Un informe de MSF documenta la violencia sexual generalizada y sistemática en carreteras, campos de cultivo y campos de desplazados, tanto en zonas de conflicto como lejos del frente.
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Una mujer camina por el campo de desplazados de Daba Naira en Tawila, Darfur Norte, Sudán. Febrero 2026. © Cindy Gonzalez/MSF
Las mujeres de Darfur, Sudán, exigen protección, atención y justicia, ya que la violencia sexual persiste en toda la región, tanto en zonas de conflicto activo como lejos del frente, según un nuevo informe publicado hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF).
El informe, “Hay algo que quiero contarte…”. Sobrevivir a la crisis de violencia sexual en Darfur, ofrece los relatos documentados más completos sobre la violencia sexual en la guerra de Sudán, con testimonios de supervivientes y datos de los programas médicos de MSF que ponen de manifiesto patrones claros de abuso generalizado y sistemático.
Entre enero de 2024 y noviembre de 2025, al menos 3.396 supervivientes de violencia sexual buscaron tratamiento en centros apoyados por MSF en Darfur Norte y Sur. Sin embargo, MSF advierte que esta cifra representa solo una fracción de la verdadera magnitud del problema, ya que muchas supervivientes no pueden acceder a la atención médica de forma segura. Las mujeres y las niñas representaron el 97% de las supervivientes atendidas en los programas de MSF.
“La violencia sexual es una característica definitoria de este conflicto, que no se limita al frente de batalla, sino que está presente en todas las comunidades”, declaró Ruth Kauffman, referente de salud de la unidad de emergencias de MSF. “Esta guerra se libra a costa de la vida y el bienestar de las mujeres y las niñas. El desplazamiento, el colapso de los sistemas de apoyo comunitario, la falta de acceso a la atención médica y las profundas desigualdades de género permiten que estos abusos continúen en todo Sudán”.

Los equipos de salud mental de MSF debaten estrategias para apoyar a las familias desplazadas en el campamento de Daba Naira, en Tawila, en el estado de Darfur Norte, al oeste de Sudán. Muchos de los pacientes que llegan aquí han sufrido violencia extrema, la pérdida de seres queridos, de sus hogares y de sus medios de subsistencia, así como violencia sexual y otras formas de abuso. © Cindy Gonzalez/MSF
Los testimonios de las supervivientes y los datos médicos de MSF muestran que los soldados de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y las milicias aliadas son responsables de la violencia sexual generalizada y sistemática contra las mujeres. Tras la toma de El Fasher, la capital de Darfur Norte, por parte de FAR el 26 de octubre de 2025, MSF atendió a más de 140 supervivientes que huían de la ciudad hacia Tawila en noviembre. El 94% de ellas fueron atacadas por hombres armados, y muchas denunciaron agresiones en las rutas de escape. Los ataques fueron generalizados, a menudo perpetrados por varios agresores delante de sus familias, y se dirigieron deliberadamente contra comunidades no árabes, como forma de humillación y terror, emulando atrocidades anteriores de las FAR, como el desmantelamiento del campo de Zamzam.
En tan solo un mes, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, MSF identificó a otras 732 personas supervivientes en campos de desplazados en los alrededores de Tawila, donde las mujeres denunciaron ataques tanto durante sus desplazamientos como dentro de los campos. El hacinamiento en los refugios, la falta de seguridad básica y las condiciones precarias —incluidos puntos de agua remotos, zonas de baño inseguras y letrinas limitadas— aumentaron aún más su vulnerabilidad.
Las supervivientes describieron ataques no solo durante los combates, sino también en su vida cotidiana: en las carreteras utilizadas para huir de la violencia, en los campos donde las familias cultivan alimentos, en mercados y en campos de desplazados, lo que demuestra que la violencia sexual se extiende mucho más allá del frente de batalla.
En Darfur Sur, a cientos de kilómetros de los combates terrestres, el 34% de las supervivientes fueron agredidas mientras trabajaban en el campo o se desplazaban a él, y el 22% mientras recogían leña, agua o alimentos, lo que pone de manifiesto que la violencia se produce durante las actividades cotidianas.
También hay niñas entre las supervivientes: en Darfur Sur, una de cada cinco era menor de 18 años, incluidos 41 menores de cinco años.
Lee aquí el informe '“Hay algo que quiero contarte…”. Sobrevivir a la crisis de violencia sexual en Darfur'
Sobrevivir a la violencia sexual en Darfur
