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La llamada literatura del yo

COMENTARIO A TIEMPO

Por Teodoro Renter铆a Arr贸yave

SEGUNDA PARTE

Despu茅s de preguntarse ¿Qu茅 es el Quijote?, Gonzalo Edmundo Celorio Blasco en su estupenda pieza oratoria que pronunci贸 al recibir el Premio Cervantes 2025 de manos del monarca espa帽ol, Felipe VI en el paraninfo de la Universidad de Alcal谩 de Henares, se contesta como pre谩mbulo para razonar el hablar de su propia obra y un breve recuento de la novel铆stica latinoamericana: “Es un libro -explic贸- de caballer铆as que parodia los libros de caballer铆as; una novela que no s贸lo presenta una ampl铆sima gama de variantes narrativas, sino que alberga en su seno otros g茅neros literarios: la poes铆a, la pr茅dica, la reflexi贸n ensay铆stica y hasta otras novelas subsidiarias y varias comedias de enredo escritas al margen de la dramaturgia, am茅n de la cr铆tica literaria que su autor pone en pr谩ctica en los pr贸logos que 茅l mismo se ve conminado a escribir a falta de quien estuviera dispuesto a redactarlos.




Lo parad贸jico -contin煤a- es que el Quijote, que se insubordina a cualquier canon posible, establece al mismo tiempo el canon indiscutible de la literatura de nuestra lengua.

En la llamada literatura del yo, ha tenido preeminencia la poes铆a l铆rica. El poeta habla de s铆 mismo y de sus enso帽aciones. Y a nadie le extra帽ar铆a que, en una circunstancia como esta, el poeta se refiriera a su propia poes铆a. Pero la literatura del yo tambi茅n se ejerce en la prosa, en el ensayo, la novela, la memoria, que son los g茅neros, entremezclados hasta la promiscuidad, en los que mi voz ha querido perseverar”.

Explicado lo anterior, dijo Celorio con la honestidad que lo caracteriza: “A mi propia obra habr茅 de referirme en esta alta ocasi贸n. Tambi茅n hubiera querido hablar de otros asuntos: del tard铆o advenimiento de la novela en Am茅rica con El Periquillo Sarniento de Jos茅 Joaqu铆n Fern谩ndez de Lizardi, cuya publicaci贸n en 1816, cuando ya se ha iniciado la revoluci贸n de Independencia en M茅xico, le confiere al g茅nero literario su condici贸n de g茅nero libertario preconizada por Cervantes; del proceso de desespa帽olizaci贸n, seg煤n el impetuoso t茅rmino acu帽ado por Ignacio Ram铆rez -el “Nigromante”- tras la independencia pol铆tica de mi pa铆s, que pretendi贸 articular una literatura propia en una lengua que inopinadamente se sinti贸 ajena cuando, sin ella, ni M茅xico, ni ning煤n otro pa铆s hispanoamericano, habr铆a podido configurar su nacionalidad; del retorno de las carabelas, como el escritor peruano Luis Alberto S谩nchez llam贸 a la influencia del modernismo, encabezado por el nicarag眉ense Rub茅n Dar铆o, en la Generaci贸n espa帽ola del 98 y que podr铆a aplicarse tambi茅n a la riqueza narrativa del llamado boom de la novela latinoamericana, que repercuti贸 significativamente en la literatura espa帽ola de la transici贸n democr谩tica.

Pero no. S贸lo manifestar茅, en esta mera enunciaci贸n de temas que me hubiera gustado desarrollar, que la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura espa帽olas, que le son inherentes. Con sus propias peculiaridades, en cierta medida derivadas de las culturas antiguas, en las que se ha intentado sobreponer la retrotop铆a -buscar un refugio en el pasado- del para铆so perdido, M茅xico es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes -Premio Cervantes 1987- denomin贸 felizmente ‘el territorio de la Mancha`... Me limitar茅 entonces a hablar, con cierto pudorcillo desma帽ado, de mi propia obra literaria, porque es ella, a fin de cuentas, la que me ha tra铆do hasta este paraninfo.

En principio, mis obras responden a los g茅neros del ensayo, la novela, la cr贸nica o la memoria, como tradicionalmente se han denominado, pero ninguna de ellas se ha quedado encerrada en el sitio que la clasificaci贸n gen茅rica les ha adjudicado. Mis presuntas novelas mucho tienen del centauro de los g茅neros, como Alfonso Reyes defini贸 el ensayo por la concomitancia en su discurso de la inteligencia rectora y la imaginaci贸n brav铆a. Pero tambi茅n hospedan en sus p谩ginas la cr贸nica, la confesi贸n, la remembranza. Es el caso de las que integran la saga titulada, no sin iron铆a, ‘Una familia ejemplar’, a saber: ‘Tres lindas cubanas’, ‘El metal y la escoria’ y ‘Los ap贸statas'. Me concentrar茅 en ellas porque en esa trilog铆a me parece que se articula lo que podr铆a llamarse una po茅tica narrativa.

Siempre hab铆a querido contar la historia de mis ancestros para conocer mis or铆genes y conocerme a m铆 mismo, porque nadie sabe bien a bien qui茅n es si no sabe de d贸nde viene. Por lo poco que conoc铆a de mis antepasados pr贸ximos -y sobre todo por lo mucho que de sus historias me hab铆an ocultado deliberadamente en casa-, intu铆 que sus vidas eran novelables, como bien mirada, cualquier vida lo es. Pero las suyas quiz谩 todav铆a m谩s por la dimensi贸n hist贸rica que fueron cobrando sus involuntarias haza帽as.

Tan pronto empec茅 a averiguar por mi propia cuenta los pasajes m谩s determinantes de sus biograf铆as, advert铆 que casi todos ellos hab铆an desempe帽ado, sin sospecharlo siquiera, un papel 茅pico en el transcurso de sus d铆as. Y esa condici贸n 茅pica, que en su momento adoptaron con naturalidad y sin conciencia, era susceptible de ser contada en clave novel铆stica. Pens茅 que aquellas personas, convertidas en personajes merced al artificio de la literatura, podr铆an ser trascendentes no s贸lo para m铆 y los m铆os por tratarse de nuestra propia estirpe, sino para cualquier lector capaz de vivir como suyas sus convulsivas historias: historias de migraci贸n y de exilio; de bonanzas ub茅rrimas y latrocinios arteros; de vicios inconfesables y amnesias enajenantes; de obsesiones sat谩nicas y luchas revolucionarias.

Unos hab铆an sufrido los trastornos generados por la Revoluci贸n mexicana o la Guerra civil espa帽ola, otros hab铆an abrazado la causa de la Revoluci贸n cubana o, proscritos por el nuevo r茅gimen, hab铆an tenido que emprender el camino de la di谩spora. Alguno m谩s hab铆a participado en la gesta de la Revoluci贸n sandinista que destap贸 una Nicaragua tan violentamente dulce, como la calific贸 -Julio- Cort谩zar sin que la vida le hubiera dado la oportunidad de asistir a su conversi贸n en una oprobiosa dictadura.

Durante mucho tiempo me di a la tarea de indagar sobre aquellas ramas que por razones puritanas hab铆an sido podadas de mi 谩rbol geneal贸gico y por las que mi curiosidad infantil hubiera querido encaramarse.

A lo largo de los muchos a帽os de escritura de la saga, la literatura se fue ense帽oreando de la historia de mi familia hasta avasallarla por completo”.

Dos connacionales, tuvieron en el enigma de los tiempos, encontrarse en tan grata, noble y soberbia ocasi贸n: el escritor y novelista Gonzalo Edmundo Celorio Blasco, el s茅ptimo mexicano en recibir el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel Cervantes -2025- y el jurado, representante de la Federaci贸n Latinoamericana de Periodistas, FELAP, a propuesta de la Federaci贸n de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y el Colegio Nacional de Licenciado en Periodismo, CONALIPE, profesor y licenciado, Pablo Rub茅n Villalobos Hern谩ndez. CONTINUAR脕.


 

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