La Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV) ha denunciado ante la Guardia Civil, la destrucción que se está llevando a cabo de más de treinta hectáreas de un encinar de repoblación en el término municipal de Jalance, paraje del “Campichuelo del Campo”.
El bosque de encinas, de unos 25 años de edad, con árboles de más de tres metros de altura, junto a la vegetación arbustiva asociada, era el resultado de una repoblación realizada en el año 2000, dentro del programa de reforestación de tierras agrícolas de la Unión Europea. La repoblación fue realizada gracias a un fondo de subvenciones públicas, debiéndose resaltar la incoherencia de que ahora sea una nueva directriz de la política comunitaria, derivada de la denominada “emergencia climática”, la que lleve a su destrucción para implantar un mar de placas fotovoltaicas en una zona de alto valor ambiental de la Red Natura 2000 catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
La actuación de tala y triturado del bosque cuenta con una autorización administrativa de fecha seis de noviembre de 2025 (DOGV n.º 10.232), y en su tramitación contó con la oposición, posteriormente enmendada, de la Dirección General de Medio Natural y Animal, que en su informe del 30/11/2023 rechazaba el que:
“la ejecución de la instalación propuesta conllevaría la pérdida de un encinar ya instaurado”
razón por la cual solicitaba se excluyeran las parcelas 13,14 y 17 del polígono 4, del proyecto presentado por la empresa promotora PROMONRG SOLAR FOTOVOLTAICA I, SL. La promotora consiguió eliminar esta exigencia y esas parcelas están, también, siendo taladas. El conjunto de las parcelas repobladas en su día, cuenta actualmente con la calificación oficial de terreno forestal.
ANAV llama la atención sobre el absurdo e inadmisible atropello ambiental que constituye el hecho de arrasar un bosque en vías de consolidación, principal y natural ecosistema terrestre de absorción del anhídrido carbónico (CO2) con la excusa de así reducir las emisiones de ese mismo gas gracias a proyectos de la llamada energía renovable como el que denunciamos. Frente a proyectos de esta naturaleza que requieren de un gran consumo de superficie y elevadas inversiones, el Estado y el gobierno valenciano, dejan a un lado la promoción real de Comunidades Energéticas locales que favorezcan el autoconsumo en los hogares, también de energía solar fotovoltaica, pero sin necesidad de destrozar el territorio y la naturaleza de nuestras comarcas del interior valenciano.
La tala del bosque de encinas, para añadir mayor daño, se está realizando justamente en un mes, como mayo, que debiera ser evitado a toda costa, por corresponder a la época de mayor incidencia de nidificación de las aves, y de reproducción de la fauna en general. Nada de esto parece preocupar ni a los promotores, ni a las autoridades medioambientales que debieran velar por impedir agresiones de esta envergadura.
Por último, desde ANAV volvemos a denunciar que nuestra comarca del Valle de Ayora, esté siendo sometida a un verdadero saqueo y destrucción de su patrimonio natural, con no menos de 2.000 hectáreas de terrenos de cultivo, y ahora también forestales, cubiertas con paneles solares, una marea de 215 aerogeneradores en las cumbres de nuestras montañas, y una red de tendidos eléctricos – unos 260 km- que va tejiéndose sobre esta comarca haciendo de ella un lugar irreconocible y empobrecido para los que apreciamos su belleza original en vías ya de desaparición.
