Ir al contenido principal

Los otros desastres nucleares

Francisco del Pozo Campos*
 

El 26 de abril de 1986, el reactor n煤mero 4 de la central nuclear de Chern贸bil (Ucrania, entonces URSS) explot贸 durante una prueba de seguridad, provocando el peor desastre nuclear de la historia. La explosi贸n liber贸 material radiactivo, afectando gravemente a la regi贸n y gran parte de Europa. Hoy se cumplen 40 a帽os de ese d铆a y aunque Chern贸bil ya no funciona, este y otros desastres nucleares siguen vivos.

Las plantas nucleares como Chern贸bil y Zaporiyia en Ucrania o Bushehr en Ir谩n siguen participando activamente en conflictos armados. Su mera presencia aumenta enormemente el potencial da帽o a la poblaci贸n civil y son moneda de cambio entre los contendientes del conflicto. En 2025, el nuevo sarc贸fago de Chern贸bil (New Safe Confinement o NSC), fue da帽ado por un dron ruso. Seg煤n un informe reciente de Greenpeace, los da帽os del NSC han aumentado el riesgo de escape de part铆culas radiactivas. Tambi茅n la planta de Zaporiyia, ubicada en plena l铆nea de frente ucraniano, est谩 en riesgo. En Greenpeace hemos denunciado  violaciones de los protocolos de seguridad como el grave deterioro de las condiciones de refrigeraci贸n de los reactores. La central de Busher, la 煤nica operativa en Ir谩n,  tambi茅n ha sufrido impactos indirectos de la guerra. Un error de c谩lculo o un ataque deliberado sobre la infraestructura el茅ctrica asociada podr铆a desencadenar un desastre nuclear en el Golfo P茅rsico.

Un aprendizaje que dejan accidentes como Chern贸bil pero tambi茅n Fukushima  es lo perenne que puede ser el impacto de cualquier accidente nuclear. Greenpeace ha hecho recopilado los resultados de sus recientes misiones en la Zona de Exclusi贸n alrededor de la planta es esta aplicaci贸n. Los resultados son demoledores: el informe revela la persistencia de part铆culas radiactivas muy peligrosas en el fondo de su estanque de refrigeraci贸n. Lejos de mitigarse, d茅cadas despu茅s, los impactos en Chern贸bil y Fukushima siguen presentes en suelos, 谩rboles y rocas pero tambi茅n sobre las personas que viven cerca de estos desastres nucleares.

El equipo de investigaci贸n de Greenpeace sobre Chern贸bil, en la zona de exclusi贸n de Chern贸bil, trabaja extrayendo muestras de tierra para comprobar si hay radiaci贸n alterada en la zona recientemente ocupada por el ej茅rcito ruso, en Ucrania, el 17 de julio de 2022.

Son inversiones millonarias y en todo el mundo se mantiene gracias a ingentes cantidades de dinero p煤blico. En Espa帽a no es diferente, y aunque formalmente est谩n en manos privadas han sido rescatadas varias veces a lo largo de su vida 煤til: la moratoria nuclear (1983)el tarifazo (1988), el rescate a los residuos (2005) y la ley de responsabilidad nuclear (2011)  El informe realizado por la Universidad Rey Juan Carlos, «Cierre nuclear y transici贸n energ茅tica: el caso de Almaraz«, analiza la  propuesta de tres a帽os de extensi贸n de vida de la central nuclear de Almaraz (C谩ceres) y concluye que es de facto un nuevo rescate indirecto: los consumidores vamos a rescatar Almaraz  pagando en la factura un sobrecoste de al menos 3.831 millones de euros.

Las plantas nucleares florecieron entre los 70 y los 80, en un sistema el茅ctrico que consist铆a en grandes plantas en manos de unas pocas el茅ctricas. Ahora el contexto ha cambiado, las energ铆as renovables se han adue帽ado del sistema el茅ctrico. Con ellas han aparecido infinidad de actores, entre ellos la ciudadan铆a, y miles de nuevos operadores y comercializadoras privadas que est谩n disputando el poder a las grandes el茅ctricas. Este nuevo sistema basado en renovables necesita plantas flexibles para adaptarse a las variaciones de sol, viento y a la demanda a lo largo del d铆a. Este rol hasta ahora lo est谩 jugando las plantas de gas, tambi茅n en manos de las el茅ctricas. En este nuevo paradigma energ茅tico los inflexibles y caros reactores nucleares no pueden adaptarse al nuevo contexto y est谩n abocados a la extinci贸nEl informe de la Universidad Rey Juan Carlos, «Cierre nuclear y transici贸n energ茅tica: el caso de Almaraz», determina que el impacto de la extensi贸n de tres a帽os de Almaraz pone en riesgo 26.129 millones de euros de nuevas inversiones en energ铆a renovable, indispensable para la transici贸n.

In the village of Vezhytsia, the Rokitne District of the Rivne Region, a family has just brought a wagon full of locally grown potatoes.

To understand better how contamination affects the lives of Chernobyl survivors, Greenpeace carries out two pilot investigations into the remaining radionuclide contamination of locally produced food and forests.

La energ铆a nuclear crea residuos peligrosos para la salud y el medio ambiente que se mantienen radiactivos durante cientos de miles de a帽os. No se ha encontrado a煤n ninguna soluci贸n permanente para la gesti贸n a largo plazo de grandes vol煤menes de residuos nucleares. Hasta la fecha solo los almacenamos ya sea en superficie o bajo tierra pero siguen ah铆. Adem谩s, el reactor 4 de Chern贸bil, va a seguir siendo un problema radiactivo durante muchos siglos, como tambi茅n lo van a ser los tres reactores da帽ados de Fukushima. En general, todas las plantas que hay que desmantelar en todo el mundo son un problema. Lo 煤nico que podemos hacer proactivamente para minimizar esta deuda es no extender la vida de las centrales nucleares y dejar de generar m谩s residuos.

  • No podemos seguir haciendo m谩s grandes estos desastres. 
  • No podemos extender la vida de estas plantas cuando la energ铆a renovable ya nos puede dar toda la energ铆a que necesitamos. 
  • No podemos dejarnos llevar por movimientos que nos anclan al desastre, como el acuerdo de gobierno extreme帽o (PP/VOX), den continuidad de Almaraz en contra las renovables. 

Por todas estas razones, es importante que el Gobierno espa帽ol mantenga su compromiso con el cierre programado de la central nuclear de Almaraz.

*Francisco del Pozo Campos. Greenpeace Espa帽a

ARCHIVOS

Mostrar m谩s


OTRA INFORMACI脫N ES POSIBLE

Informaci贸n internacional, derechos humanos, cultura, minor铆as, mujer, infancia, ecolog铆a, ciencia y comunicaci贸n

ElMercurioDigital.es, editado por mercurioPress/El Mercurio de Espa帽a bajo licencia de Creative Commons. Medio independiente propiedad de mercurioPress
©Desde 2002 en internet
Otra informaci贸n es posible


--