OPINIÓN de Ángeles Sanmiguel
¡Huelga educativa indefinida desde el once de mayo en el País Valenciano! “¡Por nuestros derechos, por nuestros alumnos y alumnas, por la educación pública!”. El ochenta por ciento de profesionales del sector educativo la apoya y en la primera de las manifestaciones participaron más de veinte mil personas.
“Sólo el que sufre una opresión puede quitársela de encima”, apunta el “Libro rojo del cole”, publicado en mil novecientos sesenta y nueve en Dinamarca y, posteriormente, de forma clandestina, editado en España.
Cuando en la gobernanza no se reconocen los errores –malintencionados o fortuitos- estos mutan en estructuras viciadas, tal es el caso de las “mentiras de la Generalitat Valenciana para defenderse y dejarnos mal a los profesores y profesoras. Nosotros y nosotras no mentimos, luchamos por la educación pública”.
¿Cómo presumir de la mayor subida salarial de la historia siendo una de las comunidades autónomas que peor paga a sus docentes, muy por debajo del IPC (Índice de Precios al Consumidor)? ¿Vanagloriarse de crear puestos en la docencia cuando muchos son temporales, inestables y no estructurales? ¿Ratios bajo control? Menuda trola, las aulas están a reventar excediendo los treinta y cinco alumnos y alumnas en Secundaria (estudiantes preadolescentes y adolescentes) y con más de veinticinco en Primaria (alumnado desde seis a doce años) ¿Proclamar que se tienen las mismas horas lectivas que en el resto de España? Ni por asomo, aquí, en el País Valenciano, superan hasta la media europea. ¿Aseverar que hay una mayor inversión en educación? ¡Tururú! es menos del cuatro por cien del PIB (Producto Interior Bruto). ¿Dárselas de diálogo con los sindicatos? Otra patraña de la Generalitat ya que se pronuncia en cualquier reunión como mandamás totalitario.
“Nos dan risa los que dicen que las escuelas no deben ser políticas, como si esto fuera posible. No se puede ser neutral: o se está en contra o haciendo el juego”, sentencia el orellanense (Badajoz) Eusebio Medina García, doctor en Ciencias Políticas y Sociología.
Más de ochenta mil profesores y profesoras de la educación pública de Primaria y Secundaria en el País Valenciano están en huelga. Sindicatos como la CGT (Confederación General del Trabajo) en su Sección Sindical d´Ensenyament, CNT (Confederación Nacional del Trabajo), CSO y COS, Intersindical, CCOO, STEPV, UGT y CSIF han movilizado al sector junto a la CADPV, Docentes en Lluita y Sindicato de Estudiantes, secundándola EU (Esquerra Unida) y PCPV (Partido Comunista País Valencià), con el apoyo de las AMPAS (Asociaciones de Madres y Padres) y FAMPA-València.
“La situación es pavorosa. A medida que nuestra sociedad se caracteriza cada vez más por las conquistas científicas –y tecnológicas-, y hasta el espíritu nuevo que estas traen consigo lenta pero inevitablemente, la insuficiencia de la escuela frente a las nuevas exigencias, su separación de la vida real, su esterilidad, se hacen más graves y evidentes”, declararía el fundador del Movimiento de Cooperación Educativa, asociación de enseñantes progresistas y pedagogo italiano, Bruno Ciari, allá por los años sesenta del siglo veinte. Combatiente antifascista en la Brigada Garibaldi, pasaría a integrarse en la redacción de la revista “Riforma della scuola”.
“Donem suport a la vaga per una educación pública de qualitat”. “La dignitat de l´escola pública es defensa cada dia, però avui es guanya al carrer”. “Estem de vaga perquè ens neguem a ser sardines en una llauna a 35 graus”. “Lluitar per unas ràtios baixes, per unes instal-lacions dignes i pel valencià es lluitar pel futur de qui avui seu a l´aula”. “Recorda que el teu silenci avui és la precarietat de demà”. “La dignitat de l´escola pública es defensa cada dia, però avui es guanya al carrer”, son misivas pegadas en la cancela de entrada al Instituto Público de Educación Secundaria -IES Orriols (València), centro que también imparte Bachillerato y FP (Formación Profesional). Formación Profesional, ¿otra mina diamantífera para la inversión privada? “No a la FP dual que mercantiliza la educación” demanda la CGT y “que la religión salga de la enseñanza pública”, agregan desde la central anarcosindicalista.
¿Para cuándo aligerar la burocracia en la labor pedagógica?
En el País valenciano, derecha y ultraderecha arrellanadas en los “sillones”, impunes, han conseguido reventar la estructura educativa pública que si ya navegaban en un mar de problemas, a raíz de tan funesta gobernanza, la insensatez más absoluta ha creado su feudo. Vergonzantes e ilícitas condiciones laborales del profesorado se suman al barrido del modelo lingüístico valenciano (la Ley Rovira), -algo propio en todo absolutismo, tal como sucedió en Polonia bajo la Rusia zarista-.
¿Hasta cuándo el segregar por sexo se seguirá pagando con dinero público en centros concertados? ¿Cumplen con los porcentajes de integración?
“La infancia debería vivirse en Technicolor –un periodo vibrante, emocionante y vertiginosos-, o por lo menos así debería ser” comentaba la escritora y periodista Nan Silver.
“¡En este centro falta la PT de infantil (Pedagogía Terapeútica, -un docente en educación especial-) que nos corresponde por ley!”, “La Consellería lleva más de un mes sin sacar la plaza de una maestra para que alguien la sustituya”, denuncian desde el CEIP Nicolau Primitiu Gómez Serrano del barrio valenciano de San Isidro. “¡Por una atención real al alumnado con NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo)!”. “Aulas dignas, ni frío en invierno, ni calor en verano, ¡climatización ya!”.
Comenta cierta docente jubilada que en esta huelga “los servicios mínimos son abusivos”.
Francesco Tonucci, psicopedagogo italiano apodado “Frado”, ya lo denunciaba: “No se puede pensar en hacer una escuela disfrazándose o, incluso de buena fe, cambiando algo. El cambio tiene que ser radical”.
En la escuela del siglo veintiuno el personal docente es extremadamente valiente, profesionalmente corajudo y de insobornables capacidades. Viviendo en propia piel “los problemas de su época” reflexionan posicionándose. Jóvenes docentes de saberes independientes y contrastados huyen de cualquier adoctrinamiento planeado. “Una persona culta, y culto puede ser cualquiera, independientemente de sus títulos universitarios”, añade Tonucci, no ha de permitir que quienes ayudan a formar a la infancia y juventud sufran acoso y carencias imposibilitando su labor, tarea en la que radica en un elevado porcentaje el criterio, principios, recuerdos y valores que cada individuo desarrollará.
Ante la movilización masiva: surge el ¡espionaje!
¿Realmente se debate sobre la posibilidad de normalizar el introducir agentes policiales de paisano –incluso armados- en centros educativos? ¿Se contempla imponer el reconocimiento facial en centros educativos aunque la Agencia Española de Protección de Datos, por ahora, se niegue estrictamente?
La educación pública debe defenderse y siempre se defiende, mal que les pese a ciertas élites. “Las decisiones importantes no las deben tomar los “irreductibles”, sino todos”, se lee en el citado “Libro rojo del cole”.
La privatización, jinete apocalíptico, cabalga arrasando poco a poco Sanidad y Educación públicas mientras que servicios de limpieza y comedores ya cayeron bajo los cascos de potentes empresas.
¿Quién concibe votar en València, Alacant y Castelló a “sillones” tan inútiles -o fraudulentos- que pasaron página tras la DANA sin reparar en la salud educativa y psicológica de miles y miles de niños y niñas confinándolos en vulgares tinglados, barracones metálicos, sin identidad, sombríos y desnaturalizados? Tal parece que los muchos millones de euros presupuestados no han sido suficientes para construir centros donde el alumnado no tenga que sufrir inclemencias climáticas, sanitarias, lúdicas y de bienestar general, ¡durante años!
¿Realmente se recuperaran las plantillas recientemente recortadas, o se esperará a que pase el temporal reivindicativo?
Convertir las aulas públicas en apelotonamiento de alumnado es denunciable por insalubre, peligroso, ineficaz, desquiciante y cruel.
Las ratios deben ajustarse con cordura y no en base a finanzas y despropósitos políticos.
Las mentiras políticas por el hecho de ser por conveniencia no dejan de ser mentiras, un boomerang que se vuelven contra quien las lanza.
¿Presupuestos públicos para la implementación escolar de la violencia y embrutecimiento con aulas sobre tauromaquia?
“Si bien no existe una opinión oficial desde las ampas, en su gran mayoría, rechazan algo tan perverso y retrógrado como la tortura a los toros en sus diferentes formas”, declara Diego Nevado portavoz de la Plataforma Defensa Animal, quien añade que “hace falta mucha más información, el respeto hacia todos los animales debería ser algo que se empiece a enseñar en las escuelas”, añadiendo: “Yo, que trabajo en la limpieza de colegios, sé de primera mano que no se está dando una verdadera educación en el respeto a los animales desde el momento en el que muchos centros educativos ponen peceras en su entrada obligando a traer seres vivos de criaderos para que pasen toda su vida encerrados y de adorno como si fueran una maceta. En muchos casos se dice que son los propios niños y niñas los que lo piden, pero es porque buscan cuidar peces desconociendo la realidad que padecen hasta que acaban ahí, porque nadie se lo explica”. Hay que “erradicar de los colegios excursiones a granjas escuela, zoológicos, acuarios y cualquier actividad que implique el uso de animales, la educación debe promover el respeto a todos los seres vivos de forma valiente y sin ocultar realidades”, manifiesta.
“Cuando se tiene miedo hay siempre tendencia a refugiarse en las tradiciones y a hacer como los demás” recoge el mencionado libro. ¡No más cobardía que juega con la vida, y la salud mental de escolares disfrazando de tradición la violencia!
Desde hace cuatro años el profesorado, en Godella, viene realizando tareas de mantenimiento y limpieza del patio por no tener ujier.
En el IES Alcalans la masificación es insostenible, atienden a doscientos cuarenta alumnos más de las quinientas sesenta plazas establecidas.
“¡Tenemos el salario congelado desde hace diecinueve años!”.
En cierto capítulo de la serie Hércules Poirot, uno de los intérpretes le dice a otro: “De todos modos no es más que un maestro de escuela y con su salario que se puede esperar”. ¿Quién no ha escuchado el dicho popular español de: “Pasar más hambre que un maestro de escuela”, propio del siglo diecinueve principios del veinte, ¿acaso se quiere perpetuar en el veintiuno?
La escuela pública es integradora, en ocasiones el alumnado no sabe el idioma, hay niños y niñas con necesidades diagnosticadas: TEA, TDH, con niños y niñas de acogida y otros no diagnosticados. “No se puede trabajar sin los recursos necesarios, sin recursos, la escuela pública será un gueto, caridad, abandonada, destruida”.
Afirmaría el psiquiatra y científico brasileño Augusto Cury que: “Los ordenadores pueden informar a los alumnos y alumnas, pero sólo los maestros y maestras son capaces de formarlos. Solamente ellos y ellas pueden estimular la creatividad, la superación de los conflictos, la alegría de vivir, la educación para la paz, para el consumo responsable y para el ejercicio de los derechos humanos”.
