Este fenómeno se ha desarrollado a partir de la intolerancia religiosa, como hemos visto en la costa siria y en Suweyda, donde las mujeres han sido objetivo de ataques. Este discurso no es nuevo, pero tampoco forma parte inherente de la naturaleza humana: las personas lo aprenden de su entorno y de la familia, y es fomentado por las autoridades debido a sus enfoques excluyentes. En Siria, el pueblo kurdo ha sufrido esta exclusión en las cuatro partes del Kurdistán".
Añadió: "Para erradicar el discurso de odio necesitamos nuevas leyes, educación y nuevos enfoques".
Refiriéndose específicamente al discurso de odio contra las mujeres, Avin Yusuf añadió: "Cuando se producen ataques, las mujeres son el primer objetivo y sufren en los planos físico, económico y psicológico. Dado que son ellas quienes crían a los hijos y configuran la sociedad, esto también repercute en las nuevas generaciones y alimenta sentimientos de venganza. Durante los recientes ataques hemos visto hasta qué punto los medios afines al Gobierno de Transición Sirio han recurrido al discurso de odio. La influencia de las redes sociales también es enorme: lo que se publica en ellas tiene un gran impacto en la población. Dado que el nivel de conciencia social aún no es suficiente y las semillas del odio se siembran desde la infancia, se producen situaciones como estas".
Asimismo, explicó que otro problema reside en las estructuras que controlan los medios digitales, respaldadas por fuerzas autoritarias extranjeras. Subrayó la necesidad de adoptar leyes y garantizar una educación democrática, insistiendo en que los medios deben cuidar su lenguaje y trabajar para poner fin a esta situación.
Tras su intervención, se abrió un debate en el que se destacó que el discurso de odio se dirige con mayor frecuencia contra las mujeres. Por ello, se subrayó la importancia de que las mujeres periodistas permanezcan vigilantes, organicen formaciones y desarrollen investigaciones sobre esta cuestión. Durante la discusión también se destacó que la revolución de Rojava es una revolución de mujeres, por lo que estas deben asumir plenamente su responsabilidad y fortalecer su voz para contar la historia de cada mujer.
ANHA
